El telescopio James Webb podría detectar civilizaciones extraterrestres

Telescopio espacial James Webb. / NASA
Telescopio espacial James Webb. / NASA

El telescopio más potente jamás creado investigará las atmósferas de un sistema solar con siete planetas extremadamente similares a la Tierra, donde podría haber vida.

El telescopio James Webb podría detectar civilizaciones extraterrestres

La NASA ha confirmado que el telescopio espacial James Webb, el más grande y potente que se haya creado alguna vez por la humanidad y que ya está calibrándose para iniciar sus labores, investigará las atmósferas de un sistema de planetas muy parecidos a la Tierra, donde podría detectar rastros de vida, o mejor aún, de una civilización.

Un equipo multidisciplinarios de científicos, pertenecientes mayormente a la Universidad Estatal de Pensilvania y a la la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), determinaron en un estudio que el telescopio James Webb sería capaz de detectar la vida extraterrestre, en caso de que fuera civilizada, a través del estudio de las atmósferas de los planetas que analizará.

Con los ajustes pertinentes, Webb podría iniciar la búsqueda de clorofluorocarbonos (CFC), una familia de gases con varios átomos de otros compuestos químicos, que son gases de efecto invernadero y debilitan la capa de ozono y persisten durante décadas en el planeta. De acuerdo con los astrobiólogos, serían indicadores claros de que existe vida civilizada en un planeta.

En busca de las ‘tecnofirmas’

Utilizando el razonamiento de los autores del estudio, se podría encontrar vida extraterrestre si se rastrean los componentes químicos que alberguen los planetas. Como en la Tierra existen los gases de efecto invernadero, producidos por la acción del hombre, si en otro planeta se encuentran componentes atmosféricos similares, daría señales de una civilización, o lo que se conoce ahora como “tecnofirmas”.

“Las biofirmas se refieren en general a cualquier evidencia de vida detectable a distancia, mientras que las ‘tecnofirmas’ describen específicamente la evidencia observacional de tecnología que podría ser detectada a través de medios astronómicos”, describieron los astrónomos.

Con la mira en TRAPPIST-1

Hace exactamente cinco años, el 22 de febrero de 2017, la NASA pudo confirmar un descubrimiento que asombró a la comunidad científica. Un equipo de investigación había hallado una estrella enana roja, un 10 % más pequeña y más fría que nuestro Sol, sobre la cual orbitan aproximadamente siete planetas que comparten masa, radio, tamaño y densidad prácticamente idénticas al planeta Tierra. Se le llamó sistema solar Trappist-1.

Se encuentra en la constelación de Acuario, a unos tan solo 41 años luz de nuestro planeta. La NASA pudo confirmar que en realidad sí se trata de un sistema solar completo compuesto por exoplanetas, que son cualquier planeta que no esté dentro del sistema que orbita la Tierra. Tras varios estudios se pudo confirmar que son el doble de antiguos que nuestro sistema solar y que son terrestres, como nuestro planeta.

Sistema solar de Trappist-1. - NASA-Caltech
Sistema solar de Trappist-1. / NASA-Caltech

Este hallazgo ha sido apuntado por varios científicos como la perfecta oportunidad para encontrar vida en el espacio. Aunque los siete pudieran albergar vida, los reflectores están puestos sobre los tres planetas (Trappist-1 d, e, f) que orbitan en el medio, la llamada zona habitable o de ricitos de oro, donde no hay ni mucho frío ni calor para que el agua se congele o evapore.

La esperanza está en Trappist-1 e

Según los astrónomos, la proximidad entre todos los planetas los hace posibles anfitriones de vida. Cualquiera podría desarrollar agua, pero es Trappist-1 e, ubicado al frente y al centro, el que tienen más probabilidades de tener una sociedad extraterrestre en él debido a su céntrica e ideal ubicación.

El telescopio espacial James Webb podrá investigar, de una vez por todas si alguno de estos planetas presenta una atmósfera propicia, una tarea que su antecesor, el observatorio Hubble no pudo lograr por no estar facultado para ello, pero que pavimentó el camino identificando que los planetas no son gaseosos, sino rocosos y buenos candidatos para albergar vida.

Trappist-1. / SpaceRef
Trappist-1. / SpaceRef

“La esperanza es que vemos dióxido de carbono, una característica muy notable, justo en las longitudes de ondas (detectables) por Webb”, dijo Nikole Lewis, una científica planetaria de la Universidad de Cornell cuya declaración fue tomada por la NASA para una nota de prensa. “Esto deja la puerta abierta a que las atmósferas permitan el desarrollo de agua en los planetas”, ha dicho. @mundiario

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