Paradoja climática: empresas contaminantes recaudan un billón de euros tras el acuerdo de París
Más de 400 bancos siguen contribuyendo a financiar la emisión de bonos para los nuevos proyectos de compañías de gas, carbón y petróleo tras el pacto para mitigar los efectos del cambio climático.
A 150 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas, en la costa norte de Brasil, Petrobras, la empresa petrolera estatal de Brasil, está planeando abrir un nuevo pozo petrolífero que se adentrará casi tres kilómetros bajo el lecho marino en busca de petróleo. Esta operación, que se encuentra en proceso de resolución de trámites burocráticos, ha sido denominada como la "nueva frontera petrolífera" de Petrobras y requerirá una inversión mínima de 3.000 millones de dólares para explorar nuevos yacimientos en la región conocida como el margen ecuatorial, de acuerdo con su plan financiero.
Ahora bien, esta ambiciosa iniciativa de Petrobras no está exenta de controversia. La empresa ha sido uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero durante los últimos 50 años, lo que ha generado un profundo debate sobre la responsabilidad ambiental de sus operaciones. Para financiar proyectos como el de ríos Amazonas, Petrobras acude a los mercados financieros y emite bonos de deuda. En los últimos años, la compañía ha contado con la colaboración de entidades financieras de renombre, incluyendo a JP Morgan, Deutsche Bank, así como a filiales de los bancos españoles BBVA y Santander, con el fin de recaudar la asombrosa cifra de 38.000 millones de euros.
Esta práctica de emisión de bonos ha llevado a una creciente preocupación, ya que representa una fuente importante de financiación para empresas de gas, carbón y petróleo en un momento en que se busca limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados, como se establece en el Acuerdo de París de 2016, así lo revelan los datos analizados en exclusiva por El País, Le Monde, The Guardian y otros ocho medios internacionales en el marco de la investigación The Great Green Investment Investigation: Fossil Finance, coordinada por Investico y Follow The Money. Más de 400 bancos y entidades financieras han participado en 1.666 operaciones de emisión de bonos destinados a expandir las actividades de explotación de combustibles fósiles de 122 empresas, incluyendo algunas de las más contaminantes del mundo y sus filiales.
Estos datos muestran que los bancos y asesores financieros desempeñan un papel crucial en la emisión de bonos de empresas de gas y petróleo, lo que ha llevado a calificarlos como cómplices de las emisiones de carbono. Ayudan a estas empresas a recaudar fondos y conocen el propósito de esos fondos, lo que los involucra directamente en actividades que contribuyen al cambio climático.
Emisión de bonos
Entre las entidades financieras que más dinero han recaudado para empresas contaminantes desde 2016, destacan bancos europeos como Deutsche Bank, HSBC, Crédit Agricole, Barclays y BNP Paribas, además de los bancos españoles BBVA y Banco Santander. Estos dos últimos han estado involucrados en un gran número de operaciones de emisión de bonos, contribuyendo con 195.000 y 173.000 millones de euros, respectivamente.
A pesar de los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea, la emisión de bonos sigue siendo una fuente de financiación importante para las empresas de combustibles fósiles. Según estudios recientes, los bonos representan actualmente alrededor del 52% de toda la financiación obtenida por estas compañías, en comparación con aproximadamente una cuarta parte hace una década. Se espera que, al ritmo actual, en 2024 se emitan más instrumentos financieros de este tipo que en años anteriores.
El mercado de bonos se caracteriza por su falta de transparencia en comparación con los préstamos directos, lo que dificulta que los inversores establezcan límites claros a la financiación de combustibles fósiles. Además, la mayoría de los bonos emitidos por estas empresas no se utilizan para financiar la transición energética hacia fuentes más limpias, sino que se destinan a actividades relacionadas con los combustibles fósiles.
A pesar de la presión para provocar un cambio en los modelos de negocio de las empresas contaminantes, muchos inversores todavía adoptan un enfoque a corto plazo, buscando ganancias inmediatas sin considerar los riesgos a largo plazo asociados con la financiación de combustibles fósiles. Esto plantea preguntas sobre la efectividad de las medidas destinadas a reducir las emisiones y acelerar la transición hacia una economía más sostenible. @mundiario



