Israel intensifica los bombardeos mientras desplaza a los gazatíes hacia una “zona humanitaria” devastada

Más de 2 millones de personas viven hacinadas, en Gaza, muchas desplazadas por los bombardeos que han destruido gran parte de la infraestructura. / RR SS.
Más de 2 millones de personas viven hacinadas, en Gaza, muchas desplazadas por los bombardeos que han destruido gran parte de la infraestructura. / RR SS.

El ejército de Israel ha declarado este sábado la apertura de una supuesta “zona humanitaria” en Al Mawasi, en el sur de la Franja de Gaza, al tiempo que ha instado a cerca de un millón de habitantes de Ciudad de Gaza a evacuar la capital y desplazarse a esa área. El anuncio llega acompañado de una ofensiva militar que ha golpeado de nuevo barrios residenciales y torres de viviendas, en una estrategia que Naciones Unidas y ONG internacionales denuncian como insostenible.

El portavoz militar israelí en árabe, Avichay Adraee, ha asegurado que Al Mawasi contará con infraestructuras básicas como hospitales de campaña, tuberías de agua, tiendas y medicamentos, en coordinación con la ONU. Sin embargo, el organismo internacional se ha desmarcado de esa iniciativa y ha recordado que la protección de civiles es obligación de las partes beligerantes, independientemente de si se encuentran en áreas designadas como seguras.

Una “zona humanitaria” ya devastada

La zona de Al Mawasi fue declarada como refugio seguro al inicio de la guerra en 2023, pero ha seguido siendo bombardeada en distintas ocasiones. Hoy se encuentra destruida, con recursos mínimos y completamente abarrotada de desplazados que huyeron de otras partes del enclave. “No hay espacio ni servicios para un millón de personas más”, han advertido responsables locales y representantes de Naciones Unidas.

Médicos Sin Fronteras ha descrito la situación en Ciudad de Gaza como una “campaña de limpieza étnica”. Según Esperanza Santos, coordinadora de emergencias de la organización, los ataques aéreos han arrasado barrios enteros y provocan heridos de gravedad de manera continua. “La mayoría carece de medios para viajar. Y no hay ningún lugar libre de bombardeos”, ha denunciado.

Bombardeos tras el anuncio

Minutos después de difundir el plan humanitario, el ejército israelí publicó mapas señalando edificios residenciales en Ciudad de Gaza que serían atacados por supuesta presencia de Hamás. Horas más tarde, al menos dos torres fueron destruidas tras la evacuación apresurada de cientos de personas. Según hospitales locales, al menos 58 palestinos murieron este sábado, de los cuales 37 en la capital.

Las autoridades israelíes aseguran controlar ya el 40% de Ciudad de Gaza y han advertido que su destino podría ser el mismo que el de Rafah o Beit Hanoun, arrasadas en operaciones anteriores. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha reiterado que solo el desarme y el exilio de Hamás permitirán el fin de la ofensiva.

Emergencia humanitaria y hambruna

La guerra, que ha dejado más de 64.000 muertos palestinos —casi la mitad mujeres y niños— según el Ministerio de Sanidad de Gaza, se desarrolla en paralelo a una crisis humanitaria sin precedentes. La ONU declaró la hambruna en Ciudad de Gaza el 22 de agosto y, desde entonces, al menos 104 personas han muerto por inanición, entre ellas 20 menores.

Organizaciones humanitarias denuncian que Israel y Estados Unidos promueven la idea de una “migración voluntaria” de gazatíes hacia terceros países, algo que en la práctica equivaldría a un desplazamiento forzoso. “¿Dónde deberíamos ir?”, se preguntaba un hombre al ser evacuado de la torre Mushtaha, destruida en un bombardeo. “Nos bombardearon la casa, el refugio y ahora este último lugar. No queda nada”.

La estrategia israelí de designar áreas como “humanitarias” mientras las somete a ataques posteriores genera dudas sobre sus objetivos reales. Expertos señalan que más allá de la lucha contra Hamás, el patrón de destrucción apunta a hacer inhabitable Ciudad de Gaza y acelerar un desplazamiento masivo.

La tensión crece a medida que la presión internacional se mantiene tibia, sin traducirse en medidas que detengan la ofensiva. Para la población civil, atrapada entre bombardeos y la falta de alimentos, la promesa de seguridad en Al Mawasi suena lejana y contradictoria. @mundiario

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