La laguna más grande del Parque Nacional Doñana sucumbe ante la sequía

Laguna de Santa Olalla, en Doñana. / Estación Biológica de Doñana - CSIC.
Laguna de Santa Olalla, en Doñana. / Estación Biológica de Doñana - CSIC.

La escasez de lluvias y la sobreexplotación del acuífero han causado que el humedal quede reducido a un pequeño charco de agua y fango.

La laguna más grande del Parque Nacional Doñana sucumbe ante la sequía

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico define el Parque Nacional de Doñana como “un mosaico de ecosistemas que albergan una biodiversidad única en Europa”. Sin embargo, el último humedal del espacio protegido más emblemático de España ha sucumbido ante la sequía.

La de Santa Olalla es la laguna permanente más grande de Doñana, no obstante su reserva de agua se ha reducido a tal punto que ahora solo hay un “pequeño charco en el centro al que ya no acuden las aves acuáticas”, según ha explicado la Estación Biológica de Doñana.

Sin embargo, esta consecuencia de la falta de precipitaciones ha ocurrido en otras ocasiones. De hecho, esta sería la tercera vez que pasa, según indican los registros que comenzaron en los años 70.

¿Cuál es la causa de este fenómeno?

Las altas temperaturas y la escasez de lluvias juegan un papel importante en esta situación, pero el principal problema está en la sobreexplotación del acuífero. Y es que, las captaciones de agua de Matalascañas aumentan su consumo del vital líquido en verano debido a las decenas de miles de turistas que visitan la localidad.

Incluso, la junta de gobierno de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) declaró en julio de 2020 que el acuífero era “sobreexplotado”, una medida que buscaba implementar un plan para regularizar las extracciones del cuerpo de agua.

Ahora bien, un acuífero se considera sobreexplotado cuando de él se extrae más agua de la que recarga cuando llueve, algo que lleva muchos años ocurriendo en Doñana, por lo que Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana-CSIC, señala que es necesario un cambio de mentalidad en muchos sectores, pues “el cambio climático nos impone menos agua disponible y tenemos que adaptarnos ya, no esperar a que lleguen las calamidades y poder evitar con tiempo una reconversión traumática de la agricultura y la industria”.

Además, pide que se aceleren las medidas para eliminar las captaciones de agua subterráneas de Matalascaña, y que se impongan restricciones al uso del agua en la urbanización, pues considera inaceptable “que mientras se sigue regando el césped en Matalascañas, las lagunas de Doñana se sequen completamente”. @mundiario

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