La sequía y la desertificación, la nueva normalidad que vive el mundo

Sequía. / Pixabay
Sequía. / Pixabay

Los resultados de la crisis climática son evidentes en dos de los mayores embalses de Estados Unidos, los cuales corren el riesgo de convertirse en pequeños charcos.

La sequía y la desertificación, la nueva normalidad que vive el mundo

El cambio climático se hace presente en Estados Unidos con una fuerte sequía que ha dejado a los lagos Mead, situado entre la frontera de Nevada y Arizona, y el Powell, ubicado entre los estados de Utah y Arizona, en sus niveles más bajos, lo que pone en peligro el alimento de las centrales hidroeléctricas.

En este sentido, la falta de agua y electricidad afectaría a decenas de millones de personas en Nevada, Arizona, California, Wyoming, Colorado, Nuevo México y México. De hecho, los expertos consideran que a medida que agrave la crisis, habrá que introducir recortes de agua, pero incluso, esto no podría ser suficiente.

De acuerdo con Lis Mullin Bernhardt, experta en ecosistemas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “las condiciones del oeste americano, que estamos viendo en torno a la cuenca del río Colorado, han sido tan secas durante más de 20 años que ya no se habla de sequía”. En realidad, “nos referimos a esta situación como ‘aridificación’, una nueva normalidad muy seca”.

El agua también causa catástrofes

Por otro lado, María Morgado, responsable de Ecosistemas de la agencia de la ONU en América del Norte, manifestó que a “largo plazo tenemos que abordar las causas fundamentales del cambio climático, así como la demanda del agua”, el líquido vital responsable del 90% de las grandes catástrofes como inundaciones, sequías y demás fenómenos.

El aumento de la demanda de agua debido al crecimiento de la población y el riego para la agricultura se ha visto agravado por los efectos del cambio climático, como la reducción de las precipitaciones y el aumento de la temperatura, lo que provoca un incremento de la evaporación de las aguas superficiales y de la cocción de la tierra, disminuyendo la humedad del suelo.

Se trata de condiciones alarmantes con 20 años de antigüedad, “y particularmente en la región del lago Powell y el lago Mead, es la tormenta perfecta”, agregó Bernhardt.

La tierra degradada

El cambio climático causa estragos en los sistemas naturales interconectados de la tierra, siendo la sequía y la desertificación la nueva normalidad en todas partes, desde Estados Unidos hasta Europa y África. De hecho, un informe de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, titulado Drought in Numbers (La sequía en cifras) reveló que 2300 millones de personas en el mundo se enfrentan anualmente al estrés hídrico.

Además, la sequía afecta la degradación de la tierra, pues entre el 20% y el 40% de la tierra del mundo está clasificada como degradada, lo que repercute en la mitad de la población mundial y en las tierras de cultivo, los humedales, los bosques y los pastizales.

Debido a esta situación, la ONU creó el Decenio para la Restauración de los Ecosistemas, un proyecto que va en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y pretende contrarrestar el cambio climático, además de detener el colapso de la biodiversidad. @mundiario

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