Treinta años son demasiado, ¿pero quinientos no Claudia Sheinbaum?
El Departamento de Justicia de Estados Unidos señaló a Raúl Castro como responsable del derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, en el que murieron cuatro personas, tres de ellas estadounidenses. Los hechos ocurrieron hace 30 años.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum salió rauda y veloz al quite para criticar la acusación de la justicia norteamericana. “¿Qué sentido tiene acusar ahora a una persona por algo que ocurrió hace 30 años?”, se preguntó, al tiempo que denunciaba la tradicional intención “injerencista” de EE UU en América Latina.
La crítica puede ser razonable, pero la misma presidenta mexicana lleva años exigiendo a España disculpas por hechos ocurridos hace cinco siglos en la conquista de América porque, dice, que pedir perdón por agravios históricos “engrandece a las naciones” y ayuda a sanar heridas. Entonces cabe preguntarle: ¿qué sentido tiene acusar hoy a España por acontecimientos sucedidos hace más de 500 años?
La incoherencia es evidente. Si treinta años son demasiados para exigir responsabilidades políticas o morales a Raúl Castro, pedir perdón por los ocurrido hace cinco siglos debería ser una reclamación simbólica y no una exigencia diplomática reiterada.
Naturalmente, la colonización de América tuvo sombras, como ocurrió en todos los procesos de expansión de las potencias de la época. Negarlo sería absurdo. Pero también tuvo luces que con frecuencia se silencian desde una visión ideologizada de la historia. Hace cuatro años Felipe VI reivindicó en Puerto Rico el legado español en América a donde España llevó “su lengua, su cultura y su credo”, además de principios jurídicos, premisa de los derechos humanos y del derecho internacional.
La llamada “leyenda negra”, presentada durante siglos como crítica a la acción española en América fue desmentida por historiadores solventes, como Juliá y Carmen Iglesias. El hispanista francés Joseph Pérez sostiene que aquella visión nació de los resentimientos provocados por la hegemonía política, militar y cultural de España en el mundo. Y en el libro La sombra de la leyenda negra, historiadores españoles y extranjeros señalan que es improcedente hablar de genocidio o exterminio.
El mestizaje humano que caracteriza hoy a la América hispana no encaja con la idea de una colonización destructora. La herencia cultural y lingüística española forma parte inseparable de la identidad de aquellas naciones, igual que sus raíces indígenas.
Por eso, antes que revisar el pasado con criterios simplistas y de utilízalo como arma política, sería más útil afrontar los problemas presentes. Las frecuentes arremetidas contra la España de hace quinientos años sirven a menudo como cortina de humo para desviar la atención de problemas internos que varios gobiernos, entre ellos el de México, no logran resolver. @mundiario


