Caso Marta Calvo: una víctima asegura que “si cerraba los ojos, iba a morir”

Camioneta de la Guardia Civil afuera del tribunal. / RR.SS.
Camioneta de la Guardia Civil afuera del tribunal. / RR.SS.

Las últimas tres testigos del caso contra Jorge Ignacio Palma han comparecido, relatando sus historias de terror y cómo lograron sobrevivir al ataque.

Caso Marta Calvo: una víctima asegura que “si cerraba los ojos, iba a morir”

La novena sesión del juicio contra Jorge Ignacio Palma tuvo lugar en la Ciudad de Justicia de Valencia este jueves, en el que las últimas tres supervivientes de las citas de “fiesta blanca” han tenido la oportunidad de declarar y relatar sus noches de horror.

Se trata de las tres últimas víctimas del descuartizador de Marta Calvo, mismo presunto asesino de Arliene Ramos y Lady Marcela Vargas, que también está acusado de haber intentado matar a otras ocho mujeres. En cada uno de los relatos coinciden varios puntos: copas de licor adulterado, los mismos síntomas de debilidad y grandes rocas de cocaína que Palma introducía en los genitales de las víctimas sin su consentimiento.

En definitiva, estos testimonios ponen en evidencia el modus operandi del procesado, que ha estado siendo más o menos similar en todos los casos abordados, incluyendo las muertes violentas de Ramos y de Vargas, de acuerdo con las descripciones de las testigos y de los forenses, médicos y agentes de la Policía que abordaron cada caso.

Las tres mujeres sintieron miedo por su vida cuando estuvieron con el acusado, las tres consiguieron escapar y sobrevivir, y las tres solo denunciaron después de que se conociera el caso de Marta, cuya ampliación ha sido reservada enteramente para el final de este macrojuicio, en el que procesan a Palma por las 11 víctimas de las que las autoridades han podido reunir evidencia suficiente.

“En ese momento me moría de miedo”

La primera en testificar fue M.M.C, que de acuerdo con el auto del caso fue llevada por Palma a su domicilio en Manuel, Valencia, tras contratarla para practicar una fiesta blanca, el 30 de junio de 2019, apenas 15 días después de la muerte de Lady Marcela. Una vez en el domicilio el acusado le invita a tomar una copa de champagne, y tras ingerirla comenzó a sentirse “como en una nube”.

"Solo di un par de sorbos. Tomé un par de sorbos mientras hablábamos. Al poco (tiempo) me empecé a sentir mal. Se lo dije, y me dijo: 'Pues vamos a subir y empezamos'", recuerda la testigo. La sobreviviente relata que después, en la habitación, se quedó dormida por lo que cree fueron un par de horas. Cuando despertó, se encontró con el acusado encima suyo, “fue un acto reflejo y le aparté” y después se marchó hacia al baño diciéndole que se sentía mal.

“Fui a hacer pipí, pero no notaba nada. Oía que lo hacía, pero no sentía nada", explica. Fue entonces que se sacó una roca de cocaína de sus genitales. No entendía lo que pasaba, “en ese momento me moría de miedo”. Fue a la ducha, no sentía el contacto con el agua que “estaba totalmente fría y no la sentía en mi piel. Una sensación extrañísima. Me puse de cuclillas y me saqué otra pelota”.

La víctima reconoce que sintió miedo, que tenía ganas de dormirse, pero que su instinto le decía que no cerrara sus ojos. Al salir trató de pedir ayuda con su móvil, pero Palma le descubrió y tras decirle que no se encontraba bien le ofreció llevarla en su coche a coger un tren. Le dio su billete y le dijo qué vagón tomar. La joven recuerda que al llegar a la estación comenzó a sentir frío, “eso me tranquilizó”.

“Mi mente decía que si cerraba los ojos moriría”

La segunda testigo, S.R concertó una cita con el acusado el 26 de agosto de 2019. Asegura que “cometí el error de dejar mi cerveza en la habitación", mientras guardaba el dinero en la cocina del piso. La joven recuerda que al tomarla de nuevo “tenía un sabor raro, amargo”, y que, al volver a hablar con él, Palma le “propuso meterme droga” en los genitales y el ano.

Al estar con él en la cama comienza a sentirse mal, a tener algunos momentos de lucidez y otros que no recuerda. S.R cree que estuvo alrededor de un par de horas, asegura que perdió la noción del tiempo, que se sentía “de gelatina” y que el acusado aprovechó la situación para drogarla. “Me ponía droga debajo de las axilas, detrás de las rodillas, también en su boca y me besaba", resaltó.

La testigo cuenta que en un momento cogió fuerzas “sin saber cómo” y le ordenó que se marchara del domicilio. Ante la negativa de irse, ella reiteró que gritaría por ayuda, por lo que Palma se fue de la vivienda. Tras esto se echó en la cama, a la víctima le fallaron las piernas, tenía el pulso acelerado y relata que no podía mover “ni un dedo de la mano”.

Al igual que la primera víctima, la segunda tenía mucho sueño. “Mi cabeza me decía que cerrara los ojos, pero mi mente me decía que si cerraba los ojos iba a morir. No los cerré. Me aferré a la vida", afirma.

“Llevaba una roca de droga como una pelota de tenis”

La última de las tres sobrevivientes pasó al estrado. M.T.R quedó con Palma en Valencia a través de WhatsApp, él le solicitó reiteradamente una fiesta blanca, que tras varias peticiones la testigo terminó aceptando. Acudieron a la vivienda en Manuel, él la llevó en su coche. Al llegar, Palma le ofreció un vino “horrible” y una roca de cocaína “gigante", supuestamente entre un tamaño de una pelota golf y una de tenis.

Después de que suben a la habitación se desvanecen los recuerdos de la joven. "Ahí ya no sé qué pasó. Me desperté como si hubiera estado medio muerta. Él estaba alrededor de la cama muy nervioso. Le pregunté qué había pasado y me dijo que nos habíamos dormido los dos", declara, recordando que la cama estaba llena de droga.

"Él se impregnaba hasta las manos de cocaína para tocarme. Intento meterme cocaína y le dije que no, aunque al día siguiente me saqué rocas del ano y la vagina. Me las debió meter cuando estaba dormida. Él lo intentó cuando aún no estaba inconsciente, pero yo le dije que no, me daba miedo", explica.

Después de un rato la víctima insistió en irse, Palma lo consintió. Al poco tiempo de haber salido de la vivienda, la testigo fue al hospital donde le diagnosticaron taquicardia y detectaron presencia de cocaína en su organismo. Justo como M.M.C y S.R, pudieron sobrevivir a los efectos de la droga, y denunciaron su caso a la Guardia Civil después de conocer el caso de Marta Calvo, y de identificar a Palma y a su vivienda en los medios de comunicación. @mundiario

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