El ascenso de Vox corta el paso al PP y reconfigura el mapa electoral mientras el PSOE resiste
Las últimas encuestas reflejan un nuevo equilibrio político en España: los populares lideran en intención de voto aunque ceden apoyos clave a la ultraderecha, que capitaliza el descontento del electorado.
Las placas tectónicas del tablero político español vuelven a moverse. A más de un año de las elecciones generales de julio de 2023, los sondeos confirman un reacomodo en la intención de voto que mantiene el liderazgo del Partido Popular, pero con un terreno cada vez más erosionado por la presión de Vox. Según los últimos barómetros de 40dB. para El País y la Cadena SER, así como de Sigma Dos para El Mundo, el PP se mantiene como primera fuerza política, aunque el PSOE recorta distancias y la extrema derecha se consolida como su principal amenaza interna.
El PP de Alberto Núñez Feijóo registra una estimación de voto en torno al 30,5 %, apenas 1,1 puntos por encima del PSOE, que sube hasta el 29,4 %, su mejor dato desde las últimas elecciones. Es la distancia más estrecha en más de un año, reflejo de un desgaste paulatino del discurso popular y del impacto de la ofensiva de Vox, que no solo se mantiene en doble dígito, sino que mejora más de cuatro puntos respecto a su resultado electoral.
La derecha y la extrema derecha continúan sumando mayoría en el bloque ideológico —más del 47 % de la estimación de voto, frente al 39 % de la izquierda—, pero esa ventaja no se traduce en un dominio claro del PP. El partido de Santiago Abascal se ha convertido en el gran beneficiado del desgaste popular, captando un 14,5 % de los votantes que en 2023 confiaron en Feijóo y reteniendo al 84 % de su propio electorado, una fidelidad superior incluso a la del PSOE (71 %).
En contraste, el PP ha visto disminuir su base estable: su fidelidad de voto cae del 76 % en julio al 68,8 % actual, lo que se traduce en 900.000 votantes indecisos y en una fuga directa de más de un millón de papeletas hacia Vox. Este trasvase, sumado al endurecimiento del discurso popular en materia migratoria —con medidas como el visado por puntos propuesto por Feijóo—, no parece haber generado el efecto de contención esperado.
El ascenso de Vox
En el otro lado del espectro, el PSOE resiste pese a la presión judicial y mediática que rodea a Pedro Sánchez. Los socialistas logran mantenerse por encima del 27 % en los estudios de Sigma Dos y consolidan una base electoral sólida, con fugas moderadas hacia el PP (5,8 %) y Sumar (2,4 %). La recuperación de los votantes progresistas indecisos, unida al debilitamiento del espacio de la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz y de Podemos, liderado por la exministra de Derechos Sociales Ione Belarra, permite al PSOE mantenerse competitivo en un momento de fatiga institucional y erosión del bloque de investidura.
Sumar continúa su declive: cae hasta el 7,4 % y pierde casi la mitad de sus apoyos respecto a 2023, lastrado por divisiones internas, la desmovilización de su base y la pérdida de credibilidad de su liderazgo tras el fracaso de la reducción de jornada laboral. Podemos, por su parte, se estanca en el 4 % y apenas conserva representación simbólica. El voto joven, que alguna vez fue la reserva progresista, hoy se inclina por Vox, que lidera la intención de voto entre los menores de 35 años.
La fortaleza de Vox se explica por dos factores: una base ideológica muy cohesionada y una narrativa que ha logrado conectar con el desencanto y la protesta. La formación de Abascal gana apoyos entre los votantes jóvenes y varones —donde supera el 20 %— y marca distancias con el PP en temas como la inmigración o el Pacto Verde. Su discurso más radical actúa como dique frente al intento del PP por capturar el voto útil del bloque conservador.
La consecuencia inmediata de este avance es un bloqueo del crecimiento del PP, que no logra ampliar su base ni atraer al electorado socialista descontento. Feijóo ve cómo sus flancos se estrechan: por la derecha, Vox impide que el PP capitalice el voto duro; por el centro, el PSOE retiene a buena parte de los votantes moderados que en 2023 dudaron entre ambos partidos.
El PP se enfrenta a un dilema estratégico
En paralelo, surgen nuevos actores autonómico que complican el tablero. En Cataluña, la irrupción de Aliança Catalana, el partido independentista de Sílvia Orriols, amenaza la hegemonía de ERC y Junts, obteniendo ya un 9,8 % de apoyo y asegurando un escaño, según Sigma Dos. Este crecimiento fragmenta aún más el panorama y podría condicionar la capacidad del PSOE para mantener mayorías con sus socios habituales.
A nivel general, los sondeos reflejan una tendencia de fondo: la polarización se consolida, pero el liderazgo de Feijóo no despega. Pese a seguir siendo el político mejor valorado (3,6 sobre 10), su gestión de la oposición genera dudas incluso entre sus votantes. Abascal, con un 7,7 entre los suyos, se erige como el líder más sólido dentro de su electorado.
En este escenario, el PP se enfrenta a un dilema estratégico: endurecer su discurso para frenar a Vox o moderarse para recuperar el centro. Ninguna de las dos rutas parece garantizarle mayoría suficiente. Mientras tanto, el PSOE —aunque desgastado— logra mantenerse a flote y preservar su base.
Las encuestas trazan, así, un panorama de bloqueo político: el PP lidera, pero sin margen para gobernar en solitario. Vox crece, pero no logra superar el techo del 16 %, y el PSOE aguanta como única fuerza con capacidad de resistir los vaivenes del ciclo electoral pese al descalabro político que suponen los presuntos casos de corrupción que cercan al Gobierno de Pedro Sánchez. España entra en una nueva fase de equilibrio inestable, en la que la fragmentación del voto a la derecha podría ser, una vez más, el factor que determine el rumbo político del país. @mundiario





