Crece la inseguridad alimentaria: el hambre azota a más de 250 millones de personas

Según un informe de la ONU, la crisis económica supera a las guerras como principal causa de inseguridad alimentaria aguda y malnutrición en 27 países.

La desnutrición de una madre y sus cuatro hijos en el sur de Madagascar / ONU
La desnutrición de una madre y sus cuatro hijos en el sur de Madagascar / ONU

Alrededor de 258 millones de personas en 58 países sufrieron una grave inseguridad alimentaria en 2022 debido a los conflictos, cambio climático, los efectos de la pandemia de la Covid-19 y la guerra en Ucrania, según un informe presentado ese miércoles por la Red Mundial contra las Crisis Alimentaria, una alianza internacional de las Naciones Unidas, la Unión Europea y diversos organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Esta es la cifra más alta en los siete años de historia del estudio. Sin embargo, gran parte del crecimiento se debe a un aumento de la población analizada.

El fracaso del ‘hambre cero’

El secretario general de la ONU, António Guterres, considera que “esta séptima edición del Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias en una mordaz acusación del fracaso de la humanidad a la hora de avanzar hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2 de poner fin al hambre y lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición para todos”.

Y es que, según el informe, más del 40% de la población expuesta a crisis, emergencia o catástrofe alimentaria reside en sólo cinco países: Afganistán, la República Democrática del Congo, Etiopía, partes de Nigeria y Yemen.

Sin embargo, a estos países hay que sumarle Somalia, Burkina Faso y Haití, naciones cuyas poblaciones se enfrentaron a la inanición y la indigencia, o a niveles catastróficos de hambre aguda en algún momento de 2022.

“Cambio de paradigma”

A raíz de esta situación, la alianza internacional ha pedido un “cambio de paradigma” para que se dedique más financiamiento a intervenciones agrícolas que anticipen crisis alimentarias y traten de prevenirlas.

Según Guterres, “esta crisis exige un cambio fundamental y sistémico. Este informe deja claro que es posible avanzar. Disponemos de los datos y los conocimientos necesarios para construir un mundo más resistente, inclusivo y sostenible en el que el hambre no tenga hogar, entre otras cosas mediante sistemas alimentarios más sólidos e inversiones masivas en seguridad alimentaria y mejora de la nutrición para todas las personas, vivan donde vivan”.

La inseguridad alimentaria grave se define como la situación en la que la incapacidad de una persona para alimentarse de forma adecuada pone su vida o su medio de vida en peligro inmediato. @mundiario

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