Ayuso se planta ante Sánchez y pone en aprietos a Feijóo con el debate del aborto

La presidenta madrileña ha vuelto a desmarcarse de la dirección nacional del PP al rechazar la creación del registro de objetores de conciencia que exige la ley para garantizar el derecho al aborto.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. / RR SS
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. / RR SS

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a desmarcarse de la dirección nacional del Partido Popular (PP) al rechazar la creación del registro de objetores de conciencia que exige la ley para garantizar el derecho al aborto. Su posición ha frustrado el intento de Génova de dar por cerrado un debate que la semana pasada volvió a dividir al partido tras la polémica surgida en el Ayuntamiento de Madrid, donde Vox logró introducir la mención al falso “síndrome posaborto” en una iniciativa municipal.

Mientras otras comunidades gobernadas por el PP, como Aragón y Baleares, se han apresurado a anunciar que cumplirán con la normativa, la líder madrileña ha decidido mantener su negativa.

“Rechazo que se persiga o estigmatice a los sanitarios que no quieran practicar abortos”, declaró este lunes, dejando en el aire si Madrid acatará el requerimiento del Ejecutivo central. Su consejera de Sanidad había garantizado días atrás que el registro se pondría en marcha, pero la presidenta rebajó esa promesa: “Ya veremos, para una carta que me escribe… Me tomaré tiempo para ser certera”, ironizó sobre la misiva enviada por Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno ha dado tres meses a Aragón, Asturias, Baleares y Madrid para implantar el registro de objetores, previsto en la ley de salud sexual y reproductiva de 2023. Según el Ministerio de Sanidad, la falta de este instrumento “limita de facto el acceso de las mujeres a un derecho fundamental”. El Tribunal Constitucional avaló en junio su creación, señalando que no vulnera la libertad ideológica ni la intimidad de los profesionales sanitarios.

La incoherencia del PP

El enfrentamiento político tiene un fuerte trasfondo ideológico. La Moncloa considera que el debate “retrata la incoherencia” del PP entre su discurso de moderación y su dependencia del apoyo de Vox en varios gobiernos autonómicos. Sánchez ha dado instrucciones para poner el foco en este asunto y la ministra de Sanidad, Mónica García, presentará este martes un informe que refleja las desigualdades territoriales en el acceso al aborto. Según esos datos, en Cataluña más del 55% de las interrupciones del embarazo se realizan en hospitales públicos, mientras que en Madrid o Andalucía —ambas bajo gobiernos populares— el porcentaje no alcanza ni el 1%.

Ayuso, sin embargo, defiende su posición en clave ideológica. “En 2024 hubo 106.000 abortos. Esto es de una enorme tristeza y un fracaso como sociedad”, afirmó. “Defiendo que no se persiga ni a quien aborta ni a quien se niega a practicarlo. Obligar o estigmatizar me parece impropio de una democracia liberal”. Su discurso, centrado en la libertad individual, contrasta con el tono institucional que Feijóo intenta imprimir al partido, donde conviven sensibilidades muy distintas sobre el aborto.

El episodio vuelve a evidenciar la dificultad del PP para cerrar un frente que divide a su electorado. Génova trató de zanjar la polémica la semana pasada reiterando su compromiso con la actual ley de plazos y rechazando una reforma constitucional como la que promueve el Gobierno para blindar este derecho. Pero la resistencia de Ayuso reabre un debate que la dirección nacional considera tóxico y que el Ejecutivo busca aprovechar políticamente.

Fuentes del partido reconocen que el enfrentamiento complica la estrategia de Feijóo, que intenta presentarse como una alternativa de centro frente a un PSOE en crisis. El pulso de Ayuso, sin embargo, reafirma su peso interno y la consolida como el principal referente del ala más conservadora del PP.

El debate sobre el aborto vuelve a tensionar las costuras del PP en plena pugna por el espacio ideológico con Vox. La negativa de Ayuso a acatar una ley estatal avalada por el Constitucional no solo desafía a Sánchez, sino también a Génova, que busca evitar nuevos choques en un terreno donde la derecha española sigue sin lograr una posición unificada. @mundiario

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