El plan comercial de Infantino: por qué las marcas pagan más que nunca por el Mundial
El Mundial 2026 no solo será el más largo de la historia, también será el más rentable. Gianni Infantino ha diseñado un plan comercial que ha disparado el valor del patrocinio hasta cifras nunca vistas: más de 2.300 millones de euros en acuerdos comerciales. Un crecimiento del 53,5% respecto al ciclo anterior que revela una tendencia clara: las marcas están dispuestas a pagar más que nunca por asociarse a la Fifa.
La ampliación del torneo a 48 selecciones y 104 partidos ha sido el primer imán. Más partidos significan más audiencias, más ventanas publicitarias y más territorios implicados. Pero el verdadero golpe maestro ha sido elegir Norteamérica como sede. Estados Unidos, México y Canadá representan el mercado comercial más potente del planeta, y las multinacionales estadounidenses han entrado en masa.
Bank of America, American Airlines, Unilever, Lay’s o Verizon se han sumado al proyecto, aprovechando que el Mundial “juega en casa”. A ellas se unen gigantes globales como Adidas, Coca-Cola, Hyundai-Kia o Visa, que mantienen su alianza histórica con la Fifa. La salida de Wanda Group, Crypto.com o QatarEnergy ha sido compensada con la llegada de Aramco, Lenovo y ADI Predictstreet.
El negocio audiovisual crece, pero a un ritmo mucho menor: apenas un 29,2%. El patrocinio, en cambio, se ha convertido en el motor silencioso del ciclo 2023-2026. Infantino ha entendido que el Mundial es un producto global que trasciende el fútbol, y las marcas lo saben. La exposición es incomparable y el retorno, inmediato.
Además, la Fifa ha blindado el valor de sus socios con una política agresiva: los “clean venues”. Estadios sin publicidad ajena, naming rights ocultos y control absoluto del perímetro comercial. Una estrategia que garantiza exclusividad y evita que marcas no asociadas se cuelen en la fiesta.
El blindaje comercial como arma estratégica
La medida no es nueva, pero en 2026 se aplicará con una contundencia inédita. MetLife Stadium, SoFi Stadium o AT&T Stadium desaparecerán temporalmente como marcas para convertirse en recintos genéricos. Solo el Mercedes-Benz Stadium ha escapado a la norma por motivos estructurales: cubrir su icónica estrella era técnicamente inviable.
La Fifa también limitará activaciones comerciales en los alrededores de las sedes para evitar el ambush marketing. El mensaje es claro: si quieres estar en el Mundial, tienes que pagar. Y las marcas están pagando. El ecosistema comercial del torneo es más cerrado, más controlado y más rentable que nunca.
Este blindaje explica por qué el patrocinio se ha convertido en la segunda partida de ingresos que más crece. Las marcas no solo compran visibilidad, compran exclusividad. Y en un evento que mueve miles de millones de espectadores, esa exclusividad vale oro.
Infantino, además, ya mira al futuro. Para el Mundial de 2030 —España, Portugal y Marruecos— la Fifa ha presupuestado un crecimiento aún mayor: un 59,3% adicional en patrocinio. Una cifra que parece desorbitada, pero que, viendo el precedente de 2026, no suena tan descabellada.
El Mundial se ha convertido en un producto premium, blindado y global. Y mientras el negocio audiovisual se estabiliza, el patrocinio se dispara. Infantino ha entendido que el fútbol es un espectáculo, pero también una plataforma comercial sin rival. Y las marcas, encantadas, están pagando el precio. @mundiario


