La UE, forzada a endurecer el tono por Gaza: suspensión parcial del acuerdo comercial con Israel

La medida, que devolverá aranceles a productos israelíes y paralizará partes del tratado vigente desde el año 2000, supone la reacción más contundente de la UE hasta la fecha frente al conflicto.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. / Parlamento Europeo
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. / Parlamento Europeo

La Unión Europea se prepara para dar un paso sin precedentes en su relación con Israel: suspender parcialmente su acuerdo de asociación comercial en respuesta a la crisis humanitaria que asola la Franja de Gaza. La decisión llega tras meses de presión interna y externa, y marca un punto de inflexión en la política comunitaria hacia el Gobierno de Benjamín Netanyahu.

Con más de 65.000 víctimas mortales, en su mayoría civiles, y una ofensiva terrestre israelí sobre la Ciudad de Gaza en curso, Bruselas ha decidido actuar. La medida, que devolverá aranceles a productos israelíes y paralizará partes del tratado vigente desde el año 2000, supone la reacción más contundente de la UE hasta la fecha frente al conflicto.

España e Irlanda fueron los primeros países en plantear la suspensión en febrero de 2024. Sin embargo, la Comisión Europea, encabezada por Ursula von der Leyen, había evitado hasta ahora activar un mecanismo que se considera una de las herramientas de presión más poderosas disponibles. El argumento de fondo es que el acuerdo de asociación tiene como pilar fundamental el respeto a los derechos humanos, un compromiso que Bruselas considera vulnerado.

La resistencia a esta medida ha estado marcada por divisiones internas. Hungría, a través de su comisario Olivér Várhelyi, se ha erigido como uno de los principales defensores del primer ministro Netanyahu, dificultando hasta ahora la adopción de sanciones más amplias. Sin embargo, la vía elegida por el Ejecutivo comunitario, que cuenta con competencias comerciales, permitirá esquivar vetos y sacar adelante la propuesta por mayoría cualificada entre los comisarios.

Von der Leyen entre críticas y presiones

El acuerdo de asociación UE-Israel no se limita al ámbito comercial: también abarca el diálogo político y cultural. Pero la dimensión económica es la más sensible. En 2024, el comercio bilateral alcanzó los 42.600 millones de euros, consolidando a la UE como el principal socio comercial de Israel. Interrumpir parte de ese vínculo representa tanto una señal simbólica como una presión tangible para el Ejecutivo de Netanyahu.

La suspensión, además, llega acompañada de un paquete de sanciones dirigidas a ministros israelíes de perfil ultranacionalista y a colonos violentos en Cisjordania. El Servicio Europeo de Acción Exterior, junto con la alta representante Kaja Kallas, trabaja en la elaboración de la lista, que deberá contar con el respaldo de los Estados miembros. Aquí, nuevamente, la posición de Budapest será determinante, ya que su veto ha frenado previamente la ampliación del régimen sancionador.

La presidenta de la Comisión Europea ha enfrentado críticas constantes por lo que la izquierda y algunos sectores de la derecha perciben como un alineamiento excesivo con Israel. Es uno de los tantos dardos que le lanzan, porque ya ha sido objeto de mociones de censura en el Parlamento Europeo por su liderazgo, aunque salió airosa de ambos. El anuncio de la suspensión parcial del acuerdo, realizado durante su discurso del Estado de la Unión ante la Eurocámara, se interpreta como un intento de responder a esa presión política y de recuperar parte de la credibilidad perdida en el debate interno europeo.

Sin embargo, la decisión refleja más que un movimiento defensivo de Von der Leyen. Es también el resultado de una acumulación de tensiones diplomáticas y del peso de las imágenes de devastación en Gaza, que han generado un fuerte impacto en la opinión pública europea.

Una prueba para la unidad europea

El paso dado por la UE tiene un doble valor: es un instrumento de presión sobre Israel y, al mismo tiempo, un test para la cohesión de los Veintisiete. La política exterior europea suele enfrentarse a divisiones profundas, y este caso no es la excepción. La pregunta que queda en el aire es hasta qué punto la Unión podrá mantener una postura firme y unida frente a un conflicto que sigue intensificándose.

La suspensión parcial del acuerdo comercial no resolverá por sí sola la tragedia en Gaza, pero marca un cambio de rumbo significativo. Bruselas, tras meses de titubeos, se coloca en un terreno más firme al utilizar las herramientas diplomáticas y económicas de las que dispone. La clave, de ahora en adelante, será comprobar si esa presión se traduce en cambios reales sobre el terreno o si quedará como un gesto simbólico en medio de una catástrofe humanitaria que no cesa. @mundiario

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