La primera ministra de Japón aplaca su beligerancia hacia China en su primer cara a cara con Xi

La nueva jefa del Gobierno japonés, Sanae Takaichi, suaviza su postura tradicionalmente beligerante hacia Pekín en su primer encuentro con Xi Jinping en busca de abrir una etapa de diálogo estratégico en la región.
Sanae Takaichi, primera ministra de Japón y Xi Jinping, presidente de China. / @takaichi_sanae
Sanae Takaichi, primera ministra de Japón y Xi Jinping, presidente de China. / @takaichi_sanae

La cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) celebrada en Gyeongju, Corea del Sur, ha estado marcada por la ausencia del presidente estadounidense Donald Trump y el protagonismo adquirido por el líder chino Xi Jinping, quien convirtió su discurso inaugural en un alegato en favor del libre comercio y la cooperación regional.

“Debemos (...) esforzarnos por un desarrollo abierto en que todos compartamos oportunidades y salgamos ganadores. Hemos de promover una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva”, afirmó Xi, defendiendo la necesidad de actualizar las normas comerciales internacionales para adaptarlas a los tiempos actuales.

La intervención de Xi, cargada de mensajes a favor del multilateralismo y el fortalecimiento de la OMC, contrastó con el tono confrontacional y las políticas proteccionistas impulsadas por Washington bajo el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, que declaró la guerra comercial al mundo entero y pareció llegar a un principio de acuerdo con Pekín, este jueves, tras reunirse con el mandatario chino en la ciudad surcoreana de Busán.

El presidente chino aprovechó el encuentro para consolidar su imagen como defensor de un nuevo orden económico multipolar, subrayando la importancia de la apertura de los mercados y de un desarrollo compartido. Además, Xi sostuvo reuniones bilaterales con líderes como el primer ministro canadiense Mark Carney y el tailandés Anutin Charnvirakul, enviando señales de distensión diplomática tras años de desconfianza comercial y política.

Un gesto diplomático: Takaichi suaviza su discurso frente a Pekín

Uno de los momentos más esperados de la cumbre fue el primer encuentro entre Xi Jinping y la recién nombrada primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, una figura del ala más conservadora del Partido Democrático Liberal (PDL) conocida por su beligerancia frente a China. Contra los pronósticos, la dirigente japonesa optó por una aproximación más conciliadora, apelando a la cooperación bilateral y a la responsabilidad compartida por la estabilidad regional.

Japón y China comparten responsabilidades por la paz y la prosperidad de la región”, declaró Takaichi, expresando su deseo de reducir las tensiones y aumentar el diálogo. Por su parte, Xi respondió con disposición a mantener una comunicación fluida y “avanzar conjuntamente las relaciones entre China y Japón por el camino correcto”.

El gesto tiene especial relevancia considerando los históricos desencuentros entre ambos países, que abarcan desde disputas territoriales en las islas Senkaku hasta interpretaciones divergentes sobre el pasado bélico. Además, Takaichi ha sido objeto de críticas desde Pekín por sus visitas al Santuario de Yasukuni, símbolo del militarismo japonés, y su cercanía con Taiwán.

Sin embargo, su tono moderado en APEC sugiere una reorientación estratégica. Analistas en Tokio señalan que la primera ministra busca equilibrar su alianza con EE UU —fortalecida tras su reciente encuentro con Donald Trump— con una relación de momento más pragmática hacia China, evitando que el enfrentamiento diplomático derive en un bloqueo económico o militar.

Entre la competencia y la cooperación

El contexto regional sigue siendo complejo. Japón participa activamente en el Diálogo Cuadrilateral de Seguridad (Quad) junto con EE UU, India y Australia, un bloque que Pekín percibe como un intento de contener su expansión. Sin embargo, el nuevo tono de Takaichi podría abrir espacio para una diplomacia dual, capaz de combinar la defensa de los intereses estratégicos japoneses con una política de acercamiento hacia su principal socio comercial.

Desde la óptica china, este giro resulta prudente: una relación estable con Japón permitiría a Pekín concentrarse en los desafíos económicos internos y en su rivalidad estructural con Washington. En este marco, el intercambio entre Xi y Takaichi representa una oportunidad para redefinir el equilibrio geopolítico en el Indo-Pacífico, donde las alianzas fluctúan entre la cooperación económica y la competencia militar.

La cumbre de APEC ha servido para reafirmar la ambición de China de liderar el rumbo económico de Asia-Pacífico en un momento de reconfiguración global. Con su propuesta de una “globalización inclusiva”, Xi Jinping busca presentarse como garante de estabilidad y diálogo frente a la confrontación comercial impulsada por EE UU.

El movimiento diplomático de Sanae Takaichi, por su parte, refleja la conciencia de que Japón necesita una relación funcional con su poderoso vecino para mantener su peso en la región. Así, mientras China tiende la mano en nombre de la cooperación y el comercio, Japón modula su discurso, dando señales de que el futuro del Indo-Pacífico dependerá menos de los gestos simbólicos y más de la capacidad de ambas potencias para convivir dentro de un marco de equilibrio estratégico y respeto mutuo. @mundiario

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