Con Gaza en la ONU, Sánchez busca fortalecer su agenda y poner al PP contra las cuerdas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazará a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un momento en que la guerra de Gaza se ha convertido en el eje principal de la agenda exterior e interior del Ejecutivo. Si bien no intervendrá ante la cumbre, su presencia en la inauguración y su asistencia al discurso del rey Felipe VI subrayan la voluntad de proyectar a España como actor comprometido con el multilateralismo.
Desde Moncloa han enfatizado que la intervención del monarca coincide con el 80.º aniversario de la fundación de la ONU y el 70.º de la adhesión española, un gesto que busca reafirmar el compromiso del país con la diplomacia global.
Más allá del protocolo, el foco estará en la defensa que Sánchez hará de la solución de los dos Estados para resolver el conflicto palestino-israelí. Está previsto que en esta cumbre algunos países europeos como Francia, Bélgica y Malta reconozcan oficialmente al Estado de Palestina, un paso que el Gobierno español lleva meses promoviendo y que busca consolidar como parte de su legado internacional.
Antes de las sesiones en la ONU, Sánchez pronunciará una conferencia en la Universidad de Columbia, donde compartirá su visión del orden internacional y responderá preguntas de los estudiantes. Este tipo de actos permiten al presidente mostrar un perfil académico y proyectar un liderazgo que, según el propio Ejecutivo, es observado con atención por otros gobiernos progresistas europeos.
En el plano interno, la estrategia de Sánchez es clara: reforzar su papel como líder moral en el conflicto de Gaza, mientras utiliza esta cuestión para poner al PP en una posición incómoda. Durante la Fiesta de la Rosa del PSC, volvió a cargar contra el expresidente José María Aznar, a quien acusó de no ver “la barbarie” de Benjamín Netanyahu y le reclamó disculpas por la guerra de Irak y los atenatdos del 11-M. Estas declaraciones buscan polarizar el debate y situar a la derecha en el papel de defensora de Israel, mientras el PSOE se coloca como el partido de la paz y la justicia internacional.
La narrativa de Sánchez también apunta a desgastar a Alberto Núñez Feijóo, aunque evita mencionarlo directamente, concentrando sus críticas en mezclar las “tres A”: Aznar, (Isabel Díaz) Ayuso y (Santiago) Abascal de Vox, a quienes define como representantes de una “antipolítica” que no ofrece soluciones. Este movimiento busca dividir a la oposición y acentuar las contradicciones internas en el PP, donde conviven voces como Feijóo que califican lo que ocurre en Gaza como “masacre” con otras que justifican la actuación israelí.
El PSOE, consciente del impacto emocional de las imágenes provenientes de Gaza, ha impulsado mociones en ayuntamientos de todo el país para obligar al PP a tomar una postura clara sobre si lo que ocurre constituye un genocidio. Esta táctica parlamentaria tiene un doble efecto: moviliza a la base socialista y genera presión sobre los populares en un terreno que históricamente les resulta incómodo.
En paralelo, Sánchez ha defendido los siete años de gobiernos de coalición como un éxito para España y Cataluña, reivindicando su gestión como modelo para otros partidos progresistas europeos. De este modo, busca contrarrestar las acusaciones de la oposición que señalan su política exterior como cortina de humo frente a los casos de corrupción que afectan al Ejecutivo.
La apuesta de Sánchez es arriesgada: convertir el conflicto en Gaza en un elemento central de su discurso político podría mantenerlo en la agenda pública, pero también ha expuesto al Gobierno a críticas de oportunismo. Aun así, el presidente parece dispuesto a asumir el coste político de esta estrategia, convencido de que el tiempo juega a su favor.
En este contexto, el viaje a Nueva York no solo tendrá un valor diplomático, sino también doméstico. La imagen de Sánchez participando en agendas internacionales servirá al Gobierno para proyectar unidad institucional y para reforzar la narrativa de que España está a la vanguardia en la defensa de la paz y los derechos humanos en escenarios de crisis global. @mundiario


