Von der Leyen endurece la postura de la UE: suspensión parcial del acuerdo comercial con Israel

La presidenta de la Comisión Europea propone un primer paquete de medidas contra el Gobierno de Netanyahu ante la crisis en Gaza, incluso sanciones contra “ministros extremistas y colonos violentos”.
Ursula von der Leyen. presidenta de la Comisión Europea. / Parlamento Europeo
Ursula von der Leyen. presidenta de la Comisión Europea. / Parlamento Europeo

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha marcado un punto de inflexión en la política comunitaria hacia Oriente Próximo. Durante su discurso sobre el estado de la Unión en el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, la dirigente alemana anunció su intención de plantear una suspensión parcial del acuerdo comercial con Israel como respuesta a la crisis humanitaria en Gaza. Se trata de la medida más contundente presentada hasta ahora desde Bruselas y representa un giro notable respecto a la tradicional cautela de la Comisión en este ámbito.

La escena fue particularmente simbólica. Buena parte del hemiciclo progresista acudió vestida de rojo en señal de protesta por la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. Von der Leyen, consciente del descontento acumulado en la Eurocámara, subrayó que hará “todo lo que esté en su mano” para suspender el apoyo bilateral a Israel, aunque aclaró que los recortes en financiación “no afectarán a la sociedad civil”. También anunció que propondrá sanciones dirigidas a ministros extremistas y colonos violentos”, en línea con las demandas de países como España e Irlanda, que reclaman desde hace meses un endurecimiento de la posición europea.

El anuncio llega en un contexto internacional complejo. Apenas unas horas antes, Polonia había denunciado la violación de su espacio aéreo por parte de más de 10 drones rusos, un incidente que obligó a Varsovia a derribarlos. Von der Leyen dedicó una parte significativa de su intervención a mostrar su apoyo al Gobierno polaco, calificando lo sucedido de “violación imprudente y sin precedentes” y apelando a la unidad de Europa frente a Moscú. El contraste entre la firmeza frente a Rusia y la inacción frente al Gobierno de Benjamín Netanyahu ha sido uno de los reproches recurrentes que la presidenta arrastra desde hace meses, acusado incluso de “doble rasero” por algunos sectores políticos.

La sección dedicada a Gaza fue más breve que la relativa a Ucrania, pero de gran carga simbólica. “Lo que está sucediendo en Gaza ha conmocionado la conciencia del mundo. Personas asesinadas mientras pedían comida. Madres sosteniendo a sus bebés sin vida (...) esto debe parar”, declaró Von der Leyen, en un discurso que buscó transmitir empatía ante la catástrofe humanitaria y proyectar la imagen de una Comisión dispuesta a actuar. Su propuesta, sin embargo, llega en un contexto de profunda división entre los Estados miembros, lo que dificulta la viabilidad de las medidas planteadas.

Los eurodiputados de izquierdas presionan a Bruselas

La presidenta reconoció abiertamente esas dificultades. “Soy consciente de que será difícil conseguir mayorías. Y sé que cualquier medida será excesiva para algunos e insuficiente para otros”. El reconocimiento refleja un bloqueo político que se arrastra desde hace meses. Ya en junio, Von der Leyen había sugerido suspender la cooperación científica con Israel en el programa Horizonte Europa, pero la propuesta quedó paralizada por falta de consenso en el Consejo.

La presión política dentro de la Eurocámara también ha sido determinante. Los socialdemócratas, encabezados por Iratxe García, y figuras de peso como Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la propia Comisión, han reclamado insistentemente medidas más duras, llegando a calificar la ofensiva israelí de “genocidio”. La propuesta de suspender parte del acuerdo comercial busca responder a esas demandas y evitar la percepción de un Ejecutivo europeo pasivo ante violaciones graves del derecho internacional.

La reacción de los eurodiputados fue intensa. Durante la intervención de Von der Leyen sobre Gaza, el hemiciclo se agitó con gritos y protestas, mientras buena parte de la bancada de izquierdas permanecía de pie. Ese clima ilustra hasta qué punto la guerra en Gaza se ha convertido en uno de los temas más divisivos de la agenda europea, donde los intentos de unidad tropiezan con intereses nacionales y sensibilidades políticas opuestas.

Con este movimiento, Von der Leyen busca recuperar credibilidad tras semanas de críticas, tanto por la gestión de la crisis en Gaza como por las concesiones realizadas en la negociación comercial con EE UU, interpretadas por muchos como un signo de debilidad. La propuesta de suspender parcialmente el acuerdo con Israel no garantiza resultados inmediatos, dado que su aprobación depende de un Consejo dividido, pero sí marca un primer endurecimiento claro de la postura europea hacia el Gobierno de Netanyahu. @mundiario

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