Lluvias monzónicas en Pakistán: una tragedia de grandes proporciones

Un niño se aferra a sus pertenencias mientras las familias se trasladan a zonas más seguras tras las  inundaciones en la provincia de Baluchistán, Pakistán. / UNICEF.
Un niño afectado por las inundaciones en la provincia de Baluchistán, Pakistán. / UNICEF.

Los diversos organismos de la ONU se encuentran brindando ayuda en el asolado país, pues la necesidad de cooperación es urgente en áreas de salud, albergue y alimentos.

Lluvias monzónicas en Pakistán: una tragedia de grandes proporciones

Un tercio de Pakistán está bajo el agua. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra en el país son consecuencia de las lluvias monzónicas, un fenómeno atmosférico que ha acabado con la vida de más de 1200 personas, ha lesionado al menos 6000 y ha destruido más de 1,1 millones de viviendas e infraestructuras esenciales.

Una compleja situación que afecta a unos 33 millones de personas, es decir, al 15% de la población, sin embargo, los diversos organismos de la ONU estiman que cerca de 6,4 millones de personas precisan ayuda humanitaria urgente.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que las actuales condiciones pueden ser un foco de rápida transmisión de enfermedades como la diarrea, el cólera, el dengue o la malaria. En este sentido, el proporcionar atención, suministros médicos y atención a la salud se vuelve una necesidad urgente.

Inseguridad

Chris Kaye, director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Pakistán, manifestó que la situación en el país “era grave incluso antes de las inundaciones con el 43% de los pakistaníes en situación de inseguridad alimentaria. Había un gran problema con la región en su conjunto, incluido Afganistán, donde el mayor reto sería reiniciar la producción agrícola que ayudaría a la gente a alimentarse”.

Por otro lado, los trabajadores de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Pakistán declararon que “muchos están viviendo a la intemperie mientras esperan el socorro que las autoridades locales y la comunidad humanitaria trata de hacerles llegar lo más pronto posible. Otros están hacinados en campamentos de socorro o se quedan con familias que los acogen”.

Ante esta situación, el organismo ha distribuido tiendas de campaña, mantas, láminas de plástico, cubos y otros artículos para el hogar en las provincias más afectadas. No obstante, también las trabajadoras nacionales se han movilizado para atender a las mujeres y niñas siniestradas, pues el género femenino y los menores son quienes más riesgos corren en medio de un conflicto o desastre.

Infantes vulnerables

El Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) declaró que el impacto del desastre se ha evidenciado en las infraestructuras que proveen servicios de educación y salud a niños. De hecho, calculan que al menos 18.000 escuelas han sufrido los embistes de clima, lo que afecta a 16 millones de menores, 3,4 millones de los cuales requieren de ayuda humanitaria.

No obstante, la agencia también destacó que muchos de los 72 distritos más afectados ya se encontraban como los más vulnerables de Pakistán. Incluso, un 40% de los niños de estas localidades ya sufrían retrasos en el crecimiento antes de esta debacle.

“Muchos niños ahora corren un mayor peligro, sin hogar, escuela o incluso agua potable segura, por lo que hay un riesgo de muchas más muertes infantiles, y la situación seguirá deteriorándose ya que el invierno está a solo ocho semanas de empezar en algunas partes del país”, precisó el Fondo de la ONU para la Infancia. @mundiario

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