Se agrava la sequía en la Unión Europea: ¿cuáles son los países más afectados?
La ausencia de precipitaciones está causando estragos en la agricultura, la flora, la fauna y por supuesto, en los precios energéticos.
El Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea publicó este martes una serie de datos alarmantes. Y es que, el 47% de la Unión Europea se encuentra en una “situación preocupante” y un 17% está en “alerta” por la peor sequía vista en el territorio en los últimos 500 años. Sin embargo, esta advertencia no sorprende a España, pues este martes la reserva hídrica del país cumple su decimosexta semana a la baja.
De hecho, el último boletín hidrológico del Ministerio para la Transición Ecológica señala que los embalses españoles se encuentran al 36,9% de su capacidad, un punto porcentual menos que hace una semana. Una problemática que impacta a la flora, la fauna y los cultivos e incluso, en la generación hidroeléctrica, la cual se ha hundido significativamente y amenaza con agravar la crisis europea de precios energéticos.
Con apenas 20.702 hectómetros cúbicos (hm³) de agua almacenada en los embalses, ciertas zonas del país aplican medidas para hacer frente a la situación. De hecho, la cuenca de Guadalquivir ha aplicado restricciones al regadío, pues solo posee un 22,5% de su capacidad, mientras que la cuenca del Cantábrico Occidental, País Vasco y Galicia Costa están en mejor situación, ya que están muy por encima del 50%.
Duro golpe en otoño
Según señala El País, el gran impacto en los bolsillos de los españoles se sentirá a partir del otoño, cuando la generación de electricidad con agua aumenta y marca el precio marginal (el que fija el coste de la luz para todas las fuentes que vierten en el mercado).
Este fenómeno meteorológico presente en ciertos países del continente está causando estragos. De hecho, la problemática se agrava en Francia debido a la necesidad de agua de las centrales atómicas para sus procesos de refrigeración. Sin embargo, es en Alemania donde el problema es más visible, pues el cauce de los ríos Rin y Elba están en mínimos, lo que dificulta la movilidad de las barcazas que transportan petróleo y carbón, situación que obliga a encarecer el precio de los fletes y por consiguiente, también el precio de las materias primas energéticas. @mundiario



