Introducir a la extrema derecha en los gobiernos supone apoyar políticas antieuropeas

Santiago Abascal. / @Santi_ABASCAL
Santiago Abascal. / @Santi_ABASCAL
También equivale a respaldar antiautonómicas y antifeministas. ¿Puede asumir el PP recortes de derechos y libertades alcanzadas, practicar un neoliberalismo extremo y de desprotección social?
Introducir a la extrema derecha en los gobiernos supone apoyar políticas antieuropeas

Después de que Alberto Núñez Feijóo diese su beneplácito para que  Vox formase parte del Gobierno de Castilla y León, con tres consejerías (Agricultura, Cultura e Industria y Empleo), con la Vicepresidencia del Gobierno, y presida, además, las Cortes de Castilla y León dicha fuerza ultraderechista, se produce un paso transcendental en el panorama político español, iniciado con los acuerdos electorales para obtener el apoyo parlamentario de Vox en Madrid, Murcia y Andalucía.

Todo indica que la estrategia, de Feijóo y del PP, es ir ampliando la formación de ejecutivos con Vox, en todos los ámbitos de la geografía española, a medida que se vayan encarando los diferentes procesos electorales. Las elecciones más cercanas son las andaluzas y en el 2023 las municipales, las autonómicas y las generales; es decir, que el presidente del PP no descarta que Abascal sea su vicepresidente, si la derecha y la extrema derecha tuviesen mayoría absoluta en las elecciones generales que se celebren en España.

Para justificar estos acuerdos, el propio Feijóo viene a esgrimir, como argumento de fondo, que no le queda más remedio que pactar con Vox, porque no tiene con quién hacerlo en el espectro político actual.

Ese mensaje no es sostenible, si tenemos en cuenta que en diferentes ocasiones el PP ha firmado acuerdos con partidos nacionalistas de derechas, como el PNV o la antigua CiU.

Además, todavía dispone dentro del círculo de la derecha y del centro derecha de muchos partidos, con los que podría llegar a ententes postelectorales como pueden ser: Ciudadanos, Partido Regionalista de Cantabria, PNV, Junts per Catalunya, partidos localistas, Foro Asturias, Coalición Canaria, etcétera. Es evidente que corresponde al PP el ser o no ser capaz de conseguir tales objetivos, pero en modo alguno se puede refugiar en una soledad a la que solamente  responden, según ellos, Vox o Ciudadanos.

Introducir a la extrema derecha en los gobiernos supone apoyar políticas antieuropeas, antiautonómicas, antifeministas… Equivale también a recortar derechos y libertades alcanzadas, practicar un neoliberalismo extremo y de desprotección social, que incluso defiende un sistema de pensiones privatizado y reducido. @mundiario

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