Sánchez elude la autocrítica tras la debacle en Aragón y responsabiliza a Feijóo por el crecimiento de Vox
La debacle electoral del PSOE en Aragón, donde la candidatura de la exministra de Educación Pilar Alegría perdió cinco escaños y repitió el peor registro histórico del partido con 18 diputados, ha sido interpretada por la dirección federal como un revés coyuntural más que como un síntoma estructural. En la reunión de la ejecutiva socialista celebrada tras los comicios, Pedro Sánchez agradeció la campaña de la candidata y defendió su continuidad como líder territorial, evitando vincular el resultado al desgaste del Gobierno central o a la estrategia política nacional de desplegar ocupantes del Consejo de Ministros como cabezas de las federaciones autonómicas.
La lectura oficial del partido se centró en subrayar que el adelanto electoral promovido por el presidente aragonés, Jorge Azcón, no logró el objetivo de reforzar al Partido Popular y, por el contrario, incrementó la dependencia de los populares respecto a Vox. En este supuesto, el retroceso socialista quedó relegado a un segundo plano, en favor de un relato que presenta a Génova como “ganador aritmético” pero “perdedor político”.
En esa tesis ha abundado la portavoz federal del PSOE, Montse Mínguez, al afirmar que “Vox nace del PP, Vox crece con el PP y Vox se multiplica como los Gremlins con el señor (Alberto Núñez) Feijóo, que ha dado de comer al señor (Santiago) Abascal”, en alusión a los personajes de la película de Steven Spielberg en la que se transformaban en monstruos si ingerían alimentos después de la medianoche. “Feijóo es el pagafantas de Vox”, lanzó la socialista.
La dirección del PSOE insiste en que el aumento del peso parlamentario de Vox responde principalmente a las decisiones estratégicas del PP, especialmente a la convocatoria electoral anticipada y a la normalización de acuerdos con la ultraderecha en distintos territorios. Desde esta perspectiva, el crecimiento de la formación de Santiago Abascal sería consecuencia de la competencia dentro del bloque conservador más que de un trasvase significativo de votos desde la izquierda.
Feijóo es el mejor jefe de campaña de VOX.
— PSOE (@PSOE) February 9, 2026
PP y VOX no se diferencian entre sí y han radicalizado completamente la derecha de este país.@montseminguez #AhoraMásQueNuncaPSOE pic.twitter.com/65w2lrhIyM
Ferraz rehúye de la autocrítica
Este enfoque ha permitido al liderazgo socialista sostener que el problema central del ciclo electoral autonómico no es la pérdida de apoyos del PSOE, sino la “hipermovilización” del electorado de derechas frente a una participación más débil de los votantes progresistas en elecciones autonómicas celebradas fuera del calendario general. Sánchez no habría repetido su lectura de las elecciones en Extremadura de diciembre, en la que ante la pérdida del feudo socialista el jefe del Gobierno asumió que sus votantes “volverían en las generales”. Tras los comicios extremeños, el candidato Miguel Ángel Gallardo dimitió después de perder 10 escaños (pasando de 28 a 18), más de 100.000 votos (de 242.659 a 136.017) y 15 puntos de apoyo (del 39,9 % al 25,7 %).
Pese a la posición oficial de Ferraz, algunas federaciones territoriales han comenzado a plantear la necesidad de una reflexión más profunda. Dirigentes autonómicos han señalado que los retrocesos electorales acumulados en comunidades como Extremadura o Aragón obligan a revisar tanto la estrategia política como la capacidad del partido para conectar con sectores sociales que perciben insuficientes respuestas a sus problemas económicos y territoriales.
El contraste entre la posición de la dirección federal —que descarta un impacto relevante del desgaste del Gobierno— y las demandas de análisis interno refleja un debate latente sobre la orientación del PSOE en el nuevo ciclo electoral, marcado por la fragmentación del voto progresista y el fortalecimiento del bloque conservador.
Tensiones internas: voces que reclaman reflexión
De hecho, Mínguez ha cerrado filas con la línea oficial de Ferraz incluso en el desembarco de ministros a las candidaturas autonómicas. “El partido tiene un cuadro de importantes líderes en todos los territorios. Esos liderazgos se construyen desde el territorio y desde el Consejo de Ministros, el PSOE es un partido territorial que lleva a los territorios a las mejores cartas y avales como Alegría, que lo ha demostrado con creces pese a que le ha faltado tiempo y ha sufrido una campaña de acoso personal”, dijo la portavoz.
El resultado aragonés confirma una tendencia más amplia en la política española: el aumento de la polarización y la creciente dependencia de mayorías parlamentarias sustentadas en los extremos por la erosión del bipartidismo. Mientras el PSOE intenta mantener la iniciativa política situando el foco en la relación entre PP y Vox, la pérdida de apoyos territoriales plantea interrogantes sobre su capacidad para consolidar liderazgos regionales y movilizar a su electorado en comicios autonómicos.
La estrategia de evitar una autocrítica pública puede servir para preservar la cohesión interna a corto plazo, pero también deja abierta la cuestión de si el partido será capaz de ajustar su proyecto político y territorial antes de las próximas citas electorales. En un escenario en el que la derecha continúa expandiendo su base electoral y las fuerzas progresistas compiten por un espacio cada vez más fragmentado, la respuesta a esa pregunta será determinante para el equilibrio político de los próximos años. @mundiario


