El telescopio Hubble detecta la estrella más lejana jamás vista

La estrella Earendel y la curva de distorsión del Arco Amanecer. / NASA
La estrella Earendel y la curva de distorsión del Arco Amanecer. / NASA

El observatorio ha podido encontrar a Earendel, una estrella masiva a 28.000 millones de años luz de la Tierra. Se cree que podría ser una estrella primigenia del Universo.

El telescopio Hubble detecta la estrella más lejana jamás vista

El telescopio espacial Hubble ha logrado otro hecho inédito. A más de 30 años de servicio de los astrónomos, el observatorio ha podido captar a Earendel, la estrella más antigua del Universo de la que se tiene constancia, y que podría tratarse de una de los primeros cuerpos celestes que surgieron poco después del Big Bang.

El Hubble ha logrado registrar una fuente de luz, tan lejana que ha tardado aproximadamente 12.900 millones de años en llegar a la Tierra, y como las demás apreciaciones que podemos obtener del espacio lejano, está en pasado, es decir, que lo que podemos presenciar de esta interesante estrella es apenas cómo se veía cuando el Universo tenía el 7 % de su edad actual.

“A medida que nos asomamos al cosmos, también miramos hacia atrás en el tiempo, por lo que estas observaciones de extrema alta resolución nos permiten entender los bloques de construcción de algunas de las primeras galaxias”, ha explicado la coautora del estudio Victoria Strait, investigadora del Cosmic Dawn Center de Copenhague, Dinamarca.

Vemos el reflejo del pasado

Este descubrimiento supone la posibilidad de comprender mejor el Universo, principalmente sus orígenes. El récord a la estrella más antigua fue roto en 2018, también por el Hubble, al encontrar uno de estos cuerpos celestes que se mostraba cuando el espacio tenía tan sólo 4.000 millones de años de antigüedad. Sin embargo, Earendel parece superar esa cifra con creces, estando ubicada a 28.000 millones de años luz de la Tierra.

“Cuando se emitió la luz que vemos de Earendel, el universo tenía menos de 1.000 millones de años; solo el 6 % de su edad actual. En aquel momento se encontraba a 4.000 millones de años luz de la proto Vía Láctea (la etapa primigenia de nuestra galaxia)”, según explica la especialista.

El hallazgo quedó documentado en la revista Nature, donde se resalta la importancia de haber podido encontrar a Earendel, que significa “estrella de la mañana” o “luz naciente” en el inglés antiguo. El equipo de investigación estima que pueda ser entre 50 y 100 veces más masivas que nuestro Sol, así como millones de veces más brillante.

Lo que las estrellas ven

La detección de esta estrella es impactante, pues, no es común que se puedan avistar luces tan brillantes y “desplazadas”, alargadas, de cuerpos celestes muy lejanos. Al intentar ver las regiones primigenias de nuestro a través de los telescopios especializados, pero aún muy corrientes para esta tarea, las galaxias parecen juntarse, el brillo se acumula y es difícil saber o interpretar qué se muestra en pantalla. Aunque de plano puede que ni se vea algo debido a la inmensa distancia.

Una lente gravitacional predicha por Albert Einstein puede magnificar el brillo de objetos detrás de ella, como si de una lupa se tratara, atenuando los efectos confusos o ennegrecidos del avistamiento de regiones originarias del Universo. Se produciría de forma natural, empleando la gravedad para deformar y aumentar la luz de los objetos tras la lente. Este curioso y peculiar fenómeno fue el responsable de que se pudiera captar a Earendel en primer lugar.

Un enorme cúmulo de galaxias ubicado entre el Hubble y Earendel, denominado WHL0137-08, presentó una extraña alineación que permitió que la estrella resaltara sobre las demás. “La galaxia que alberga esta estrella ha sido ampliada y distorsionada por la lente gravitacional en una larga media luna que hemos denominado Arco del Amanecer”, explica Brian Welch, astrónomo de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, EE UU.

“Gracias a la rara alineación con el cúmulo de galaxias que sirven de lente de aumento, la estrella Earendel aparece directamente sobre una ondulación en el tejido del espacio, o muy cerca de ella. Esta ondulación, que se define en óptica como una ‘cáustica’, proporciona el máximo aumento y brillo (…) esta cáustica hace que la estrella Earendel sobresalga del resplandor general de su galaxia de origen”, reseña la NASA.

A por las legendarias estrellas primigenias

La distorsión de la luz provocada por la gravedad crea una deformación en el tejido del espacio, que se presume que pueda permanecer por varios años más, que serán usados para la exhaustiva investigación de la que, por los momentos, es la estrella más longeva del Universo.

Primero que todo, las estrellas masivas como esta suelen ser binarias, es decir, tienen una compañera estrella de menor tamaño. Una de las principales misiones será determinar su temperatura o si en realidad viene individual, que se dice por si la luz de una estrella menor no se puede distinguir de la mayor.

De igual manera, se espera que Earendel abra la puerta hacia la investigación de las estrellas primigenias, las primeras que surgieron a unos 900 millones de años tras el Big Bang, un relativamente corto periodo de tiempo si se habla del espacio sideral. Se estima que Earendel sea una de ellas, y que pertenezca a la Población III, una categoría que engloba a los cuerpos celestes que presuntamente habrían nacido primero en el Universo.

Asimismo, la composición química de la estrella será clave. Los científicos quieren comprender si Earendel, uno de los objetos más viejos del cosmos, es pobre en metales. Se tiene aceptado entre la comunidad científica, que la mayoría de los componentes pesados de los que están hechas las estrellas contemporáneas, hayan surgido tras la muerte de las estrellas primigenias, que estaban compuestas por hidrógeno y helio primordiales.  

El James Webb descubrirá el origen del Universo

Earendel será estudiada por el telescopio espacial James Webb, el observatorio más ambicioso jamás lanzado que tendrá como responsabilidad captar imágenes inéditas de las regiones más apartadas del cosmos, como el lugar donde se dice se dio el Big Bang y donde se crearon las primeras y legendarias estrellas originales.

“La alta sensibilidad del Webb a la luz infrarroja es necesaria para aprender más sobre Earendel, porque su luz se estira (se desplaza hacia el rojo) a longitudes de onda infrarrojas más largas debido a la expansión del universo”, explica la NASA.

En este sentido, queda bajo la responsabilidad del equipo del Webb conocer de qué tipo de estrella se trata, en qué etapa de su ciclo estelar se encuentra y demostrar evidencia contundente de las legendarias estrellas de Población III, dado que el Webb fue construido para develar los misterios del origen del Universo.

“Estudiar Earendel será una ventana a una época del universo que desconocemos, pero que dio lugar a todo lo que conocemos. Es como si hubiéramos estado leyendo un libro muy interesante, pero empezamos por el segundo capítulo, y ahora tendremos la oportunidad de ver cómo empezó todo”, dice Welch. @mundiario

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