Israel pone en la diana al Gobierno de Sánchez por la cancelación de la Vuelta a España

El PP acusa al presidente español de “incitar” a los manifestantes propalestinos de boicotear la última etapa de la ruta ciclista y exige a La Moncloa que condene la violencia.
Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores de Israel. / @gidonsaar
Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores de Israel. / @gidonsaar

La suspensión de la etapa final de la Vuelta a España sigue generando reacciones en cascada, y ahora ha escalado al terreno diplomático. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, lanzó un mensaje contundente contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a quien acusó de alentar las manifestaciones que terminaron por interrumpir la carrera. “Sánchez y su Gobierno: ¡vergüenza para España!”, escribió el jefe de la diplomacia israelí en la red social X, donde responsabilizó directamente al Ejecutivo español de que una de las pruebas deportivas más importantes del país terminara en medio de caos y enfrentamientos.

De esa forma, el titular de Exteriores asegurando que las protestas no fueron espontáneas sino motivadas por lo que calificó como “mensajes incitadores” del Gobierno español. “La turba propalestina escuchó los mensajes incitadores y atacó la Vuelta ciclista. Así, se canceló el evento deportivo que siempre había sido motivo de orgullo para España”, escribió Saar, en una crítica que evidencia el deterioro de las relaciones bilaterales. Sus declaraciones se producen días después de que Sánchez anunciara nueve medidas contra Israel, entre ellas la restricción en la venta de armas, en protesta por el asedio a civiles en Gaza.

La tensión entre Madrid y Tel Aviv ya venía en aumento. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, había acusado la semana pasada al presidente de Gobierno de pronunciar “amenazas genocidas” tras un discurso en el que afirmó que España “no tiene bombas nucleares ni portaaviones, pero seguirá intentando detener la ofensiva israelí”. Estas palabras, que Sánchez presentó como una metáfora de la impotencia europea para frenar la guerra, fueron interpretadas en Israel como un ataque directo y hostil.

En el plano interno, el Partido Popular aprovechó el clima de indignación para cargar contra el Ejecutivo. Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición, publicó un comunicado en el que acusó al Gobierno de “permitir e inducir” la suspensión de la carrera, lo que calificó como un “ridículo internacional televisado en todo el mundo”. Feijóo subrayó que “defiende la libertad de expresión” pero cuestionó que el presidente del Gobierno esté “orgulloso de quienes lanzan vallas a la Policía Nacional”.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también se sumó a las críticas, asegurando que Sánchez es “responsable directo de cada altercado” que se produzca y acusando al Ejecutivo de intentar boicotear la prueba ciclista. 

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, fue aún más gráfico en su reacción. En una declaración institucional afirmó que “Madrid ha sido tomada por manifestantes violentos” y que “la violencia ha vencido al deporte”. Según el regidor, la seguridad de ciclistas, trabajadores y espectadores estuvo en riesgo por los disturbios, y pidió al presidente del Gobierno y al ministro del Interior que condenaran explícitamente los hechos.

Por parte del Ejecutivo, no hubo rectificaciones. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, salió en defensa de las movilizaciones y calificó a la sociedad española de “ejemplo de dignidad”. En su mensaje en redes sociales, afirmó que “la ciudadanía no tolera que se normalice el genocidio en Gaza en eventos deportivos y culturales” y respaldó las protestas que paralizaron la competición.

El episodio, que ya ha tenido un fuerte impacto en la imagen de la Vuelta a nivel internacional, plantea un dilema sobre el futuro de los grandes eventos deportivos en España y su vulnerabilidad ante movilizaciones políticas. El cruce de acusaciones entre el Gobierno y la oposición, sumado a las críticas de Israel, abre un nuevo frente en la agenda política y diplomática de Sánchez, que enfrenta simultáneamente la presión externa y la ofensiva de sus rivales internos.

El trasfondo de esta polémica revela una cuestión mayor: el papel que juegan los eventos globales como plataformas de protesta y la dificultad de las autoridades para mantenerlos al margen del debate político y de la geopolítica internacional. La Vuelta de este año será recordada no solo por su desarrollo deportivo, sino como el escenario donde se cruzaron deporte, política y conflicto.@mundiario

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