El caso Montoro sacude al PP y da aire al PSOE: un giro estratégico tras el escándalo Cerdán

El Gobierno intenta vincular a Feijóo y a su modelo económico con el exministro de Hacienda imputado, en una estrategia para pasar página a las derivadas del caso Koldo durante el verano.
Montse Mínguez, portavoz del PSOE. / PSOE
Montse Mínguez, portavoz del PSOE. / PSOE

La imputación del exministro de Hacienda Cristóbal Montoro ha irrumpido en la agenda política con fuerza, no solo por el calado de las acusaciones —modificar leyes para beneficiar a empresas gasistas a cambio de pagos encubiertos—, sino también por su potencial para reconfigurar el tablero político. En plena resaca de la entrada en prisión preventiva del exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, el Ejecutivo ha aprovechado el vuelco judicial para virar el foco mediático hacia Génova 13. Desde el Gobierno y el Ferraz se señala directamente al Partido Popular y a su líder, Alberto Núñez Feijóo, por lo que consideran una continuidad ideológica y operativa del modelo de Montoro.

El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha sido especialmente contundente al declarar que el “BOE estaba en venta” durante el mandato de Mariano Rajoy. Según el Ejecutivo, las reformas legislativas impulsadas por Montoro estuvieron supuestamente diseñadas a medida “de los poderosos que podían pagarlas”. “Estaríamos ante unos comportamientos gravísimos que hacen avergonzarse a cualquier persona que considere que la política es un servicio público, un servicio a la ciudadanía”, afirmó el ministro Bolaños.

En este contexto, el PSOE aprovecha para devolver el golpe a la oposición y lanza una acusación de fondo que apunta a una supuesta “corrupción estructural” en el PP. No se trataría, sostienen desde Ferraz, de una manzana podrida, sino de un modelo político basado en la connivencia con los grandes poderes económicos. Montoro, aseguran, no fue una figura “aislada”, sino la “pieza central” del engranaje fiscal y legislativo que aún perdura en la cúpula popular.

La ofensiva socialista llega en un momento delicado para el Gobierno, apenas días después de que el ex número tres del PSOE fuera enviado a prisión preventiva por su presunta implicación en la adjudicación de obras públicas a cambio de mordidas en una de las piezas centrales del caso Koldo. La crisis había abierto una herida política difícil de contener, especialmente con una legislatura sostenida por una frágil mayoría parlamentaria. Sin embargo, la imputación de Montoro ofrece al PSOE una ventana para contrarrestar la narrativa de desgaste, reorientar el discurso público y pasar página del escándalo que afectó directamente a sus filas.

¿Es Feijóo heredero de un modelo cuestionado?

Más allá de lo judicial, el caso Montoro está siendo convertido por los socialistas en un asunto político de presente. La portavoz del PSOE, Montse Mínguez, ha insistido en que Feijóo no puede desligarse del exministro porque es su “presente” al haber fichado a Alberto Nadal, exsecretario de Estado de Presupuestos y Gastos, para su equipo económico. “El modelo de Montoro es la pieza central de todo el modelo del PP. Una política fiscal injusta e insolidaria. Nos hemos dado cuenta que Hacienda no somos todos”, esgrimió la portavoz socialista, nueva en el cargo tras la purga del Comité Federal a raíz del caso Cerdán, en el que se relevó a Esther Peña.

Desde el PSOE se acusa a Feijóo de “tibieza” ante las informaciones judiciales y le exigen que dé explicaciones. Y es que la estrategia de conectar la imputación de Montoro con los actuales liderazgos del PP —a pesar de que solo fue ministro de José María Aznar y Mariano Rajoy, ya que el propio equipo de Feijóo surgió a raíz de la salida de Pablo Casado— busca erosionar la credibilidad del principal partido de la oposición y recordarle al electorado que la sombra de la Gürtel y la Kitchen no ha desaparecido.

El caso Montoro ofrece al PSOE una oportunidad para recuperar la iniciativa política en un momento de debilidad. Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá de la evolución judicial del caso y de la capacidad del Gobierno para no quedar enlodado en su propio fango. @mundiario

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