Más allá de la corrupción: el país de las huelgas y las reivindicaciones
Por toda España fluyen luchas a mares, mares de luchas. Parece que únicamente se quiere centrar la atención en los casos de corrupción. Sin embargo, sectores de trabajadores cualificados, manual e intelectualmente, como los obreros del metal y los profesores de la educación pública, están en lucha. La sangrante causa que impulsa estas mareas de movilización es el creciente empobrecimiento de amplias capas de la población. Los salarios reales permanecen estancados desde 1995 y vienen sufriendo recortes desde 2015.
Un empobrecimiento que ahora se agrava con una nueva ronda del atraco de los oligopolios a través de la inflación y del atraco financiero mediante la subida de cuotas e intereses. Mientras bancos, oligopolios, fondos de inversión y capital extranjero, predominantemente estadounidense, pulverizan récords de ganancias, una mayoría ve recortado su nivel de vida. La inflación devora los salarios, la salvaje subida de los alquileres y del precio de la vivienda se convierte en el símbolo de ese empobrecimiento y, además, se degradan la sanidad y la educación públicas para favorecer su privatización.
Por eso se multiplican las movilizaciones para frenar el problema de la vivienda, con una oleada de manifestaciones en todo el país. Por eso crecen las luchas en defensa de la sanidad pública, de las pensiones y de su blindaje constitucional. Y en casi todos los territorios, buena parte de los sectores sociales se encuentra en lucha.
Y las más numerosas, las de mayor calado, están impulsadas por los sindicatos y protagonizadas especialmente por la clase obrera. Esa es la realidad más ocultada. La mayor parte de estas movilizaciones avanza al margen de los partidos, ya que ninguno puede hegemonizarlas ni dirigirlas. Más bien se sustentan en una unidad sindical que se fortalece.
Hablemos de luchas obreras
La huelga del metal en Vigo, con la unidad de todos los sindicatos, ha conseguido un aumento salarial del 15 %. Es la punta de lanza de numerosas movilizaciones obreras. El sector textil se ha movilizado en toda España en su primera huelga general estatal. Aún más valiente y difícil es la lucha de las auxiliares del servicio de ayuda a domicilio de toda España, dependientes de los ayuntamientos, que han organizado una huelga general.
La negociación de los convenios, en muchos casos bloqueada por la gran patronal, que no acepta incrementos salariales, ha provocado un aluvión de conflictos laborales. Estas movilizaciones son esenciales para evitar la pérdida de poder adquisitivo provocada por la continuada inflación. En el primer trimestre del año, el número de huelgas se ha multiplicado por cuatro y el número de trabajadores participantes ha aumentado un 30%.
Los trabajadores luchan, los trabajadores deciden
La huelga es siempre el último recurso, porque son muchas las pérdidas y la incertidumbre que acompañan cada jornada de paro. Sin embargo, ante el inmovilismo de la patronal y su negativa a avanzar en las negociaciones, ha resultado necesario adoptar medidas drásticas. En Vigo, la clave ha estado en la unidad de los tres sindicatos mayoritarios: CCOO, UGT y CIG. Unidad, lucha y negociación han sido los pilares de una huelga ejemplar.
Se trata del mejor convenio firmado en veinte años, teniendo en cuenta la enorme pérdida de poder adquisitivo acumulada. Además, las asambleas de delegados y afiliados han ratificado el preacuerdo, demostrando que los trabajadores no solo luchan, sino que también deciden.
Las razones nacionales de huelgas autonómicas
La huelga de profesores es especialmente emblemática y ha logrado un amplio apoyo social. Su máxima expresión se encuentra en Valencia y Cataluña, aunque ya se extiende a otros territorios, como Madrid. Además, ha conseguido importantes avances, entre ellos un aumento salarial de 400 euros mensuales en Cataluña.
La causa principal es la prolongación durante años de los recortes educativos, que degradan la educación pública y favorecen el avance de la enseñanza privada, afectando especialmente a las clases populares.
Las reivindicaciones son comunes en toda España. Se reclama la equiparación salarial, la reducción del número de alumnos por aula para garantizar una atención más personalizada y de calidad, la sustitución inmediata del profesorado de baja para evitar que las aulas permanezcan sin docente durante días o semanas, frenar la privatización de la Formación Profesional mediante el cierre de estudios públicos y, por supuesto, aumentar las plantillas de profesorado de apoyo.
Tres rasgos clave, esencia de la lucha
En primer lugar, la unidad sindical, pese a los intentos de romperla. La huelga indefinida fue convocada de forma unánime por todos los sindicatos: STEPV, UGT, CSIF, CCOO y ANPE.
En segundo lugar, el ejercicio continuo de la democracia sindical, impulsando asambleas en todos los centros y sometiendo a votación las decisiones más importantes.
Y, en tercer lugar, la unidad del profesorado con el conjunto de la comunidad educativa, desde los directores de los centros —muchos de los cuales dimitieron en apoyo a la huelga— hasta las asociaciones de padres y madres del alumnado. @mundiario


