Sumar fracasa antes de nacer
La nueva política ha demostrado ser mucho peor que la antigua. Solo importa resolver el problema de los dirigentes sin rastro alguno de proyecto político.
El pasado fin de semana el PSOE y la nueva plataforma electoral Sumar, han celebrado sendos cónclaves para aprobar sus respectivas listas electorales. Por distintos motivos, ambos han ofrecido una imagen de desánimo ante la próxima cita electoral de julio.
Sumar nace haciendo lo contrario de lo que se proponía. Si el objetivo era un partido amable, feminista, atento a los ciudadanos y que dejase atrás los modos tradicionales de los partidos, lo que ha resultado es una confusa amalgama de organizaciones locales, a su vez poco representativas y que encubren demasiados intereses personales. Con los modos heredados de los viejos partidos comunista pero sin contenido ideológico alguno. Donde lo primero ha sido el reparto de puestos. Es la enésima reedición de Izquierda Unida y no ha evolucionado en absoluto. De toda aquella sororidad, sonrisas y optimismo lo único que ha quedado es un ajuste de cuentas muy personalizado.
En el caso de su principal dirigente, Yolanda Díaz, es solo la reedición de otros procesos anteriores como fue la AGE gallega. De nuevo una historia de traiciones ahora contra su antiguo mentor Pablo Iglesias. La política es así de despiadada y competitiva. Son hechos que en nada benefician a la naciente plataforma que corre el riesgo de obtener menos diputados que siglas contiene.
Por el camino ha sido abatido el partido Podemos, el mismo que nació para cambiar la política española y que ahora sigue los pasos de Ciudadanos. En su caso a través de los mismos modos que impuso. Ahora sus numerosas víctimas se cobran cumplida venganza. Se ha personalizado en Irene Montero, Ministra de Igualdad, porque esta ha sido el rostro y el emblema de la organización. Protagonizó el más escandaloso caso de nepotismo de la historia democrática, dirigió un Ministerio para el que carecía de cualquier aptitud, dio muestras constantes de incapacidad política y de carencias básicas para actuar en la vida pública, protagonizó algunos de los mayores errores del Gobierno de coalición, como las leyes sobre delitos sexuales o cambio de género, dividió al movimiento feminista, se rodeó de un equipo de altos cargos con similares incapacidades y consiguió ser el mayor peso muerto del Gobierno.
Que el Presidente no la haya cesado en su momento y, por el contrario, lo haya hecho con los Ministros socialistas que le hicieron frente, explica en parte el resultado electoral de las pasadas elecciones de mayo. No fue la gestión, muy defendible, lo que le pasó factura, sino el coste de las decisiones de su socio Podemos y de las concesiones a sus aliados parlamentarios.
En su última reunión los socialistas aprobaron las listas electorales imponiendo criterios más propios de la resistencia en la oposición que de la ampliación de la base electoral. El abultado número de altos cargos que cesan para trasladarse a la comodidad del hemiciclo, ofrece una imagen de las expectativas que alberga el partido mayoritario del Gobierno.
Viendo a unos acuchillarse y a los otros haciendo maletas, el PP ha optado por la parsimonia, dilatando las negociaciones para constituir los Gobiernos autonómicos, delegando en los territorios los pactos para que tengan el menor impacto posible y aplazando cualquier decisión conflictiva. Solo ha dado algunas pinceladas sobre cambios legislativos para alimentar la demanda de noticias mientras se visitan platós y estudios de radio.
Será el próximo día 17 cuando se comenzará a entrar en materia política con la constitución de los Ayuntamientos, seguidos de los Parlamentos autonómicos en las siguientes semanas. En dichos procesos se harán visibles los pactos con otros partidos como Vox, Coalición Canaria y otras formaciones menores. Sin embargo, los más relevantes políticamente como son los Gobiernos autonómicos podrán dilatarse en muchos casos hasta después de las elecciones generales. Se trata de no asustar ni provocar polémicas que puedan tener costes electorales. Es decir, surfear la ola mientras sea posible.
Las primeras encuestas conocidas se mantienen próximas a los resultados de las elecciones municipales. En todas el PP va por delante, pero sin posibilidades de lograr la mayoría absoluta por lo que necesitaría pactos con otras fuerzas. Para el PSOE se trata de remontar resultados lo que solo puede hacer a costa de Sumar, apelando al voto útil de la izquierda. Si lo consigue podría volver a contar con varios de los partidos nacionalistas. Otros ya han iniciado conversaciones con el PP para apuntalar sus propias estrategias. @mundiario



