La derecha española, al rojo vivo: Vox arremete contra Aznar y tensa su relación con el PP de Feijóo

El partido de Abascal carga con dureza contra el expresidente por acusarlos de alimentar la “xenofobia” con su nuevo discurso migratorio, e invitan al exlíder de los populares “salir de nazareno” y “flagelarse” por todos sus “errores”.
José María Aznar, Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy. / @NunezFeijoo.
José María Aznar, Alberto Núñez Feijóo y Mariano Rajoy. / @NunezFeijoo.

La pugna por el liderazgo de la derecha española ha entrado en una fase de máxima tensión. Vox, la formación de Santiago Abascal, ha pasado de cuestionar la línea del Partido Popular (PP) en materia migratoria a atacar directamente al expresidente José María Aznar, hasta ahora una figura casi sagrada para la derecha. El nuevo frente abierto por el partido ultraconservador busca marcar distancias ideológicas con Alberto Núñez Feijóo y reforzar el discurso identitario con el que aspira a erigirse en la fuerza hegemónica del bloque conservador.

El portavoz de Vox, José Antonio Fúster, encendió la mecha al responsabilizar a Aznar de “patrocinar la invasión migratoria” durante su etapa en La Moncloa. Con tono sarcástico, llegó a afirmar que el exmandatario “debería salir en procesión en Semana Santa vestido de nazareno y flagelarse por todas las cosas malas que ha hecho en este país”. Las declaraciones, inéditas por su dureza, suponen una ruptura simbólica con una figura que apadrinó los primeros pasos políticos de Abascal y que hasta ahora había sido intocable dentro del imaginario de la derecha.

El detonante del ataque fue el libro de Aznar Orden y libertad, en el que critica que “la inmigración es un tema capturado por la extrema derecha populista” y donde afirmó que, además, “hay un discurso xenófobo que cree erróneo por principio para la comunidad política admitir inmigrantes no conformes con determinado estereotipo racial o cultural”.

Aunque el expresidente no menciona a Vox, el partido se dio por aludido. En una entrevista posterior, Aznar fue más claro al indicar que “Vox nació como una escisión del PP, pero Vox es hoy un deseo de exterminar al PP. La tarea de sustituir o de exterminar a la única fuerza real constitucional que queda en España me parece una actitud, desde mi parte, absolutamente rechazable”. La réplica llegó desde la alta cúpula de Bambú. En un acto en Segovia, Abascal replicó que acusar de xenófobo a su partido “es contribuir a la demonización de Vox, de millones de personas que nos votan y, además, abrir el camino a la violencia contra Vox”.

El enfrentamiento se produce en un contexto de competencia directa por el espacio político de la derecha. Feijóo, consciente del ascenso del discurso antiinmigración, ha endurecido su mensaje para evitar fugas de votos hacia Vox. Sin embargo, esta estrategia ha sido recibida con desdén por el partido de Abascal, que acusa al PP de “copiar sus ideas con un punto menos”. “El PP quiere el caminito de en medio, el de la equidistancia”, resumió Fúster.

La herida abierta e la derecha española

El conflicto ideológico ha tenido también un reflejo parlamentario. En Les Corts Valencianes, PP y Vox aprobaron conjuntamente una resolución que insta a elaborar estadísticas diferenciadas entre población nacional y migrante sobre uso de servicios públicos, donaciones de sangre y ayudas sociales. Una medida que, según la oposición, estigmatiza a los inmigrantes y evidencia la cesión del PP ante la extrema derecha para preservar la estabilidad de los gobiernos autonómicos compartidos.

El choque entre Aznar y Abascal reabre además una vieja herida: la disputa por el relato de la derecha española. Mientras el expresidente defiende la tradición liberal-conservadora y la centralidad institucional, Vox intenta arrastrar al bloque hacia una agenda identitaria y de confrontación cultural. Esa divergencia no solo erosiona la imagen de unidad del espacio conservador, sino que alimenta un clima de polarización en vísperas de un ciclo electoral clave.

En el trasfondo, los populares intentan mantener una línea moderada que les permita seguir siendo opción de gobierno, mientras Vox intensifica su ofensiva para desgastar a Feijóo y consolidar su papel como la voz “auténtica” de la derecha. Lo que comenzó como un desencuentro sobre la política migratoria ha mutado en una batalla por la hegemonía ideológica. Y, en ese pulso, las heridas entre Aznar, Abascal y Feijóo no parecen cicatrizar pronto. @mundiario

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