Contaminación acústica: ¿influye en la atención y memoria de los niños?
Entre 2012 y 2013 se realizó el primer estudio que evalúa el impacto del ruido en la mente de los menores, “medido tanto en el aula como fuera de la escuela”.
Las grandes ciudades tienen un efecto negativo en el desarrollo cognitivo de los niños; la contaminación acústica del tráfico. Así lo dio a conocer un estudio realizado por un grupo de científicos del ISGlobal, develando que los picos del ruido interfieren más que los niveles medios sostenidos.
La investigación desarrollada durante dos cursos en 38 escuelas de Barcelona, compara a los menores que asisten a colegios con entornos silenciosos y a los niños que acuden a instituciones más expuestas a ruidos. Los segundos muestran menos capacidad de atención y memoria de trabajo, dos habilidades cruciales para aprender.
Para llegar a los resultados recién publicados en PloS Medicine, los científicos midieron la contaminación acústica de forma continua dos días lectivos a la semana durante 1 año y realizaron una serie de test cognitivos en cuatro momentos distintos del periodo a 2.680 niños de entre siete y diez años. ¿Cuál era el propósito? Medir el rendimiento de dos aspectos cognitivos claves; la atención y la memoria del trabajo. Ante esto, María Foraster, investigadora y principal autora del trabajo explica que el primero “se refiere al tiempo que tardan los niños en reaccionar a un estímulo”, mientras que el segundo, se asemeja a la memoria RAM de los ordenadores, pues “cuando vamos a cruzar una calle recibimos mucha información que tenemos que procesar, los coches que vienen, esa bicicleta, el semáforo, los demás peatones… una vez que hemos cruzado, la borramos”. Pues tanto la capacidad de atención como la memoria de trabajo se ven afectadas por el ruido de los coches.
Niveles de ruido por encima de lo recomendado
Este estudio realizado entre 2012 y 2013, medía el ruido tanto fuera de las escuelas, así como en los patios interiores y en las aulas, dando como resultado una media de las mediciones de 63,6 dB en la calle del colegio, 53,3 dB en el patio y 38,6 en las clases. En este mismo sentido, las últimas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fueron presentadas en 2018 y estaban cifradas “en no más de 53 dB de media durante el día”, por lo que los registros superan el límite recomendado.
Por otro lado, se hizo una comparación entre los niveles de contaminación acústica en las escuelas con las registradas en los hogares, pero aquí no hubo relación entre el ruido de la residencia y el desarrollo cognitivo.
De igual forma, el trabajo debería ejecutarse en otras ciudades para ver los efectos a largo plazo, pues según concluyen los autores, los resultados podrían incidir en el diseño de políticas de salud pública. Además, Foraster recomienda reducir el tráfico en los entornos escolares y apostar por otros tipos de movilidad. @mundiario



