La estrategia “súper-Esparta” de Netanyahu: un Israel autosuficiente frente al aislamiento
El primer ministro Benjamín Netanyahu ha admitido este lunes que Israel se encuentra “en una especie de aislamiento” y que deberá adaptarse a un escenario de economía parcialmente autárquica y mayor militarización.
La declaración, pronunciada en una conferencia del Ministerio de Finanzas en Jerusalén, llega en un momento de presión diplomática sin precedentes: la ONU ha calificado la ofensiva en Gaza de “genocidio”, varios países europeos avanzan hacia la imposición de embargos de armas, y un número creciente de Estados se prepara para reconocer oficialmente a Palestina como Estado de pleno derecho.
El primer ministro evocó la imagen de Israel como una “súper-Esparta”, un país capaz de sostenerse militarmente sin depender de la cooperación internacional, incluso si el comercio de armas con sus aliados queda bloqueado. “Tendremos que desarrollar aquí las industrias que necesitamos, no solo investigación y desarrollo, sino también producción”, afirmó. Reconoció, no obstante, que el concepto de autarquía es “la palabra que más odio”, pero aseguró que no se puede descartar si la presión externa continúa.
Las palabras de Netanyahu coincidieron con el inicio de una nueva fase de la ofensiva militar en Gaza, que ha intensificado los bombardeos sobre la ciudad y multiplicado las advertencias internacionales. Países como Francia, Canadá y Bélgica preparan el reconocimiento de Palestina como Estado, la UE estudia suspender ventajas comerciales, el mundo árabe e islámico replantea sus relaciones económicas y el Tribunal Penal Internacional mantiene una orden de arresto contra el propio Netanyahu.
Incluso en el ámbito cultural y deportivo, las protestas han escalado: España anunció su retirada del Festival de Eurovisión si Israel participa en la edición de 2026, y la etapa final de la Vuelta a España fue cancelada por manifestaciones propalestinas.
Las repercusiones económicas de la declaración fueron inmediatas. El índice bursátil de Tel Aviv registró caídas y el shekel se depreció frente al dólar. Ochenta economistas israelíes publicaron un manifiesto advirtiendo de que la estrategia de aislar y conquistar Gaza amenaza la seguridad y la resiliencia económica del país, y podría expulsarlo del grupo de naciones desarrolladas. La idea de una “economía autárquica” ha generado alarma entre empresarios y trabajadores que temen un desplome de los salarios y el fin del dinamismo tecnológico que ha caracterizado a Israel en las últimas décadas.
Yair Lapid, líder de la oposición, acusó al primer ministro de ser “el principal responsable del aislamiento diplomático” y de callar ante los excesos de ministros de extrema derecha que hablaron de usar armas nucleares o de justificar el hambre en Gaza.
Por su parte, Yair Golan (cabeza de la centroizquierda de Los Demócratas) advirtió de que el plan de Netanyahu supondría “una caída del 40% en los salarios” y convertiría a Israel en “un país atrasado que apenas podría proveer huevos, leche y agua”. El ultranacionalista Avigdor Lieberman fue más allá y acusó al Gobierno de llevar al país hacia una “rendición económica”.
Netanyahu intentó matizar sus palabras en una conferencia de prensa este martes, en la que aseguró que se refería exclusivamente al desarrollo de la industria de defensa, no al cierre de la economía en su conjunto. Sin embargo, la aclaración no disipó el temor de que Israel esté preparándose para un escenario de aislamiento prolongado y a un futuro bélico: un Estado espartano cuya población viva para luchar.
En el plano internacional, el discurso de Netanyahu busca enviar un mensaje de firmeza, presentando el aislamiento como una agresión externa orquestada por países como China y Qatar y amplificada en redes sociales. Según el primer ministro, “es un asedio organizado” que busca minar la legitimidad de Israel. Esta narrativa busca cohesionar a la sociedad israelí ante lo que el Gobierno considera una campaña de deslegitimación global.
Netanyahu intenta convertir la imagen de “súper Esparta” en una estrategia viable para soportar las presiones internas; sin embargo, la historia recuerda que Esparta, símbolo de disciplina y poderío militar, terminó derrotada y marginada en el mundo griego. Para muchos críticos, el peligro es que Israel repita ese camino si confunde resiliencia con aislamiento y temeraridad.
El concepto de una Israel autosuficiente y militarizada plantea preguntas de fondo sobre su modelo de sociedad y su lugar en el sistema internacional. Para algunos sectores de la sociedad israelí, puede ser la única salida si el boicot se intensifica; para otros, es la confirmación de que el país se encamina a convertirse en un Estado paria. @mundiario



