Tras la invasión rusa en Ucrania: ¿quién piensa en los niños?

Una niña con mirada triste. / Captura de vídeo.
Una niña con mirada triste. / Captura de vídeo.
Una guerra no solo afecta la economía o la política, los niños durante estos eventos traumáticos sufren graves consecuencias físicas y mentales que muchas veces son olvidados.
Tras la invasión rusa en Ucrania: ¿quién piensa en los niños?

A diario decimos que lo más importante del futuro del mundo son los más pequeños de la casa, resaltamos y hablamos de lo necesario que es una buena educación, los avances médicos para cuidar la salud de los niños y hasta se crean campañas en donde los infantes llegan a ser la prioridad de cada una de las personas que tienen en su vida un menor de edad. Sin embargo, cuando llega la guerra ¿Quién piensa en los niños?

Los conflictos bélicos sin duda afectan a todo un país o a los países que se involucran directa o indirectamente, la sociedad sufre grandes consecuencias económicas, políticas y hasta pérdidas humanas que solo van dejando desolación en la vida de los familiares que se alejan de sus seres amados. Pero aún más grave es también el efecto que todos estos eventos que llegan a ser traumáticos para alguien que recién empieza a ver el mundo de forma inocente, puede generar en la vida y crecimiento de los niños.

Esos a quienes llamamos "el futuro del mundo" en una guerra padecen cientos de efectos negativos tantos físicos, como mentales, pues de un momento a otro pierden a sus familiares, ven como un día de juego puede llegar a convertirse en una huida apresurada de su casa a un bunker debido a algún ataque armado, tienen que soportar el dolor de alejarse de sus padres porque algunos deben salir a combatir o hasta ver como ese lugar que conocen como "hogar" termina destrozado por un misil.

El conflicto que Rusia ha generado tras la invasión a Ucrania ha generado que miles de familias decidan huir a otras naciones fronterizas del territorio ucraniano y muchos niños sin comprender lo que sucede en realidad han tenido que correr con sus mantitas, o el único juguete que podrían llevar en una rápida escapada para por lo menos mantener un poco la calma, mientras sus familiares intentan al mismo tiempo brindarles seguridad.



Las redes sociales han servido en los últimos años como una ventana para dar a conocer los acontecimientos bélicos, protestas y demás eventos negativos que se han presentado en diversas naciones del mundo y los niños son parte de las publicaciones que se muestran constantemente, en donde se pueden ver fotos de infantes llorando, atrapados dentro de escombros, algunos huyendo junto a su familia y otro lamentablemente sin vida. En este caso Ucrania no ha sido la excepción, pues desde el inicio de la guerra los niños también han aparecido en varias publicaciones.

Desde un vídeo en donde podemos escuchar los gritos y llanto de un niño al ver como un misil cae cerca de su vivienda, otros dentro de una estación subterránea asustados junto a su familia, como algunos otros que aparecen despidiendo a sus padres que deben quedarse a luchar por salvar al país. Cada uno de estas situaciones afecta, lastima y genera consecuencias psicológicas traumáticas en un menor de edad. Pensémoslo de esta forma, si un adulto, termina con consecuencias como ansiedad, ataques de pánico y nervios... imaginen cómo un niño reacciona ante estas situaciones.

 

"¿Quién piensa en los niños?" es sin duda una frase que puede ser considerada hasta un cliché, pues solemos escucharla constantemente, pero a veces los resultados positivos a ese cuestionamiento siguen ausentes. Bien lo muestran hasta en capítulos de Los Simpson, en donde hay un personaje llamado Helen Lovejoy o Helen Alegría, la cual acostumbra a exclamar “Pero ¿quién piensa en los niños?” (Won’t somebody please think of the children?).

LO QUE PUEDE SUFRIR UN NIÑO QUE VIVE LA GUERRA

Son múltiples los efectos negativos que la guerra puede generar en las personas, sobre todo si son niños, puesto que en muchos casos la edad puede incidir en su comportamiento a futuro por no comprender lo que sucede o hasta el miedo que puede estar afectando a sus familiares.

"Una guerra en un niño tiene un efecto devastador, primero por el estado de alerta general, la conmoción al ver que todos se empiezan a mover, muchos migran y esto puede ser estresante, el alto nivel de incertidumbre bajo el que viven, debido a que los padres muchas veces no pueden decirles lo que pasa, la sensación de susto en las calles y en los padres, pueden desencadenar miedo en los infantes", asegura el psicólogo Santiago Wenceslao Osorio, coautor del libro "De Puentes y Barreras".

El también especialista en transtornos de ansiedad e hipnosis insiste en que la guerra puede hacer que un niño entre en "un estado de alerta constante" puesto que el "miedo" sería persistente "y el miedo constante es malo, puede generar transtornos en la alimentación, sueño y un montón de cosas más", sentenció, mientras a su vez aclaraba que en estas situaciones a los padres también se les dificulta poder dar contención a los hijos debido a que "el miedo" también ellos lo sufren.

Sobre la alimentación también los niños se pueden llegar a ver afectados, así lo asegura la nutricionista Antonella Cariolo, quien considera que "No es un secreto que ante cualquier conflicto siempre los más afectados son los más vulnerables, en este sentido los niños". 

