Sánchez se planta en Columbia ante Trump: un discurso en las antípodas sobre inmigración y Gaza
Pedro Sánchez ha aprovechado su intervención en la Universidad de Columbia, en Nueva York, para proyectar una imagen política en abierto contraste con el expresidente estadounidense Donald Trump. En un foro académico cargado de simbolismo —marcado por las recientes protestas propalestinas y las tensiones con la Administración republicana—, el presidente español presentó un ideario que reivindica la inmigración como motor económico, cuestiona con firmeza la estrategia de Benjamín Netanyahu en Gaza y defiende la libertad de expresión como un valor irrenunciable de las democracias.
Frente a un auditorio de más de 500 estudiantes, Sánchez arrancó recordando los vínculos históricos de Columbia con España, en especial el refugio que ofreció a exiliados de la Guerra Civil. Con ese paralelismo, alertó de un presente “sombrío” donde principios antes consensuados están en retroceso. “Algunas verdades que pensábamos obvias pueden dejar de serlo”, señaló, apelando a recuperar la esencia de Lincoln: “un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la inmigración. Sánchez destacó que España ha recibido más de dos millones de inmigrantes en los últimos años y, lejos de suponer un lastre, este fenómeno ha contribuido a reducir el desempleo en un 40 % y a impulsar el PIB en un 20 %. “La inmigración no es fuente de miedo, sino de oportunidad”, afirmó, subrayando que todos los inmigrantes, regulares o irregulares, son personas que buscan una vida mejor. Una declaración que chocó con el discurso antiinmigración de Trump y arrancó uno de los mayores aplausos de la jornada.
Sin embargo, el momento de mayor tensión política y el pico de vítores llegó al abordar la guerra en Gaza. Sánchez fue tajante. “España reconoce plenamente el derecho del estado de Israel a existir y a defenderse. Condenamos los atentados terroristas de Hamás. Exigimos la inmediata liberación de los rehenes. Pero una cosa es proteger a tu país y otra cosa es asesinar a 60.000 civiles y matar de hambre a niños inocentes, son cosas muy distintas”, sentenció el presidente del Gobierno español.
Su mensaje fue recibido con entusiasmo en una universidad que ha sido epicentro de protestas propalestinas, precisamente en el punto de mira de Trump, que ha presionado para recortar su financiación.
La antítesis de Trump
La libertad de expresión fue el tercer pilar de su intervención. Sánchez criticó de forma implícita la ofensiva de Trump contra medios críticos y universidades disidentes. “Las sociedades abiertas son el mejor antídoto contra el fanatismo. Cuando se silencia la voz de una sociedad, ésta acaba muriendo”, afirmó el líder del PSOE.
El presidente español también abordó cuestiones económicas y de seguridad internacional. Defendió la “autonomía estratégica abierta” como vía para combinar la apertura comercial con la protección de sectores estratégicos, en contraposición al proteccionismo arancelario impulsado por Trump. En materia de defensa, reiteró que España es un “socio fiable” dentro de la OTAN, aunque matizó que reforzar la seguridad no debe limitarse al gasto militar, sino también a la cooperación al desarrollo y al fortalecimiento del multilateralismo.
En su diálogo con el historiador británico Adam Tooze, el profesor que organizó el encuentro, Sánchez presentó la receta de su resistencia política en un contexto global adverso para el progresismo: reformas tangibles, pragmatismo y confianza en la sociedad. Puso como ejemplo la subida del salario mínimo y la reforma laboral en España, políticas que, a su juicio, han consolidado la estabilidad de su gobierno pese al avance de la derecha.
Con esta intervención, Sánchez ofrece una narrativa internacional en la que España aparece como un país comprometido con la apertura, los derechos humanos y la defensa de un orden mundial multilateral. En Columbia, se presentó como la antítesis de Donald Trump: defensor de la inmigración, crítico con Benjamín Netanyahu y garante de los consensos, en un momento en el que las democracias buscan referentes que contrarresten el avance de la ultraderecha. @mundiario





