Ayuso desafía la línea de Feijóo y reabre el debate del aborto que el PP quería enterrar
El aborto ha regresado al centro de la batalla política en el Partido Popular, pese a los esfuerzos de su dirección nacional por darlo por cerrado. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha desafiado abiertamente la instrucción de Alberto Núñez Feijóo de “no dar alas” a un debate que, en palabras de Génova, “solo beneficia al PSOE y divide al PP”. Su negativa a crear el registro de médicos objetores que exige la ley de 2023 ha reavivado una disputa ideológica que amenaza con fracturar la imagen de cohesión que el líder popular intenta proyectar.
El choque se produce en un momento delicado para el PP. Tras una semana marcada por los escándalos judiciales que afectan al PSOE, Feijóo había querido centrar el foco en la corrupción socialista. Sin embargo, las palabras de Ayuso —“¡Váyanse a otro lado a abortar!”— en la Asamblea de Madrid, devolvieron al PP a un terreno incómodo: el de las libertades individuales y los derechos de las mujeres, un campo donde el socialismo se siente más fuerte electoralmente.
El líder gallego reaccionó con rapidez. A través de un comunicado difundido en sus redes sociales, Feijóo trató de fijar la posición oficial del partido: respeto a la ley de plazos y garantía de que toda mujer pueda ejercer su derecho al aborto “con la mejor atención médica y psicológica, conforme a las leyes”. Un mensaje rotundo que pretendía cerrar el capítulo, pero que en la práctica sirvió para visibilizar el desacuerdo con Ayuso, a quien no mencionó directamente, aunque todos en el partido entendieron el destinatario.
En su nota, Feijóo acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de “utilizar a las mujeres como salvavidas político” y de “manosear causas superadas por la sociedad”, pero también marcó distancia con los sectores más conservadores del PP que siguen sin aceptar la ley de plazos. El texto buscaba apagar el fuego sin confrontar a la presidenta madrileña.
Feijóo zanjó el debate en el congreso nacional del PP
La tensión no es nueva. Génova viene intentando desde hace meses contener los debates morales que desangran al partido por dentro. Ya en julio, durante el congreso nacional del PP, Feijóo evitó incluir el aborto en la ponencia política precisamente para no reabrir viejas heridas. Pero la secuencia de las últimas semanas —desde la polémica moción apoyada por Vox en el Ayuntamiento de Madrid sobre el “síndrome postaborto” hasta el desafío abierto de Ayuso— ha demostrado que las discrepancias ideológicas siguen latentes.
En el entorno de la presidenta madrileña aseguran que su postura no es una provocación, sino una “defensa de la libertad de conciencia de los médicos”. En otras comunidades gobernadas por el PP, como Aragón o Baleares, sus dirigentes han optado por cumplir la ley sin generar ruido.
El Gobierno central, consciente de la oportunidad, ha aprovechado la brecha interna para intensificar su ofensiva. Pedro Sánchez no tardó en responder a Ayuso desde su cuenta en X: “esta era la libertad que prometía Ayuso. Volver a los viajes clandestinos a Londres. No lo vamos a permitir”. Con el PSOE acorralado por los casos Koldo y Ábalos, el presidente del Gobierno ha encontrado en el aborto un terreno cómodo para polarizar el debate y unir al electorado progresista frente a la derecha.
En paralelo, Vox ha hecho su propia lectura del episodio. Su propuesta en el Congreso para defender “el derecho a la vida” buscaba incomodar a Feijóo por el flanco derecho, pero Génova ordenó votar en contra junto al PSOE y Sumar, confirmando su intención de no dejarse arrastrar por el discurso ultraconservador. La estrategia pasa por proyectar una imagen de moderación frente al Gobierno, pero sin romper con el ala más ideológica del partido, donde Ayuso conserva un peso determinante.
Ayuso se niega a la “lista negra de médicos”
La presidenta madrileña, sin embargo, parece dispuesta a mantener su pulso. “No voy a hacer una lista negra de médicos nunca”, reiteró, anticipando que recurrirá al marco legal para justificar su negativa. La Comunidad de Madrid, según fuentes de su Ejecutivo, responderá al requerimiento del Gobierno defendiendo que la aplicación del registro “vulnera la libertad de conciencia”. Este argumento anticipa un nuevo choque institucional entre Sol y Moncloa, con implicaciones tanto jurídicas como políticas.
El episodio vuelve a evidenciar las dificultades de Feijóo para imponer una línea única dentro del PP. La figura de Ayuso, carismática y con fuerte arraigo mediático, se ha consolidado como un poder propio dentro del partido, capaz de marcar agenda y desafiar directrices sin consecuencias inmediatas.
Sea como fuere, el resultado es el mismo: el PP vuelve a debatirse entre dos almas, la liberal y la tradicional, en un momento en que Feijóo necesita unidad para proyectar alternativa de gobierno. El líder gallego busca cerrar el debate y concentrarse en los casos de corrupción que afectan al PSOE, pero su baronesa madrileña ha conseguido lo contrario: que el foco político vuelva a situarse sobre las grietas internas de su propio partido. @mundiario





