Orbán consolida su quinto mandato en medio de la desaprobación de Bruselas

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría. / RR.SS.
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría. / RR.SS.

El mandatario húngaro arrasó en las urnas, pese a su régimen autoritario y a que toda la oposición se volcara en un candidato único para alejar al Fidesz del poder.

Orbán consolida su quinto mandato en medio de la desaprobación de Bruselas

Viktor Orbán ha consolidado su poder por cuarta vez consecutiva, y quinto mandato en general, tras haber arrasado en las elecciones en Hungría, este domingo, pese a sus derivas autoritarias, sus estrechas relaciones con el Kremlin, su distanciamiento con Bruselas y a que la oposición se volcara en un candidato único para evitar que el ultraconservador se hiciera con el poder.

Con más del 97 % de las actas escrutadas, el partido de Orbán, el conservador nacionalista Fidesz-KDNP (Unión Cívica Húngara) se ha hecho con el 53 % de los votos en las listas nacionales al Congreso, que reparten 93 escaños, así como ha triunfado al conseguir 88 de los 106 curules que se distribuyen nominalmente por cada circunscripción electoral. Al final, Orbán ha logrado una mayoría de 135 congresistas, cuando la oposición se queda con 56 y la mayoría absoluta está en 133 escaños, de 199 representantes en el Legislativo húngaro.

Con esta victoria, el mandatario que cada vez más es asociado con la extrema derecha se perpetúa hasta el 2026. Con 12 años consecutivos en el poder, ahora es el líder más longevo en la Unión Europea (UE), para descontento del club comunitario. “Queridos amigos, hemos tenido una gran victoria. Tan grande que se puede ver desde la luna, y desde luego, desde Bruselas”, ha declarado el primer ministro reelegido en un discurso de victoria.

La oposición fracasa

A pesar de que los sondeos auguraran una reñida contienda, la verdad resultó ser que Orbán ha calado profundamente en el electorado. La participación ha caído dos puntos en comparación con 2018, hasta el 68 %, pero sigue siendo una cifra que demuestra que el poder no le ha desgastado, al derrotar a los seis partidos más grandes de la oposición, de sectores muy diversos del espectro político.

El candidato rival fue el conservador Péter Márki-Zay, quien no ganó no logró hacerse con la mayoría de los votos en su distrito, del cual fue alcalde anteriormente. Márky-Zay llamó a sus militantes a permanecer unidos, “no vamos a abandonar este país, vamos a pelear por la justicia”, ha prometido en su discurso de aceptación de los resultados.

De acuerdo con agencias de noticias internacionales, se esperaba que el poder de voto de la coalición opositora “fuera mucho mayor” en las grandes urbes del país, pero ahora queda evidenciado de que el apoyo urbano no fue suficiente como para derrotar a Orbán, a quién han acusado de “autócrata mini-Putin”, quien ya ha manifestado querer instaurar un Gobierno “antiliberal” en territorio europeo, cada vez más alineado hacia las ideas cercanas a Moscú o Pekín, en lugar de Occidente al aislarse de la UE.

“Recordaremos esta victoria hasta el fin de nuestras vidas porque tuvimos que luchar contra gran cantidad de oponentes", dijo Orbán la víspera, citando a varios de sus enemigos políticos, pasando desde la izquierda húngara, los “burócratas” de Bruselas, los medios internacionales, “y el presidente ucraniano también: nunca tuvimos tantos oponentes al mismo tiempo”.

La guerra en Ucrania atravesó la campaña

A pesar de que la invasión rusa en Ucrania jugó un papel relevante en la campaña electoral para estos comicios, los estrechos lazos de Orbán con su homólogo ruso Vladimir Putin no le pasaron factura al mandatario a nivel interno, cuando sus ciudadanos consideran que su primer ministro se relaciona directamente con Moscú “por los asuntos de la energía rusa” en lugar de sus aspiraciones a consolidar un Gobierno más estricto en el país, cuando la mayoría de los medios de comunicación están en manos del partido gobernante.

Desde que inició el conflicto bélico en Ucrania, Hungría ha recibido hasta 400.000 refugiados, a pesar de las medidas anti-migratorias del mandatario. Orbán, en cualquier momento, evita condenar abiertamente la invasión y a Putin, aunque ha sido tajante al negar que enviará material ofensivo a las tropas ucranianas y prohibió que otros países trasladen armas hacia Ucrania a través del territorio húngaro.

Esta posición equidistante respecto al conflicto que mantiene al mundo entero en vilo le ha valido el rechazo de la UE, al considerar que Hungría fractura la postura firme de los Veintisiete frente a Rusia, y de su máximo socio, Polonia, que es probablemente el mayor aliado que ha tenido el Gobierno ucraniano en el conflicto.

Las relaciones cada vez más tensas con Varsovia hacen que el vecindario próximo de Hungría se remueva, debido principalmente a que los países del Este han sido los más críticos contra Moscú. De hecho, según reseña El País, Polonia es un aliado clave en el que Hungría se ha apoyado en sus diferencias con Bruselas y el Grupo de Visegrado (V4), el bloque de naciones del centro de Europa conformado por, Polonia, Hungría, Eslovaquia y la República Checa, dado que los últimos dos se han mostrado en desacuerdo con Orbán.

Cada vez más lejos de Bruselas

Desde hace algún tiempo, Viktor Orbán se ha ido consolidando como una piedra en el zapato para Bruselas, quien le ha criticado por socavar el Estado de Derecho en su país, siendo contrario a los estatutos de la UE que más bien prevén a toda costa condenar cualquier deterioro de las instituciones democráticas entre los países miembros de la UE. De hecho, a inicios del año el Tribunal de Justicia de la UE había negado el desembolso de los fondos europeos a Hungría, precisamente por ir en contra de los preceptos del Tratado de la Unión.

Bruselas ha sido asiduo crítico de las leyes anti-migración, los rechazos al asilo político, el trato a los migrantes o a la sociedad civil, la disminución de los espacios libres de la prensa, así como su persecución y ensañamiento contra ciertas minorías, como el colectivo LGBTI; el cual un referéndum también votado el domingo buscaba aprobar una ley que prohíbe que los materiales y programas educativos de la orientación sexual y la identidad de género.

Orbán propuso esa ley por considerar que la enseñanza de estos contenidos en las escuelas “incita al comportamiento homosexual y a la reasignación de sexo”. Sin embargo, el proyecto ha salido adelante, con el 92,5 % del respaldo de los votantes cuando el escrutinio se ubicó sobre el 79 %.

Aunado a ello, para estos comicios fueron desplegados un total de 300 observadores de la misión de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE), al mismo tiempo que, de acuerdo con El País, estaban desplegados “ultraconservadores polacos de Ordo Iuris”, así como estuvieron presentes “Juan José Liarte Pedreño, portavoz de Vox en la Asamblea de Murcia, y Álvaro Berrocal, coordinador del grupo parlamentario”. @mundiario

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