Feijóo cambia de estrategia y centra su discurso en los impuestos mientras crece Vox

El líder del PP centra su discurso en la subida de cuotas a los autónomos y la presión fiscal, mientras España sigue liderando el crecimiento entre las economías avanzadas. La medida busca equilibrar pensiones, pero genera debate sobre el coste real para las clases medias.
Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario
Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario

Tras semanas centrado en los casos de corrupción que afectan al PSOE, Alberto Núñez Feijóo ha decidido dar un giro a su estrategia. El miércoles, durante la sesión de control en el Congreso, el líder del PP centró gran parte de su intervención en los impuestos y en la subida de cuotas a los autónomos. Al hacerlo, no solo buscaba atacar al Gobierno, sino reposicionar al PP en un escenario político donde la extrema derecha de Vox crece sin freno.

El trasfondo es claro: mientras los barones populares pedían volver a hablar de gestión y economía, Génova busca atraer a las clases medias que sienten que la política fiscal actual les castiga. Feijóo dibuja un país “caro para el trabajador y barato para el sinvergüenza”, acusando al Gobierno de proteger a quienes cometen irregularidades mientras los autónomos pagan más.

Pero ¿es real esa brecha? En términos macroeconómicos, España sigue mostrando signos de crecimiento, con el Fondo Monetario Internacional situándola como la gran economía avanzada que más crece por segundo año consecutivo. La discrepancia entre los datos y la percepción ciudadana refleja que, aunque la economía crezca, muchos trabajadores siguen lidiando con la crisis de la vivienda y el coste de la vida.

Las cuotas de los autónomos y la batalla por la clase media

El debate sobre la subida de cuotas a los autónomos evidencia un conflicto estructural en el sistema fiscal español. La Seguridad Social propone incrementos que van de 11 a 206 euros anuales entre 2026 y 2031, con el objetivo de ajustar las cotizaciones a los ingresos reales de este colectivo. Feijóo y el PP critican la medida, calificándola de “sablazo fiscal”, y la convierten en un eje central de su oposición.

Sin embargo, es necesario contextualizar: los autónomos representan un colectivo diverso, con ingresos muy dispares. La subida de cuotas pretende equilibrar las cargas y garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones y prestaciones sociales. Convertir esta medida en una narrativa de ataque al trabajador puede ser eficaz electoralmente, pero no aborda la necesidad real de reformar un sistema que históricamente ha dejado a muchos autónomos en situación precaria. La política debería buscar fórmulas que permitan cotizar de manera justa sin ahogar la actividad económica ni el proyecto vital de los pequeños empresarios.

La política como espejo de la sociedad

El giro de Feijóo también refleja la tensión interna del PP y su dificultad para competir con Vox en la derecha. Al centrar la atención en la economía y los impuestos, los populares buscan recuperar terreno electoral, pero lo hacen en un contexto donde la polarización política distrae de debates estructurales esenciales. La narrativa de “los que cumplen versus los que roban” simplifica un problema complejo y corre el riesgo de profundizar la percepción de injusticia sin ofrecer soluciones concretas.

En este escenario, la política necesita una mirada más integral: explicar cómo funcionan los impuestos, cómo se sostienen los servicios públicos y cómo se puede equilibrar la protección social con la viabilidad económica. Ejemplos prácticos, como ajustar las cuotas según ingresos reales o acompañarlas de medidas que reduzcan la carga fiscal de los colectivos más vulnerables, podrían transformar la discusión de la queja en una propuesta realista. Solo así los ciudadanos percibirán que trabajar merece la pena, no solo en términos económicos, sino como garantía de dignidad y proyecto vital.

El reto es claro: superar la retórica para construir soluciones que funcionen y que reconcilien crecimiento económico con justicia social. De lo contrario, la política seguirá pareciendo un tablero de ajedrez donde el peón siempre paga el precio. @mundiario

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