Sánchez hacia 2027: Presupuestos para 2026, resistencia y negativa a adelantar elecciones

Con la llegada al ecuador de un mandato marcado por la incertidumbre política, la fragmentación parlamentaria y los escándalos de corrupción en el PSOE, el presidente del Gobierno insiste en agotar la legislatura.
Pedro Sánchez presenta el informe Cumpliendo. / La Moncloa
Pedro Sánchez presenta el informe Cumpliendo. / La Moncloa

Con la llegada al ecuador de un mandato marcado por la incertidumbre política, la fragmentación parlamentaria y los recientes escándalos de corrupción que han sacudido a su partido, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ratificado con firmeza su intención de agotar la legislatura. Así lo expresó durante su comparecencia de balance del curso político, en la que no solo descartó de forma tajante un adelanto electoral, sino que reafirmó su compromiso de presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2026. Aunque el reto de que las cuentas públicas puedan ser aprobadas en el Congreso es otra historia.

Sánchez afronta la segunda mitad de la legislatura con un escenario complejo: sin unos nuevos presupuestos desde 2023, sin mayoría parlamentaria estable y con sus socios de investidura con exigencias de máximos cada vez más evidentes. A pesar de ello, el jefe del Ejecutivo ha dejado claro que no contempla la convocatoria de elecciones anticipadas. “Queda mucho trabajo. Estamos a mitad de camino. Tenemos mucha legislatura por delante...”, insistió.

La presentación de los Presupuestos para 2026 aparece ahora como una pieza clave de su estrategia. Aunque el presidente no ha detallado cuándo ni cómo se llevará a cabo, sí ha confirmado que el Gobierno ya trabaja en ellos. Pese a las dificultades para articular una mayoría parlamentaria que respalde unas nuevas cuentas públicas, Sánchez se aferra a dos pilares: el colchón económico de los fondos europeos, que siguen operativos hasta 2026, y los indicadores positivos de crecimiento, inversión y empleo.

La firmeza del presidente contrasta con su propia retórica meses antes de llegar a La Moncloa a través de la única moción de censura exitosa desde la Transición. En 2018, criticaba a Mariano Rajoy por no aprobar presupuestos, considerando esa incapacidad como un argumento suficiente para abandonar el cargo: “un Gobierno sin Presupuestos no puede hacer nada”. En 2019, Sánchez convocó elecciones tras el rechazo de ERC a sus cuentas públicas, bajo la premisa de “llámenme clásico, pero sin Presupuestos no se puede gobernar”.

Hoy, el escenario ha cambiado. La intención de presentar los Presupuestos para 2026, sin garantías de aprobación, sugiere un cambio de doctrina. El propio Sánchez reconoce que el Congreso actual carece de una mayoría ideológica coherente, lo que obliga al Gobierno a negociar cada ley, cada decreto y cada medida.

El caso Cerdán y la lucha contra la corrupción

Uno de los grandes retos que enfrenta Sánchez es la crisis reputacional derivada del caso de corrupción que involucra a Santos Cerdán, hasta hace poco secretario de Organización del PSOE, y al exministro de Transportes José Luis Ábalos. A pesar del golpe político, el presidente ha defendido la actuación del Gobierno, asegurando que “hemos respondido con prontitud y contundencia, colaborando con la justicia y poniendo remedio para extirpar la corrupción de la vida política”.

El plan anticorrupción presentado en su esperada comparecencia monográfica en el Congreso busca reforzar la transparencia institucional, aunque carece de medidas específicas para regular figuras sensibles como los asesores de libre designación. Sánchez no ha cerrado la puerta a revisar esta figura, especialmente señalada por organismos europeos como foco de riesgo.  “El Gobierno está dispuesto a reforzar todo lo que ha fallado en este caso de corrupción que afecta al PSOE”, dijo el presidente en respuesta a las preguntas de la prensa este lunes.

Podemos y Junts han evidenciado una relación cada vez más tensa con el Ejecutivo. El reciente rechazo del decreto antiapagones por parte de estos socios ha puesto en entredicho la capacidad del Gobierno para sacar adelante su agenda legislativa. Sin embargo, Sánchez mantiene su discurso de optimismo y pragmatismo: “vamos a pelear cada votación, es lo que hay”, afirmó.

La promesa de aprobar unos nuevos permisos retribuidos para padres y madres —acuerdo alcanzado con Sumar— es una muestra de que el Gobierno sigue tratando de mantener la cohesión interna del bloque de izquierdas. Aunque esta medida ha generado tensiones con Hacienda por su coste, refuerza el mensaje de que la coalición sigue viva.

Sin presupuestos ni elecciones

El presidente también debe afrontar una incógnita clave: ¿qué pasará cuando concluyan los fondos europeos en 2026? El gobernador del Banco de España y exministro de Sánchez, José Luis Escrivá, ya ha advertido que la economía española depende en gran medida del Plan de Recuperación y Resiliencia. Por tanto, la aprobación de unos nuevos presupuestos antes de esa fecha se vuelve no solo deseable, sino necesaria para garantizar una transición económica estable.

Por lo pronto, el líder del PSOE aprovechó para cargar contra la oposición al insistir en que “las legislaturas duran cuatro años y las elecciones serán en 2027. Y al día siguiente de que se celebren, el PP pedirá un anticipo electoral, como lleva haciendo siete años. Lo que no sé es si será el señor (Alberto Núñez Feijóo) Feijóo el que lo pida”, sugiriendo que si el presidente del PP no consigue llegar a La Moncloa en sus segundas elecciones generales corre el riesgo de terminar defenestrado de Génova.

Por su parte, PP, Vox y Podemos dan por amortizado al presidente del Gobierno, que sigue defendiendo que su Gobierno en “minoría parlamentaria” no es una anomalía en los países europeos, pero que de todas maneras “el único partido que puede articular mayorías en positivo es el PSOE”. “Tenemos un socio de Gobierno, que es Sumar. El resto son grupos parlamentarios que, de manera asimétrica, unas veces votan con nosotros y otras no, pero no hay una mayoría en el Congreso ni con una orientación ideológica ni con otra. Nada nuevo bajo el sol”, afirmó Sánchez.

Así, mientras La Moncloa confía en el mensaje de continuidad y progreso, el desafío se centra en traducir esa voluntad política en resultados tangibles. El tiempo dirá si presentar los Presupuestos de 2026 es una promesa firme o una herramienta de supervivencia estratégica. En cualquier caso, la legislatura sigue abierta. Y, por ahora, Sánchez no se mueve. @mundiario

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