Sobre el reciente conflicto en Ucrania, la especialista indicó que "El stress psicológico y la inseguridad alimentaria generados por estas situaciones, sumados a las enfermedades comunes que se podrían presentar en la infancia, pueden provocar desnutrición aguda, lo que conduce rápidamente a un deterioro de la salud de los niños". 

"Si estas situaciones se mantienen en el tiempo pueden generar un retraso en el crecimiento y desarrollo de los niños sobre todo en los primeros años de vida", sentenció.

Por su parte, el especialista en terapia cognitivo conductual, Facundo Sayegh explicó que otro de los factores que puede llegar a afectar a los más pequeños de la casa es el "desarraigo" pues muchos deben migrar a otros países para huir de la guerra, así que esto puede de ocasionar "pérdida en el sentido de pertenencia". Aclara que además que la edad del menor también puede llegar a influir en los efectos, pues así se puede ver el "grado de consciencia" que tiene cuando se desarrolla el conflicto. 

Sayegh agregó que "si el chico vio personas muertas, si escuchó los estallidos de bombas, si percibió el miedo de los padres, todo eso se guarda en la psiquis del chico pudiendo generar un estrés post traumático y que ante cualquier situación de violencia que viva o de mudanza, esto pueda reactivar el sentimiento, como una regresión, va a sentir la misma sensación de angustia que sufrió en el momento traumático".

DEPRESIÓN ANACLÍTICA

El psicólogo Sayegh también hizo mención a un efecto que se dio a conocer durante la II Guerra Mundial y que hoy en día aquellos niños que pasan por la misma situación pueden presentarla y es la 'Depresión Anaclítica' también conocida como 'Síndrome de hospitalismo', en donde los niños en el primer año de vida llegan a sufrir por la separación prolongada de la madre y no 'cuenta con vínculos afectivos'.

Este padecimiento fue descubierto por el psicoanalista Rene Spitz en 1945, y afecta fuertemente a los niños de un año normalmente, llegando a ser a veces hasta causa de muerte por depresión.

En este sentido volvemos a preguntar ¿A quién le importan los niños?, si observamos que durante la historia se han generado tantas guerras que han ocasionados numerosas muertes, olas masivas de migración y traumas que con el pasar de los años se llegan a evidenciar en la sociedad. Los infantes sufren todas estas consecuencias a causa de la búsqueda del poder de los gobernantes, el desinterés y la poca empatía.

LOS NIÑOS CON TEA TAMBIÉN SUFREN

Todos los niños sin duda se afectan en una guerra, pero qué pasa cuando hablamos de los niños que presentan alguna condición diferente a los demás como el Transtorno del Espectro Autista.  

Año tras año, vemos campañas relacionadas a los efectos que pueden generar las explosiones de los fuegos artificiales durante las festividades, en aquellos niños con sensibilidad, los cuales en muchas ocasiones terminan hasta encerrados en un baño por miedo, gritando, o atacados por el shock que esto le genera... pero ¿Cuál es su reacción cuando ven explotar un edificio o al escuchar el estallido de un misil?

Los niños que se encuentran dentro del espectro no solo padecen los sonidos fuertes, sino que además le suman la sensación de inestabilidad física y emocional que todo esto trae, los cambios abruptos de hábitos, de rutinas, el miedo y nerviosismo que sus padres quienes suelen ser su apoyo emocional, ya no pueden brindarles a cabalidad porque el miedo también está apoderado de ellos.

Lo cierto es que todos estos cambios podrían desencadenar retrasos en su aprendizaje, además de retraerse o aislarse en algunas circunstancia sin importante el grado de autismo que este pueda presentar.

¿A QUIÉN PODEMOS CULPAR?

La realidad es para culpar a alguien creo que deberíamos mencionar a todos los seres humanos, porque la codicia muchas veces llega a superar a la razón y desencadena estos conflictos en donde las armas y el poder pesan mucho más que la vida de grandes y chicos.

Algunos acusan a Rusia, otros a Ucrania, a Estados Unidos, la OTAN... si vamos a la historia recaemos en lo mismo culpan a Alemania, China, Japón y podemos seguir hasta la era de la prehistoria, pero al final la culpa es del mismo ser humano y su pensamiento de que el "poder" es muchas veces más importantes que cualquier otra cosa.

Al final de toda esta situación, adultos y niños que no están involucrados de forma directa en una guerra terminan padeciendo cientos de efectos colaterales, tal como se evidenció en un video publicado en 2014 en donde se observa cómo una niña de 12 años va sufriendo cambios en su vida a medida que se desarrolla una guerra.

Un punto reflexivo que debemos hacer es el analizar de qué otras formas podemos solucionar los problemas políticos, económicos y hasta sociales sin tener que recurrir a la violencia. Esto no solo sucede con una guerra armada en los países, también lo vemos en las escuelas con el bullying, en los trabajos con los compañeros y hasta en la casa en donde los pequeños pueden llegar a presenciar conflictos familiares y violentos. @mundiario

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