Caso Marta Calvo: “En mis brazos, creo que ahí murió Arliene”

Juicio por Marta Calvo, Arliene Ramos y Lady Marcela Vargas. / RR.SS.
Juicio por Marta Calvo, Arliene Ramos y Lady Marcela Vargas. / RR.SS.

Las autoridades creen que el testimonio de una amiga que encontró a la joven convulsionando en una habitación, establece un “claro” nexo entre todas las agresiones.

Caso Marta Calvo: “En mis brazos, creo que ahí murió Arliene”

El juicio contra Jorge Ignacio Palma continúa con la tercera mujer agredida, que murió tras convulsionar en uno de los presuntos encuentros con el acusado. Arliene Ramos Dos Santos, una mujer de 31 años, es la primera víctima mortal abordada en la Audiencia de Valencia, que dirige las sesiones en orden cronológico y tiene por delante otras ocho causas más.

El macrojuicio se lleva a cabo a raíz del caso de Marta Calvo, la joven de 25 años que fue desaparecida y descuartizada por Palma, según confesó al entregarse en 2019 a la Guardia Civil. El caso destapó una serie de crímenes similares ejecutados entre el verano de 2018 y otoño del año siguiente, en los que tres mujeres perdieron la vida y otras ocho estuvieron a punto de ser asesinadas.

El cuarto día de sesiones prosiguió con Arliene Ramos, la primera mujer que falleció y la tercera víctima si contamos todos los casos estudiados. El jurado ha escuchado el testimonio de una de las compañeras de trabajo de la brasileña, que encontró a su amiga desnuda y convulsionando después de haber mantenido un presunto encuentro íntimo con el acusado.

La testigo compareció evidentemente nerviosa, con la asistencia de un equipo de apoyo para declarar en el estrado. A pesar de que una mampara le separaba de ver al acusado, la jueza le solicitó que tratara de acercarse al micrófono, que hiciera pausas y bebiera agua, para relatar al jurado de nueve mujeres y dos hombres titulares que juzgarán al acusado al final de la fase oral, a mediados de junio.

El mismo modus operandi

La narración de los hechos fue similar a los escuchados en los dos primeros casos, lo que las autoridades consideran como un claro patrón en el modus operandi del presunto asesino en serie. Ramos, al igual que la mayoría de las víctimas, trabajaba ofreciendo servicios sexuales. La joven contó que varias chicas compartían un piso en la zona de Cánovas en Valencia, y que Palma llegó a la vivienda después de haber concertado una cita por teléfono.

"Quiero conocer chicas que les guste la fiesta blanca", fue una de las primeras frases que le escuchó decir al acusado, después de abrirle la puerta del piso (que consta en vídeo). “Yo le abrí la puerta, están las grabaciones, incluso, lo pasé a una habitación, nunca me miró, se sentó y me dijo: ‘Quiero conocer chicas que les guste la fiesta blanca’, relató la joven.

La testigo asegura que por fiesta blanca entendió que se refería a la práctica de consumir cocaína, y le comentó a una de sus compañeras que estaba con Arliene, conocida en su trabajo bajo el pseudónimo de Elena. Con ellas tres había otra mujer en el domicilio, y tras conocer qué quería el cliente, según el relato, Arliene dijo en alto “va a pasar conmigo”.

Dando un poco de contexto, la joven detalló que generalmente cuando lega un cliente, una de las chicas se marcha con él a una habitación al fondo de un largo pasillo como de unos 15 metros, cuya puerta se cierra mientras que las demás pasan el rato en otras partes del piso, que supuestamente tiene seis habitaciones y un área común.  

“Murió en mis brazos”

Arliene se habría marchado con Palma a la habitación, para mantener relaciones sexuales. La testigo cree que el acusado permaneció alrededor de una hora con ella, hasta que escuchan que la puerta se abre precipitadamente y que Palma supuestamente salió abandonando el domicilio por la misma puerta por la que entró.

 “La puerta de normal siempre se cierra. Empecé a llamarla y no me respondía. El pasillo era muy grande y según iba por el pasillo sabía que algo había pasado”, recuerda. “Tenía miedo. Cuando la vi estaba tirada. Empecé a gritar y llamé a su amiga y ya estaba convulsionando. No podía hablar. Yo le preguntaba: ‘¿qué te hizo?’”, relata la joven.

Según consta en los informes médicos, que coinciden con este testimonio, Arliene sufrió varios paros cardiorrespiratorios, convulsionó reiteradamente estando desmayada, nunca recuperó la consciencia y “tiraba espuma y sangre por la boca”. “Cuando la vi pensé que le habían cortado el cuello. Su cabeza colgaba por el borde de la cama. Nunca había visto algo así”, comenta visiblemente afectada la joven.

A Arliene la sacan en brazos, desnuda, hacia la calle. Pasan algunos conductores, incluyendo un taxi que les dijo que no podía ayudarles porque “yo no me meto en estas cosas”. “La última vez que convulsionó fue en la puerta del patio, en mis brazos, creo que ahí murió Arliene”, sentencia la testigo.

Estuvo hospitalizada por nueve días

Una de las compañeras llama al 112, una patrulla que rondaba la zona se apersona de inmediato, junto con una unidad de emergencias que la reanima porque había perdido el pulso, y la trasladan hasta un hospital. Ramos es reanimada con varias inyecciones de adrenalina en varias ocasiones, permaneció hasta nueve días en coma en el centro sanitario hasta que finalmente murió.

Los análisis médicos encontraron altas dosis de cocaína en su sistema, pero ningún otro tipo de narcótico determinado. Igual que en las demás escenas del crimen, una copa de vino con un sabor extraño vino a colación, los peritos creen que se trata de una sustancia que el agresor sirvió a cada víctima para someterla.

Además, también se descubrió que los genitales de la mujer fallecida habrían entrado en contacto con la droga, justo como en los casos anteriores, donde ambas víctimas supervivientes denunciaron al acusado de introducir rocas de cocaína de alta pureza en el interior de sus partes íntimas. @mundiario

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