Illa aprobará los Presupuestos 2026 sin ERC: el Govern acelera pese al bloqueo por el IRPF
Salvador Illa anuncia que el Consell Executiu aprobará este viernes el proyecto de Presupuestos de la Generalitat para 2026, aun sin tener garantizado el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya. El president asume el riesgo político en minoría y traslada la presión a ERC, mientras exhibe el respaldo de patronales y sindicatos en defensa de unas cuentas que considera “imprescindibles” para Cataluña.
La legislatura catalana entra en una fase decisiva. El presidente de la Generalitat ha optado por mover ficha y aprobar el proyecto de presupuestos sin esperar a cerrar un acuerdo con Esquerra. “No hay vuelta de hoja. Cataluña necesita presupuestos. Es el momento de poner Cataluña delante de todo. Este es el camino a seguir”, sostuvo Illa al participar en la clausura del acto de la firma de un documento con los dirigentes de las patronales Foment y PIMEC y de los sindicatos CC OO y UGT en favor de la necesidad de que haya presupuestos.
Desde el inicio del mandato en agosto de 2024, el Govern ha buscado equilibrios entre los Comunes y ERC para sostenerse en su minoría parlamentaria. En esta ocasión, sin embargo, Illa rompe con la práctica de pactar previamente las cuentas y decide llevar el texto al Parlament aunque no tenga asegurados los votos necesarios.
El movimiento se produce después de que ERC diera plantón a la negociación, condicionando cualquier avance a un compromiso firme sobre la cesión de la recaudación del IRPF a la Generalitat. Su líder, Oriol Junqueras, ya había advertido tras reunirse en La Moncloa con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no veía condiciones para avanzar sin progresos en soberanía fiscal.
La presión se traslada a ERC
Illa, no obstante, ha decidido no esperar más. “Cataluña necesita presupuestos”, ha insistido, situando el debate en términos de responsabilidad institucional y urgencia económica compartido por los agentes sociales, con quienes negoció ese compromiso desde noviembre, pero solo se ha finiquitado después de que el PSC consiguió arrancar el apoyo de los comunes.
El anuncio tensiona la relación con los republicanos. La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ha calificado la vía elegida como un “camino peligroso” y ha reprochado al PSC no haber logrado avances ante el PSOE en materia de financiación autonómica.
El precedente pesa, en 2024, el entonces president Pere Aragonès optó por convocar elecciones tras fracasar su proyecto presupuestario. Esos comicios anticipados propiciaron la debacle de los republicanos, que los independentistas perdieran la Generalitat y que los socialistas gobernaran con Illa a la cabeza. Ahora, con los roles invertidos, el PSC asume el riesgo de que el texto pueda ser rechazado si no logra sumar a ERC.
De momento, el Govern solo cuenta con el acuerdo cerrado con los Comunes. Para alcanzar la mayoría absoluta en el Parlament, necesita los votos republicanos o, al menos, su abstención.
Catalunya no pot esperar més, necessita uns nous pressupostos.
— Salvador Illa Roca (@salvadorilla) February 23, 2026
Posem Catalunya per davant de tot. pic.twitter.com/vvEuGMfrzv
Foto de unidad con patronales y sindicatos
Consciente de la fragilidad parlamentaria, Illa ha reforzado su estrategia con una imagen de apoyo social. En el Palau de la Generalitat ha firmado un documento conjunto con los principales agentes económicos y sindicales: Foment del Treball, PIMEC, CC OO de Catalunya y UGT de Catalunya.
El acuerdo, de 11 páginas, subraya la necesidad de aprobar las cuentas para impulsar la actividad económica, reforzar la industria, consolidar políticas de empleo y ampliar el gasto social. Entre las cifras destacadas por el Govern figuran:
- 4.600 millones para un plan de reindustrialización.
- 900 millones en vivienda (con el compromiso de elevar la inversión hasta 1.200 millones en el pacto con los Comunes).
- 3.900 millones para atención primaria y CAP.
- Refuerzos presupuestarios para el Servei d’Ocupació de Catalunya y la formación profesional.
Patronales y sindicatos han reclamado responsabilidad a los partidos y han coincidido en que la ausencia de presupuestos lastraría inversiones y servicios públicos.
IRPF y soberanía fiscal: el escollo central
El núcleo del desacuerdo es político y estructural. ERC exige avances concretos en la cesión del 100 % del IRPF a Cataluña como parte de una nueva financiación autonómica. El PSC defiende su compromiso con una mejora del autogobierno fiscal, pero evita supeditar la aprobación de las cuentas a una negociación estatal aún abierta.
La tensión revela dos estrategias distintas en las que, para ERC, la negociación presupuestaria es una palanca para avanzar en soberanía catalana a través de pactos con el Estado. Pero Illa insiste en que las cuentas deben desvincularse de ese debate y priorizar la estabilidad institucional. De todas maneras, la decisión del president supone un punto de inflexión en la legislatura y supone el mayor bandazo a su frágil alianza parlamentaria. Si el proyecto prospera al ejercer presión sobre los republicanos, Illa consolidará su liderazgo en minoría y reforzará su imagen de gobernabilidad.
En cualquier caso, el gesto desplaza el foco hacia ERC, que deberá decidir si mantiene el bloqueo en nombre de la soberanía fiscal o facilita unas cuentas respaldadas por agentes sociales y parte del arco progresista.
La legislatura catalana, iniciada con voluntad de estabilidad, encara así su prueba más exigente. Illa ha optado por acelerar y asumir el riesgo. Ahora, la aritmética parlamentaria y la estrategia de los republicanos determinarán si Cataluña cuenta con nuevos presupuestos en 2026 o si el pulso político desemboca en un escenario imprevisible. @mundiario





