La guerra escala a Oriente Próximo: Netanyahu amenaza con atacar a Hamás “donde quiera que estén”

El primer ministro de Israel amplía el alcance de sus acciones contra la milicia palestina a toda la región, tras el inédito bombardeo en Doha y en medio de un inusual frente diplomático árabe e islámico que exige frenar la escalada.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / @netanyahu
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / @netanyahu

La guerra en Gaza podría estar entrando en una nueva fase tras las declaraciones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien advirtió de que Israel seguirá atacando a los líderes de Hamás “dondequiera que estén”, incluso fuera del enclave palestino. Sus palabras llegan después del reciente ataque israelí en Doha, un hecho sin precedentes que provocó la muerte de cinco miembros de la organización islamista y de un agente de seguridad qatarí, pero que no logró eliminar a la cúpula del movimiento.

El mensaje de Netanyahu fue explícito: no se trataba solo de un ataque selectivo, sino de un aviso estratégico. “Podéis huir, pero no escapar”, dijo, aludiendo a que ningún líder de Hamás podrá sentirse a salvo. Según el propio Netanyahu, que pareció reconocer el fallo de la operación y recalibró su discurso en consecuencia, el verdadero  objetivo era “negar la sensación de inmunidad” a los dirigentes de la organización. 

Esta postura marca un escalón más en la doctrina israelí de disuasión y plantea interrogantes sobre hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno para perseguir a sus enemigos.

El ataque a Qatar generó una ola de reacciones en el mundo árabe. En Doha, el emir Tamim bin Hamad Al-Thani convocó una cumbre de emergencia de líderes árabes e islámicos, en la que se condenó la “agresión” israelí y se pidió revisar las relaciones diplomáticas y económicas con Israel.

Aunque no se adoptaron sanciones inmediatas ni se mencionó la suspensión de los Acuerdos de Abraham, el gesto representa una advertencia política significativa. La declaración final llamó a evaluar la postura de defensa conjunta de los países del Golfo ante la agresión, lo que sugiere que el incidente ha tocado un punto sensible en la arquitectura de seguridad regional.

Durante una visita a Jerusalén, el secretario de Estado Marco Rubio ofreció apoyo explícito a Israel, subrayando que la guerra en Gaza solo puede terminar si Hamás libera a los rehenes y se rinde. Sin embargo, la Casa Blanca ha expresado incomodidad por no haber sido notificada antes del ataque en Doha, lo que introduce un matiz de tensión en la coordinación entre ambos aliados que el diplomático cubano-americano ha intentado paliar.

El presidente Donald Trump fue más directo este domingo al advertir que Israel debe ser “muy, muy cuidadoso” con sus operaciones. Cabe recordar que Qatar es un socio estratégico clave en la región y que alberga la mayor base militar estadounidense en Oriente Próximo.

La escalada preocupa a actores regionales que temen un desbordamiento del conflicto. Egipto advirtió de que los ataques israelíes “abortan las oportunidades de nuevos acuerdos de paz”, mientras que Irán, que ha intensificado su apoyo a Hamás y mantiene una retórica abiertamente hostil hacia Israel, llamó a “unir filas” frente a lo que calificó de agresión. La posibilidad de que el enfrentamiento se traslade a otros escenarios —Líbano, Siria o incluso la península arábiga— es una de las principales inquietudes de las cancillerías de la región.

El episodio en Doha también tiene implicaciones diplomáticas. Qatar ha sido un actor central en la mediación para lograr un alto el fuego en Gaza y facilitar el intercambio de rehenes. Atacar su territorio en medio de negociaciones añade complejidad a los esfuerzos por frenar la guerra. Algunos analistas señalan que Israel podría estar calculando que elevar la presión sobre Hamás fuera de Gaza acelerará una negociación favorable, aunque el riesgo es que este tipo de acciones empujen a más países árabes a tomar distancia de Tel Aviv.

En el plano interno israelí, Netanyahu refuerza su imagen de líder implacable en un momento en que enfrenta presiones de su coalición y de la opinión pública, que exige resultados concretos tras meses de guerra. Sin embargo, su estrategia también podría tensar las relaciones con Washington y con socios árabes moderados que habían normalizado lazos con Israel en los últimos años.

El escenario resultante es de gran volatilidad. La combinación de operaciones militares más allá de Gaza, advertencias de escalada por parte de actores regionales y un clima diplomático enrarecido aumenta la posibilidad de que el conflicto se convierta en una disrupción aún más amplia en las relaciones de Oriente Próximo. @mundiario

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