ERC rompe la baraja y se alía con el PP para exigir la dimisión de Óscar Puente

Esquerra Republicana no solo se sumó a la moción, sino que lo hizo en un contexto de hartazgo social en Cataluña por el caos de Rodalies.
Óscar Puente, ministro de Transportes. / @oscar_puente_.
Óscar Puente, ministro de Transportes. / @oscar_puente_.

El Senado volvió a ser este miércoles el escenario de una política convertida en martillo neumático. El Partido Popular, con mayoría absoluta en la Cámara alta, activó de nuevo su herramienta favorita: la reprobación. El objetivo, una vez más, fue el ministro de Transportes, Óscar Puente. Pero esta vez ocurrió algo distinto, algo que va más allá del ruido habitual y de la coreografía previsible de la oposición. Esquerra Republicana decidió votar a favor de exigir su dimisión, alineándose con el PP y rompiendo una dinámica de apoyo parlamentario al Gobierno que parecía sólida.

No es un gesto menor ni anecdótico. ERC no solo se sumó a la moción, sino que lo hizo en un contexto de hartazgo social en Cataluña por el caos de Rodalies, convertido ya en un símbolo de agravio, abandono y promesas incumplidas. La formación republicana, que ha sostenido al Ejecutivo de Pedro Sánchez en momentos críticos de la legislatura, lanzó así un mensaje inequívoco: hay límites, y el estado del sistema ferroviario catalán los ha desbordado.

El debate fue áspero, cargado de sarcasmo y reproches. Desde la derecha, Puente volvió a ser presentado como la encarnación del deterioro del Estado; desde la izquierda gubernamental, como la víctima de una campaña de desgaste sistemático. Pero la fotografía política que deja la votación es otra: ERC y PP compartiendo voto en una exigencia de dimisión, mientras Junts —pese a su discurso incendiario— optaba por la abstención.

El Senado, tantas veces descrito como una cámara de trámite, se convirtió por unas horas en un termómetro político más preciso que el Congreso. Y lo que marcó fue fiebre alta en la relación entre el Gobierno y uno de sus socios clave.

Rodalies como frontera política

Para ERC, Rodalies ya no es solo una cuestión de infraestructuras. Es una herida abierta que conecta con la memoria del “España no nos cuida” y con la impaciencia de una ciudadanía que pierde horas, trabajos y confianza en cada incidencia. El senador Joan Queralt lo resumió con su habitual ironía: “Es peor que el tren de la bruja”. Detrás del chascarrillo, había una acusación directa de incompetencia estructural.

El colapso ferroviario ha permitido a los republicanos justificar un movimiento que, en otro momento, habría sido impensable. Votar con el PP no significa abrazar su relato, pero sí señalar a un responsable político concreto. Puente se convierte así en el pararrayos de un malestar que ERC no quiere seguir amortiguando en silencio.

El desgaste de Puente y la política de la reprobación

Óscar Puente es, probablemente, el ministro más reprobado de la legislatura. Cada gran incidencia ferroviaria ha tenido su réplica parlamentaria en forma de moción. El propio Senado acumula ya varias censuras simbólicas contra él, todas aprobadas sin consecuencias prácticas. Pero la repetición no resta significado político cuando cambia quién levanta la mano.

La comparecencia maratoniana del ministro la semana anterior, siete horas de explicaciones, no logró desactivar las críticas. Al contrario: reforzó la percepción, entre detractores y algunos aliados, de una mezcla de soberbia y falta de respuestas concretas. Incluso formaciones que votaron en contra de la reprobación admitieron su incomodidad.

Junts se desmarca, ERC aprieta

La abstención de Junts fue, quizá, el otro gran titular oculto de la jornada. Eduard Pujol había elevado el tono hasta reclamar la caída del Gobierno y caricaturizar a Transportes, Renfe y Adif como “la Santísima Trinidad de la incompetencia”. Pero llegado el momento, Junts evitó aparecer en una foto junto al PP y Vox.

ERC tomó el camino inverso: asumió el coste político de coincidir con la derecha para marcar perfil propio en Cataluña. Es una jugada arriesgada, pero calculada. Los republicanos saben que Rodalies penaliza electoralmente a quien parezca cómplice del desastre.

La votación no tumba a Puente ni altera la aritmética del Gobierno, pero envía una señal clara. Los apoyos parlamentarios no son un cheque en blanco. ERC ha demostrado que puede cruzar líneas si el precio de no hacerlo es mayor que el del gesto. @mundiario

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