Yolanda Díaz reconoce una “mayoría destructiva” en el Congreso, pero defiende la gobernabilidad

La líder de Sumar afirma que el Ejecutivo propone medidas útiles para la ciudadanía y acusó a quienes se alinean en el rechazo de hacer “política en negativo”, pero apremia al PSOE a presentar los Presupuestos.
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, ministra de Trabajo y líder de Sumar. / Congreso
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, ministra de Trabajo y líder de Sumar. / Congreso

En un clima político cada vez más fragmentado y tras el varapalo sufrido por el Gobierno con la caída del decreto antiapagón, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha abordado la inquietud que recorre la coalición: existe una “mayoría destructiva” en el Congreso que dificulta la acción del Ejecutivo. Sin embargo, la también vicepresidenta segunda no da por agotada la legislatura. En una serie de intervenciones públicas, la líder de Sumar ha reivindicado que todavía es posible gobernar y ha urgido al PSOE a presentar cuanto antes el proyecto de Presupuestos Generales del Estado como forma de reactivar la agenda política.

La advertencia lanzada por el presidente del PNV, Aitor Esteban, sobre la existencia de una “mayoría negativa” en la Cámara Baja ha sido recogida por Díaz con un matiz terminológico, pero con un fondo compartido. En su entrevista en la Cadena SER, la ministra de Trabajo lamentó que en el Congreso se estén imponiendo lógicas de bloqueo más que de construcción. “¿Usted cree que se puede votar en contra de la revalorización de las pensiones en nuestro país, golpear a los ciudadanos pensando que se le hace daño al gobierno?, ¿es una manera de hacer política? ¿Es una mayoría destructiva o no? Yo creo que sí”, se preguntó con tono crítico.

Aunque buena parte de su denuncia se dirigió al Partido Popular, los socios de investidura como Junts, Podemos o BNG, contribuyeron con sus votos a la caída del decreto que reforzaría el sistema eléctrico con medidas energéticas. La líder de Sumar defendió que el Ejecutivo sigue proponiendo medidas útiles para la ciudadanía y acusó a quienes se alinean en el rechazo de hacer “política en negativo”.

Las últimas votaciones en el Congreso han puesto en evidencia las tensiones no solo entre el Gobierno y sus socios, sino también dentro del propio grupo de Sumar. El voto en contra del diputado de la Chunta Aragonesista, integrado en Sumar, Jorge Pueyo —que desmintió la versión de Díaz sobre su motivación— y el divorcio de Compromís con la partida al Grupo Mixto de una de sus dos diputados, Àgueda Micó, evidencian la fragilidad de una confluencia que nació con aspiraciones de cohesión plurinacional pero que hoy enfrenta retos internos.

Díaz, sin embargo, ha restado dramatismo a estas diferencias y ha preferido poner el foco en los logros programáticos. Recordó iniciativas como el Estatuto del Becario o la reducción de la jornada laboral, aún en fase de tramitación pero que, a su juicio, marca el camino hacia una transformación social real. En su opinión, estas políticas tienen respaldo social y empresarial, como lo demostraría el aval de la CEOE al informe del Consejo Económico y Social sobre la jornada laboral.

¿Un nuevo horizonte progresista?

En medio de esta tormenta parlamentaria, ha resurgido el debate sobre una posible reconfiguración del espacio progresista. La propuesta lanzada por Gabriel Rufián para una coalición plurinacional de izquierdas que incluya a ERC, EH Bildu, BNG, Compromís, Podemos, Izquierda Unida y Sumar fue rápidamente desautorizada por la cúpula de los republicanos catalanes y rechazada por la mayoría de las formaciones implicadas. Aun así, Díaz ha abierto la puerta a una “alianza democrática” basada en un “programa de mínimos”, sin cerrar del todo la posibilidad de una nueva gran plataforma electoral progresista de cara a unas hipotéticas nuevas elecciones generales.

La pregunta de fondo es si esta legislatura todavía tiene margen para producir avances sustanciales o si la parálisis legislativa terminará por desgastar a la coalición hasta volver inevitable una nueva cita con las urnas.

Lo que es seguro es que Díaz no piensa quedarse de brazos cruzados. Su presión al PSOE para presentar los Presupuestos no es solo táctica: busca poner en marcha de nuevo el motor legislativo del Ejecutivo tras la crisis desatada por el caso Cerdán y forzar a los actores parlamentarios a retratarse ante la ciudadanía. En tiempos de fragilidad política, la coherencia programática y la audacia pueden marcar la diferencia. @mundiario

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