El Gobierno resiste entre escándalos: presión del PP, nervios en los socios y un PSOE a la defensiva
La cascada de detenciones, investigaciones por corrupción y denuncias internas por acoso sexual ha colocado al Ejecutivo de Pedro Sánchez en su momento de mayor vulnerabilidad política. Mientras el PP exige elecciones inmediatas y algunos socios elevan el tono, el Gobierno insiste en que la legislatura llegará a 2027 y promete “colaboración total” con la justicia. Entre la presión externa y el desgaste interno, La Moncloa trata de contener un escenario que varios aliados ya califican de “preocupante”.
La vicepresidenta primera María Jesús Montero ha sido la voz del Gobierno en una semana marcada por detenciones y registros policiales que afectan a perfiles cercanos al PSOE. Asegura estar “dolida” y “sorprendida” por el arresto del expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, a quien ella misma avaló en su día por su trayectoria técnica en la Junta de Andalucía.
Montero recalca que no tenía relación con él desde su salida del cargo y defiende que el Ejecutivo es “el primer sorprendido” por casos que involucran a personas de su confianza. El mensaje es doble: desvinculación total y plena colaboración con la justicia. Pero también una advertencia: cualquier conducta vinculada a corrupción o acoso “no tiene cabida” en el proyecto socialista.
Frente a la presión del PP, que sostiene que el Ejecutivo “vuela por los aires” y exige la disolución inmediata de las Cortes, la posición oficial es la misma de cuando comenzaron a estallar todos estos presuntos casos de corrupción. Moncloa mantiene el rumbo y asegura que no teme el avance de las investigaciones ni los testimonios que puedan surgir.
Sumar avala esta línea y niega una descomposición del Gobierno, aunque lanza un aviso claro: si se acredita que la corrupción afecta a estructuras del PSOE, “se entraría en una nueva fase”. Es decir, no rompen… pero empiezan a marcar las líneas rojas.
Socios inquietos, pero sin explorar alternativas
Los aliados parlamentarios exhiben un malestar creciente:
- El PNV pide “serenidad”, pero admite preocupación ante el goteo diario de informaciones.
- El BNG habla de que es “evidente que el PSOE tiene problemas crecientes”.
- Podemos ve un “incendio”, aunque descarta un adelanto electoral por parte de Sánchez. “Es quien tiene el botón rojo quien puede ir a una convocatoria electoral y él va a ser el único que lo haga. Mi opinión es que no lo va a hacer”, insistió la secretaria general Ione Belarra.
- Junts se distancia con frialdad: “¿aguantar este Gobierno con los casos que estamos conociendo? Buen día”, desliza la portavoz Míriam Nogueras.
Pese al clima tenso, ninguno de los grupos reconoce estar trabajando en una moción de censura ni en alternativas de mayoría. El Gobierno, por ahora, mantiene su esquema de apoyos.
Sumar endurece el mensaje: “el PSOE reacciona siempre tarde”
El portavoz de Izquierda Unida, Enrique Santiago, elevó este jueves el tono interno. Pidió al PSOE una investigación profunda para detectar irregularidades antes de que estallen en titulares.
En su diagnóstico: falta de anticipación, exceso de respuestas “a posteriori” y una gestión interna “horrible”.
Santiago compara el proceder socialista con el de IU, donde —asegura— se abren investigaciones inmediatas ante indicios de irregularidades. Su petición: una actitud “mucho más proactiva”.
El presidente socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha expresado con crudeza el malestar de un sector significativo del PSOE. Habla de “amoralidad”, de una “espiral preocupante” y de un “precipicio” cuyo final no se ve. Critica el nombramiento de cargos que hoy están investigados y pide abandonar la estrategia del “y tú más”.
El PP huele fin de ciclo y acelera la ofensiva
Desde Génova, Miguel Tellado afirma que “todo el Gobierno está bajo sospecha” y que “los grandes arquitectos del poder de Sánchez han caído”. Para los populares, el momento exige elecciones inmediatas y abrir las urnas. El PP, que no considera viable una moción de censura con los actuales apoyos parlamentarios, opta por una estrategia: presión constante y multiplicación de batallas territoriales, aprovechando la secuencia de elecciones autonómicas.
Las detenciones vinculadas al caso Servinabar, los registros en empresas relacionadas con organismos públicos, las denuncias internas por acoso y los arrestos de figuras próximas a Ferraz configuran un escenario inédito para el Gobierno: muchos focos, todos simultáneos, todos sensibles.
Moncloa insiste en la estabilidad y en la voluntad de agotar la legislatura. Pero el ecosistema político —socios, territorios, oposición y bases socialistas— exhibe signos de fatiga que anticipan un 2026 convulso. @mundiario








