Optimismo en Washington: Trump anticipa un acuerdo con China y logra avances en Tokio

El presidente de EE UU confía en poder alcanzar un acuerdo con Pekín mientras continúa su gira asiática, que incluye una visita a Japón, donde busca fortalecer los vínculos económicos y de seguridad con el Gobierno de Takaichi.
Donald Trump, presidente de EE UU junto a Hiro-no-miya Naruhito, emperador de Japón. / White House
Donald Trump, presidente de EE UU junto a Hiro-no-miya Naruhito, emperador de Japón. / White House

Estados Unidos confía en que China posponga la entrada en vigor de sus restricciones a la exportación de tierras raras, un movimiento que, de concretarse, abriría el camino a una ampliación de la tregua comercial entre ambas potencias. La medida, prevista inicialmente para noviembre, afecta a materiales esenciales para la industria tecnológica y de defensa, y su retraso sería interpretado como un gesto de distensión en una relación marcada por meses de tensiones arancelarias.

Según informó el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, “esperamos que Pekín posponga durante un año la aplicación de los controles sobre las tierras raras, mientras revisa los detalles y el impacto de la medida antes de ponerla en marcha”. Estos minerales son críticos para la fabricación de teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos y equipamiento militar, y colocan a China en una posición estratégica al concentrar cerca del 70 % de la producción global y el 90 % del procesado químico.

De acuerdo con el Financial Times, fuentes del Gobierno estadounidense aseguran que Pekín habría accedido a retrasar la implementación de los controles ante las amenazas de Washington y la presión internacional.

El presidente Trump llegó este lunes a Japón, segunda escala de su gira asiática, con un enfoque claro en fortalecer los lazos comerciales y políticos. Durante el vuelo hacia Tokio, el mandatario declaró ante la prensa que confía en cerrar un acuerdo con China antes de regresar a Washington. “He escuchado cosas estupendas” sobre la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, afirmó, destacando su relación cercana con su difunto amigo, el exprimer ministro Shinzo Abe. “Va a ser muy bueno. Eso realmente ayuda a Japón y a Estados Unidos”.

La visita representa el primer gran prueba diplomática para Takaichi, quien asumió el cargo la semana pasada como la primera mujer en ocupar el puesto de jefa de Gobierno en Japón. La mandataria busca consolidar un vínculo personal y político con Trump para aliviar las tensiones comerciales y reforzar la cooperación bilateral.

Inversiones, defensa y equilibrio regional

En Tokio, la visita de Trump ha generado tanto expectación como medidas extraordinarias de seguridad. Miles de agentes vigilan la capital japonesa tras el arresto de un hombre armado cerca de la embajada estadounidense y ante la convocatoria de protestas en el centro de la ciudad.

Pese a este contexto, la agenda económica avanza con resultados visibles. Japón ya se comprometió a una inversión de 550.000 millones de dólares en proyectos vinculados a energía y manufactura a cambio de una relajación en los aranceles estadounidenses. Además, ambos gobiernos firmarán un memorando de entendimiento sobre cooperación en la industria naval y debaten sobre inversiones en redes eléctricas.

La primera ministra Takaichi planea, según fuentes citadas por Reuters, anunciar la compra de camionetas, soja y gas estadounidenses, así como el acuerdo de colaboración en construcción naval. Durante una llamada telefónica el sábado, la líder japonesa aseguró a Trump que “fortalecer la alianza entre ambos países es su máxima prioridad”.

La nueva etapa en la relación entre Washington y Tokio también tiene un componente estratégico. Japón alberga la mayor concentración de poder militar estadounidense fuera de su territorio, y Trump ha insistido en que Tokio “no gasta lo suficiente en defensa”. Takaichi ha prometido acelerar un incremento del gasto militar hasta el 2 % del PIB, el mayor esfuerzo de rearmamento desde la II Guerra Mundial, en un intento por incrementar su fuerza de disuasión ante la influencia de Pekín.

El mandatario estadounidense valoró este compromiso como un paso hacia una relación más equilibrada entre aliados. No obstante, los analistas apuntan que la limitada mayoría parlamentaria de la primera ministra podría dificultar su capacidad para cumplir completamente las expectativas de Washington.

Camino hacia el encuentro con Xi Jinping

Trump tiene previsto partir el miércoles rumbo a Gyeongju, en Corea del Sur, antes de su esperado encuentro con Xi Jinping el jueves. Ambos líderes llegan a la cita tras meses de tensiones marcadas por subidas arancelarias y amenazas de restricción mutua en sectores críticos como los minerales estratégicos y la tecnología.

Aunque las partes no esperan restaurar las condiciones comerciales previas al regreso de Trump al poder, el aplazamiento de las restricciones chinas a las tierras raras podría representar un primer gesto de acercamiento. “Podríamos sellar un acuerdo final el jueves”. aseguró Trump durante su vuelo a Tokio, refiriéndose también al caso de TikTok, para el cual dijo haber recibido “una aprobación provisional” de su homólogo chino.

Mientras tanto, la Unión Europea sigue de cerca las negociaciones. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió de que Bruselas está dispuesta a “usar todos los instrumentos a su alcance” si China impone controles más estrictos sobre la exportación de materiales críticos. Su declaración refleja la creciente preocupación global por el impacto que la rivalidad entre Washington y Pekín puede tener en las cadenas de suministro.

El tono de la gira asiática de Trump combina la confrontación con un pragmatismo calculado. Su estrategia parece orientarse a preservar la presión sobre China mientras mantiene abiertos los canales de negociación, a la vez que refuerza alianzas con socios regionales clave como Japón y Corea del Sur. @mundiario

Comentarios