Israel insiste en desalojar Ciudad de Gaza: civiles atrapados entre el fuego o el desplazamiento
La escalada militar en Ciudad de Gaza ha alcanzado un nuevo punto crítico. Según estimaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), alrededor de 200.000 palestinos han huido de la urbe en las últimas semanas. El ejército ha emitido órdenes de evacuación masivas para cerca de un millón de personas, en un intento por vaciar la zona que consideran el último bastión de Hamás antes de lanzar una ofensiva terrestre de gran envergadura.
El proceso de evacuación, sin embargo, está plagado de tensiones y riesgos. Miles de familias enfrentan la disyuntiva de quedarse en medio de los bombardeos o desplazarse hacia el sur, donde los campamentos improvisados ya se encuentran al límite de su capacidad. Las Naciones Unidas han advertido que el traslado de tal cantidad de personas sin condiciones mínimas de seguridad o acogida podría desembocar en una nueva catástrofe humanitaria.
Las organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han condenado lo que consideran un intento sistemático de despoblación forzada de la ciudad. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, ha desafiado a Tel Aviv al anunciar que continuará prestando servicios en la urbe y ha cuestionado la existencia de una “zona segura” en Al Mawasi, el enclave designado por Israel como área humanitaria.
Los métodos empleados para presionar a la población a abandonar sus hogares incluyen el derribo de torres residenciales y bombardeos selectivos que, según el primer ministro Benjamín Netanyahu, habrían destruido “50 torres terroristas”. No obstante, los críticos señalan que Israel no ha aportado pruebas claras de que estos edificios albergaran infraestructura de Hamás.
Internamente, la ofensiva también genera debate en Israel. Reportes de la prensa israelí revelaron que la abogada general militar, Yifat Tomer-Yerushalmi, advirtió de que emitir órdenes de evacuación sin garantizar condiciones humanitarias podría contravenir el derecho internacional. Aunque las FDI desestimaron estas críticas, la polémica muestra la tensión entre objetivos militares y obligaciones legales.
Según se informa, la abogada general militar contactó al jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, el jueves de la semana pasada para informarle que no era posible declarar que se hubieran realizado los preparativos adecuados para la evacuación de la ciudad de Gaza. Por ello, indicó que la emisión de los avisos de evacuación debería posponerse, pero Zamir decidió seguir adelante de todos modos.
En un comunicado emitido más tarde ese jueves, el ejército afirmó que los informes eran “falsos” y que las acusaciones realizadas carecían de fundamento. Israel tiene la obligación legal, según las leyes de los conflictos armados, de facilitar la provisión de ayuda al menos a partes de la población civil y de no crear una situación de condiciones humanitarias extremas.
En el plano estratégico, el vaciamiento de la ciudad busca consolidar el control territorial en el norte de la Franja. Israel asegura que ya domina un 40% de Ciudad de Gaza y que el resto podría caer en las próximas semanas. Este avance se produce en paralelo a ataques contra objetivos en Líbano, Siria y Yemen, lo que subraya el carácter regional del conflicto.
El problema principal sigue siendo el destino de quienes evacúan. El sur de Gaza, donde se concentra ya más de medio millón de desplazados, carece de infraestructura suficiente para absorber nuevas llegadas. Los hospitales y clínicas locales se encuentran desbordados, y la distribución de agua, alimentos y medicinas resulta cada vez más precaria.
La situación coloca a la comunidad internacional ante que Tel Aviv no lance su operación militar sobre la urbe. Si la ofensiva continúa al ritmo actual, el sur de Gaza podría enfrentar en cuestión de semanas una grave crisis de salud pública y hambruna. La línea entre evacuación preventiva y desplazamiento forzoso se vuelve difusa a medida que se intensifican los combates.@mundiario

