Sánchez presenta el acuerdo UE-Mercosur como escudo ante la guerra comercial de Trump

El presidente español defiende desde Uruguay una alternativa basada en el multilateralismo y los valores compartidos con América Latina, que pasa por ratificar el tratado comercial con el bloque sudamericano.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Yamandú Orsi, presidente del Uruguay. / La Moncloa
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Yamandú Orsi, presidente del Uruguay. / La Moncloa

Pedro Sánchez ha convertido su gira por América Latina en algo más que una sucesión de encuentros diplomáticos. En su paso por Uruguay, el presidente del Gobierno español ha dibujado con claridad su visión de un orden global basado en alianzas estratégicas y acuerdos comerciales como antídoto frente a la escalada arancelaria liderada por Donald Trump. En un mensaje directo a la comunidad internacional, y en particular a la Unión Europea, Sánchez ha situado el acuerdo UE-Mercosur en el centro de la respuesta europea ante la creciente incertidumbre económica internacional.

La amenaza de nuevos aranceles del 30 % anunciada por Trump contra productos europeos ha reavivado las alarmas en Bruselas. En este contexto, el líder del Ejecutivo español ha urgido a acelerar la ratificación del tratado comercial con el bloque sudamericano, una iniciativa que permitiría crear una zona de libre comercio con más de 770 millones de personas y fortalecería la posición europea con unos de sus aliados naturales en un escenario cada vez más fragmentado. Para Sánchez, este acuerdo no solo tiene valor económico, sino también geopolítico: es la oportunidad de construir un eje transatlántico alternativo al de EE UU, cimentado en reglas claras, previsibilidad jurídica y un compromiso con la justicia social.

Durante su intervención en Montevideo, acompañado por el presidente uruguayo Yamandú Orsi y una delegación de empresas españolas, Sánchez fue categórico al dejar claro que “nadie gana en las guerras comerciales, todos perdemos, también las empresas y los trabajadores de EE UU. Decisiones proteccionistas injustificadas e injustas como esta destruyen oportunidades”. Frente a esta lógica de enfrentamiento, el mandatario español defendió un modelo basado en el diálogo, los acuerdos multilaterales y la cooperación entre bloques que comparten valores e intereses comunes.

“España apoya a la Comisión Europea. Queremos una solución negociada, pero, si no, tendremos que responder con proporcionalidad y firmeza para defender nuestros intereses. Los países de la UE nos vamos a mantener unidos, debemos hacer valer la fortaleza para lograr un acuerdo justo”, insistió el presidente del Gobierno.

Uno de los elementos que refuerza esta visión es el respaldo explícito que Sánchez ha recibido del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. La presencia del líder de la patronal en el viaje, y su apoyo sin matices al acuerdo UE-Mercosur, evidencia que, al menos en este frente, existe una sintonía poco habitual entre el Gobierno y los grandes actores empresariales. Garamendi subrayó que ya “es hora de que impulsemos este acuerdo, que permitirá a nuestras empresas crecer en un entorno más abierto. Es una apuesta geopolítica y de valores compartidos. Este acuerdo que puede ser un gran catalizador”.

¿La UE vira hacia América Latina?

La resistencia de algunos de los Veintisiete, encabezados precisamente por una Francia muy proteccionista, sigue siendo un obstáculo para la ratificación del acuerdo. París se muestra reacia ante el posible impacto sobre su sector agrícola. Sin embargo, Sánchez y el resto de socios europeos ven en el tratado ya rubricado en Montevideo el año pasado una forma eficaz de diversificar mercados, reforzar la posición de la UE y ofrecer una alternativa viable a la confrontación comercial promovida por Trump. Además, el cambio de actitud de Argentina bajo el mandato de Javier Milei —a pesar de las profundas diferencias ideológicas con Sánchez— ha allanado el camino para un consenso más amplio en América del Sur.

Más allá del plano económico, el viaje del presidente español también ha tenido un fuerte componente simbólico y político. En un continente fragmentado políticamente y golpeado por la polarización, Sánchez ha querido subrayar la importancia de las islas de estabilidad como Uruguay. Para el jefe del Ejecutivo, el entendimiento entre gobiernos progresistas puede servir de contrapunto a la ola ultraderechista que avanza en otras latitudes, incluyendo tanto a Europa como a América.

La propuesta de Sánchez, por tanto, va más allá de una defensa puntual del tratado UE-Mercosur. Su estrategia consiste en proyectar a España como un actor clave en la reconfiguración del comercio internacional, desde una posición de diálogo, apertura y cooperación dada la especial relación de Madrid con toda Iberoamérica. Al respaldar este acuerdo, el presidente español pretende reforzar el papel de Europa como bloque unido y capaz de responder con firmeza y proporcionalidad a los desafíos globales.

En un momento en que el tablero mundial se redibuja, la apuesta de Sánchez por el multilateralismo y los pactos comerciales estratégicos aparece como un intento de devolver certidumbre y sentido a un sistema internacional en crisis. El acuerdo con Mercosur, todavía pendiente de ratificación por cada uno de los 31 parlamentos, podría ser un punto de inflexión para demostrar que es posible avanzar hacia un modelo más enfocado en socios de América Latina y Asia para diversificar las relaciones comerciales de la UE. @mundiario

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