Enfermedad de Chagas: menos del 10% de las personas infectadas en el mundo han sido diagnosticadas

En Latinoamérica, cada año se registran 30.000 nuevos casos y 10.000 muertes por una enfermedad casi 100% curable si se detecta a tiempo.

La chinche triotamina, que se encuentran principalmente en América Latina y el sur de EE.UU., causante de la enfermedad de Chagas. / CDC/David Snyder
La chinche triotamina, que se encuentran principalmente en América Latina y el sur de EE.UU., causante de la enfermedad de Chagas. / CDC/David Snyder

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) llama a fortalecer el nivel de atención primaria para facilitar el diagnóstico temprano de la enfermedad de Chagas, una afección parasitaria sistémica, crónica, transmitida por vectores y causada por el parásito T. Cruzi.

Con el lema Es hora de integrar la atención de la enfermedad de Chagas a la red primaria de salud, la organización sanitaria de la ONU celebra el Día Mundial de este padecimiento. Su objetivo es concienciar a la población sobre las bajas tasas de detección y abordar las barreras existentes para acceder a una atención médica adecuada.

Según el director de la OPS, “el Chagas es una enfermedad que pocos conocen, aunque afecta a millones de personas”. Por ello, hace un llamado a los gobiernos, al personal de salud y a los trabajadores comunitarios a realizar esfuerzos adicionales y a concentrar su atención en las poblaciones más vulnerables; y así trabajar juntos para que pronto, “el Chagas sea una enfermedad eliminada como problema de salud pública”.

Una enfermedad endémica

La OPS sostiene que el Chagas afecta entre seis y siete millones de personas en todo el mundo, la mayoría de ellas en América Latina, aunque la enfermedad se está detectando en otros países debido a los movimientos migratorios y turísticos.

Por su parte, Herve Verhoosel, responsable de comunicación de Unitaid, señaló que esta enfermedad es endémica en 21 países de América Latina. “Es la primera causa de muerte por un parásito, por delante de la malaria. Esta afección, que en un principio se había observado en zonas rurales, ahora también se ha trasladado a entornos urbanos en 44 países que abarcan todos los continentes, salvo la Antártida”.

“Hasta 75 millones de personas viven en zonas expuestas, lo que las expone al riesgo de infección. Las tasas de detección suelen ser muy bajas en muchos países. Sólo el 10% de las personas que viven con esta enfermedad reciben un diagnóstico y el 1% recibe un tratamiento eficaz”, añade.

100% curable

La enfermedad se transmite principalmente por la picadura de un insecto conocido como chinche o vinchuca. También puede hacerlo por transfusión sanguínea o trasplante de órganos, durante la gestación y el trabajo de parto, y por consumir alimentos contaminados.

Los síntomas más comunes de la enfermedad son la fiebre, la hinchazón, la tos, lesiones cutáneas y dolor abdominal o de cabeza, dolencias que por su frecuencia dificultan el diagnóstico adecuado de la enfermedad.

Ahora bien, el padecimiento es curable si se detecta y si se administran medicamentos al comienzo de la infección, en la etapa aguda, incluso en los casos de transmisión congénita. En la fase crónica, el tratamiento puede frenar o retrasar su progreso. Pero sin éste, a largo plazo hasta un 30% de los enfermos pueden desarrollar complicaciones irreversibles para el sistema nervioso, el aparato digestivo y el corazón.

Por ello, es necesario “involucrar a la comunidad y apoyar a los profesionales de unidades básicas de salud con capacitación e insumos críticos para enfrentar la enfermedad”, aseguró el director interino del Departamento de Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles de la OPS, Massimo Ghidinelli. @mundiario

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