Sánchez y Feijóo chocan por el gasto en defensa mientras los socios rechazan la OTAN

El presidente del Gobierno presume de soberanía frente a las presiones de Trump, pero se enfrenta a una dura oposición del PP y a la desafección de sus aliados de izquierdas por el incremento del presupuesto militar.

Pedro Sánchez, presidente de Gobierno; y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / X.
Pedro Sánchez, presidente de Gobierno; y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / X.

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo protagonizaron un nuevo enfrentamiento en el Congreso de los Diputados después del pleno monográfico para abordar el caso Cerdán, pero esta vez con el rol de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el aumento gasto en defensa como eje del choque. La comparecencia del presidente del Gobierno para informar sobre la última cumbre de la Alianza Atlántica en La Haya se ha transformado en un duro debate en el que el líder del PP le ha acusado de “farsante”, mientras los socios del Ejecutivo advertían de que el rearme militar puede poner en peligro la continuidad del único Gobierno de coalición progresista en la Unión Europea.

El motivo del conflicto es el compromiso adoptado por la OTAN para aumentar el gasto militar hasta el 5 % del PIB en 2035. Aunque Sánchez ha presumido de que España fue el único país que se opuso abiertamente a esa cifra, también ha defendido que el país mantiene un alto nivel de compromiso con la Alianza: 2.000 millones de euros de ayuda a Ucrania, 14.000 nuevos efectivos para las Fuerzas Armadas y presencia destacada en el flanco este de Europa. “España no necesita gastar un 5 % de su presupuesto para cumplir con las capacidades”, ha afirmado.

Sin embargo, Feijóo no ha comprado ese relato. El líder del PP ha acusado al presidente de haber mentido a los españoles. “Usted firmó sin reservas los mismos compromisos que los demás aliados. Y ni siquiera consta que discrepase públicamente de nada. Por tanto, mintió a los españoles y quedó ante los aliados como el menos leal”, esgrimió Feijóo.

Feijóo ironizó con que Sánchez “no se enfrentó a Trump. Se enfrentó a todos los países de Europa. No hacía falta que usted se apartase de la foto en la cumbre de la OTAN. Ya hace tiempo que había logrado apartar a España de las democracias occidentales. Estamos ante un presidente huyendo como puede”. El líder de la oposición añadió que, en materia de política exterior, el presidente del Gobierno es “el mayor problema de España y ahora se ha convertido en una preocupación para Europa”, además del “nuevo villano de la OTAN”, como lo bautizó el diario Politico en la víspera de la cumbre en La Haya.

En paralelo, los socios del Ejecutivo, encabezados por Sumar, han manifestado su rechazo frontal a cualquier incremento del gasto militar. La portavoz parlamentaria Verónica Barbero ha llamado a mantener la firmeza frente al “chantaje” de EE UU y otros aliados de la OTAN, y ha pedido a Sánchez que sea “vanguardia de esa otra Europa”. Desde Izquierda Unida, Enrique Santiago ha ido más lejos. “La posición de IU y la izquierda plurinacional es que ni el 5 % ni el 2 % del PIB para rearme y el Gobierno de coalición será fuerte y estable si no tragamos con el rearme al que pretenden obligarnos”, dijo el también secretario general del Partido Comunista (PCE). En su lugar, ha propuesto invertir en sanidad y educación.

Podemos se revuelve contra Sánchez

Podemos, por su parte, ha elevado aún más el tono. Su líder, Ione Belarra, ha acusado a Sánchez de firmar en secreto el compromiso del 5 % y de montar un “teatrillo” para aparentar que se opone. “Le exijo que deje de ponernos en peligro, en riesgo, que es lo que hace manteniéndonos leales a la OTAN. Rompa ese compromiso del 5%. Está comprometiendo el futuro de nuestros hijos”, afeó Belarra. Además, ha vuelto a exigir la salida inmediata de España de la Alianza Atlántica y ha advertido de que la complicidad con EE UU convierte al país en “objetivo” de represalias internacionales.

La tensión ha ido en aumento con las intervenciones de otras formaciones críticas. ERC ha celebrado la negativa de Sánchez a suscribir el objetivo del 5%. Desde EH Bildu, Oskar Matute ha planteado la posibilidad de un nuevo referéndum sobre la permanencia de España en la Alianza Atlántica. “No hay mayor riesgo que seguir formando parte de ella”, ha sentenciado.

También el BNG y Més-Compromís han denunciado la subordinación a los intereses geoestratégicos de EE UU y han reclamado una política exterior más autónoma. En el mismo sentido, Àgueda Micó ha asegurado que “Europa ya gasta todo lo que necesita en armamento” y que en realidad “lo que necesitamos es reducir nuestra dependencia de los EE UU y, sobre todo, no gastar ni un euro en la industria genocida de Israel”.

Abascal reclama el paraguas de la OTAN para Ceuta y Melilla

En su respuesta, Sánchez ha tratado de recuperar el terreno perdido. Ha dicho que en la cumbre de la OTAN no se firmó compromiso alguno, y que en la carta de Rutte se reconoce la autonomía española sobre alcanzar el 5 %. También ha criticado a Feijóo por “ponerse de perfil” ante el “genocidio en Gaza”, al que ha comparado con la invasión rusa de Ucrania. “Está más solo que nunca en su defensa de Netanyahu, solo en el rincón de la infamia”, le ha reprochado.

La única concesión a la tesis del rearme la ha hecho Vox, cuyo líder, Santiago Abascal, ha abandonado el pleno tras su intervención sin escuchar la réplica de Sánchez. Abascal ha aprovechado para reclamar que cualquier aumento del gasto en defensa esté condicionado a que la OTAN garantice explícitamente la defensa de Ceuta y Melilla, además de criticar duramente al Gobierno por su supuesta complicidad con el caso Koldo.

Este nuevo debate sobre defensa, repleto de reproches cruzados, refleja la fractura creciente no solo entre el Gobierno y la oposición, sino también dentro del propio bloque que sostiene a Sánchez. Mientras el presidente intenta reafirmar la posición internacional de España con un mensaje de autonomía y compromiso equilibrado, los partidos a su izquierda alertan de una supuesta deriva militarista incompatible con un proyecto progresista. La tensión entre seguridad, soberanía y política social amenaza con marcar el nuevo ciclo político. @mundairio

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