China descubre minerales exóticos en muestras lunares traídas a la Tierra

El rover chino Chang’e 5 ha traído consigo hasta siete elementos exóticos de la Luna, incluyendo un mineral desconocido hasta ahora, en un regolito de 2.000 millones de años.

Vistas de la Tierra y de la Luna. / NASA
Vistas de la Tierra y de la Luna. / NASA

El hombre pisó la Luna, pero eso no significa que lo sepamos todo de ella. Nuestro satélite natural está envuelto en misterios que hasta día de hoy tratamos de desvelar, por eso no es sorprendente escuchar que se hagan nuevos descubrimientos, como el hallazgo de materiales exóticos desconocidos sobre la superficie lunar.

Las muestras recogidas por el rover chino Chang’e 5, unos restos lunares que regresaron a la Tierra en 2020 y que todavía siguen dando de qué hablar han compilado hasta siete minerales exóticos que presumiblemente provienen de una región aún inexplorada de la Luna. Estos nuevos elementos han sido descubiertos en un regolito lunar de casi dos kilogramos, es decir, en tierra suelta y desmenuzable con escombros recogidos en la cara visible del satélite, que tendrían al menos unos 2.000 millones de años de antigüedad.

Los investigadores chinos han descubierto que dentro de este grupo de minerales exóticos ha venido un basalto lunar completamente desconocido hasta ahora, que se creó en algún momento del pasado cuando la Luna aún estaba activa volcánicamente, según explica el estudio publicado en la prestigiosa revista Nature Astronomy.  

Se trata del regolito más joven que se ha traído a la Tierra. Hasta ahora solo lo habían conseguido las misiones Apolo de la NASA y unas tres misiones soviéticas de los años 70. Estas muestras abren la ventana a la investigación de un periodo totalmente diferente que ayudará a comprender mejor la evolución geológica en nuestro satélite natural.

Chang'e 5 trajo siete elementos exóticos

Los siete tipos de roca que describe el estudio se consideran “exóticos” y seguramente provienen de una región lejana, pues se conoce que no proceden del lugar donde fueron recolectados debido a su composición física y química. “En una unidad geológica tan joven, una amplia gama de componentes de la corteza de diversas fuentes sería transportados al sitio de aterrizaje de Chang'e-5 por los últimos procesos superficiales en curso en la Luna”, explican los investigadores. Esto quiere decir que los restos recogidos por el rover se originaron en otro lugar y que fueron transportados allí a través de algún mecanismo geológico o fenómeno, como el impacto de meteoritos.

Estos elementos identificados son un fragmento vitrofírico de alto Ti (titanio), un basalto de bajo Ti, una olivino-piroxenita, una anortosita magnesiana, una litología evolucionada, un fragmento de olivino rico en Mg (magnesio) y una perla de vidrio piroclástico. De ellos, el primero destaca por poseer una mineralogía única entre los basaltos lunares (rocas ígneas de la Luna), por lo que se trata de un mineral completamente nuevo.

“Tres de los fragmentos se destacaron por mostrar características petrológicas y de composición inusuales”, indican los investigadores. Aparte del vitrofírico de titanio, se demostró que la anortosita magnesiana que no había sido descrita en los viajes Apolo es parte común de ya ahora comprobada diversa corteza lunar; así como el vidrio piroclástico traído parece provenir de una erupción volcánica única.

Chang’5 recolectó sus muestras en la región de Mons Rümker, un volcán aislado que se encuentra en la parte noroeste de la cara visible de la Luna, en la parte norte del Oceanus Procellarum, el mar más extenso de todo el satélite. Aunque no se obtuvieron los resultados esperados, pues la expectativa era que al menos el 20 % del regolito trajera consigo muchas muestras exóticas, sí incentiva a los científicos a investigar las regiones menos documentadas de la Luna para conocer su composición. @mundiario

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