La marcha del Orgullo en Hungría: un grito contra la ley anti-LGTBI de Viktor Orbán

Marcha del Orgullo de Budapest, Hungría. Twitter @CathrinKahlweit
Marcha del Orgullo de Budapest, Hungría. / Twitter @CathrinKahlweit
Miles de personas han tomado las calles de Budapest este sábado para protestar contra la norma que, entre otras cosas, prohíbe hablar de la homosexualidad en las escuelas. 
La marcha del Orgullo en Hungría: un grito contra la ley anti-LGTBI de Viktor Orbán

La comunidad LGTBI de Hungría planta cara a Viktor Orbán. Miles de personas han tomado las calles de Budapest este sábado en el marco de la marcha del Orgullo, para alzar su voz contra la polémica ley impulsada por el Gobierno conservador que, entre otras cosas, prohíbe hablar de la homosexualidad en cualquier ámbito donde haya menores. 

Los manifestantes han recorrido el centro de la capital húngara en un ambiente festivo y con el respaldo de más de 40 embajadas e instituciones culturales extranjeras en Hungría. “Animamos a que se tomen medidas en todos los países para garantizar la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género”, se lee en la declaración de apoyo a las protestas firmada, entre otros, por los representantes de las embajadas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania.

Los organizadores del evento han denunciado que la norma de “protección de la infancia” retrotrae al país a épocas pasadas: “En lugar de velar por las minorías, el Gobierno nos convierte en parias”, han subrayado.  “Mucha gente LGTBI tiene miedo y siente que ya no tienen sitio ni futuro en este país”,  ha lamentado Jojo Majercsik, portavoz del acto. “La ley es una barbaridad. Vivimos en el siglo XXI, cosas como esta no deberían ocurrir. Ya no estamos en la época comunista, esto es la UE y todo el mundo debería poder vivir libremente”, ha añadido un joven de 27 años que asistía a la marcha.

 

 

Por qué la ley húngara es tan polémica (y rechazada) 

La polémica ley de homosexualidad de Hungría ha entrado en vigor este mes, luego de que el Parlamento del país diera su visto bueno el pasado 15 de junio gracias a la mayoría absoluta del Fidesz, el partido del primer ministro Orbán. 

La norma prohíbe cualquier contenido que haga referencia a la homosexualidad en los colegios y en los programas de televisión dirigidos a menores. En concreto, el texto de la ley establece que estará prohibido (y penado) publicar en espacios a los que los menores tienen acceso “contenidos sobre homosexualidad, presentación arbitraria de la sexualidad o el cambio de sexo”. En la práctica, esto significa que los docentes responsables de la educación sexual, por ejemplo, no pueden hacer "propaganda" de la homosexualidad o de “la descripción y promoción de una identidad de género distinta al sexo asignado en el nacimiento, el cambio de género”. 

Asimismo, la medida implica que quedarán vetados los anuncios o programas de televisión dirigidos a menores que incluyan o muestren solidaridad con los homosexuales. Un claro ejemplo podría ser un anuncio que Coca-Cola lanzó en 2019 y que enfureció al Gobierno por una razón: estaba protagonizado por parejas del mismo sexo y apostaba por eslóganes que promovían la igualdad.


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El Gobierno ha defendido que su ley pretende “proteger a los menores de edad de unas supuestas campañas a favor de promover la homosexualidad o de atentar contra la integridad sexual de los niños”. “Hay contenidos que los niños menores de cierta edad pueden malinterpretar y tener un efecto perjudicial en su desarrollo”, ha dicho un portavoz del gobierno húngaro. 

Este viernes, el primer ministro húngaro ha convocado a un referéndum para evaluar el apoyo interno a la cuestionada norma, luego de que la Comisión Europea abriera un expediente de infracción contra Budapest. Y es que la polémica ley anti-LGTBI de Viktor Orbán ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la Unión Europea.  

El bloque comunitario ha dejado claro su postura: “la ley húngara es una vergüenza”, discrimina a las personas del colectivo homosexual y atenta contra los principios de la UE (declarada oficialmente en marzo como una “zona de libertad” para las personas del colectivo). 

La apertura del expediente por parte de Bruselas a Hungría es el primer paso de un proceso que podría acabar en el Tribunal de Justicia de la UE y tener como consecuencia la suspensión de la financiación europea a este país. @mundiario
 

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