Sánchez cierra en Aragón con Alegría como “dique de contención” frente a la marea del PP y Vox
El presidente del Gobierno y la candidata socialista apelan al voto útil del resto de las izquierdas para evitar el desplome en las urnas que los sondeos vaticinan para el PSOE y cargan contra Feijóo por “legitimar” a la ultraderecha.
El cierre de campaña confirmó la línea estratégica del PSOE durante toda la contienda. Los socialistas se volcaron a insistir en la movilización de los votantes progresistas y atraer a los electores indecisos que rechazan un Ejecutivo autonómico protagonizado por el PP y Vox. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez presentó la candidatura de su exministra Pilar Alegría como la única opción capaz de impedir un giro político hacia la derecha, el “dique” de contención que podrá ser insuficiente si la fragmentación de las izquierdas facilite una mayoría conservadora.
La apelación al “voto útil” refleja el último recurso de La Moncloa, cuando las encuestas pronostican que las derechas barrerán con una mayoría absoluta, que permitirá la reedición del pacto de investidura del popular Jorge Azcón con la ultraderecha, mientras la división en tres listas del espacio a la izquierda del PSOE penalizará al bloque progresista, ya aturdido porque los sondeos prevén el peor resultado histórico para los socialistas en la comunidad. Ferraz espera al final concentrar el apoyo electoral denunciando el riesgo de que la dispersión del voto favorezca al PP.
Alegría afronta las elecciones como una cuesta. Su perfil de exministra de Educación, pero principalmente como exportavoz del Gobierno central, la sitúa como una candidata de alta visibilidad nacional y al mismo tiempo como una de las caras más conocidas del muy desgastado Ejecutivo de Sánchez. Ante esa situación, la campaña socialista ha apostado por convertir su candidatura en un símbolo de continuidad de las políticas sociales y de defensa de los servicios públicos, al tiempo que refuerza el discurso de confrontación con PP y Vox, enfrascados en su disputa por la hegemonía en la derecha.
El respaldo explícito de Sánchez en el cierre de campaña busca consolidar esa narrativa, la de un episodio más de la pugna política entre bloques ideológicos que domina la política española. “Para aquellos que estén dudando qué hacer el domingo, si ir o no ir a votar, si votar al Partido Socialista, si votar al Partido Popular… ¡pero si ellos mismos ya en el cierre de campaña lo están diciendo! Azcón, Alvise, Abascal y Feijóo son lo mismo, porque Vito Quiles estuvo en la lista de Alvise. Por desgracia (el PP) legitima a la ultraderecha y por eso es muy importante movilizarnos y no quedarnos en casa”, lanzó el presidente.
El choque de relatos: alianzas y legitimidad política
Uno de los ejes centrales del discurso socialista ha sido la crítica a la relación del PP con Vox, que el PSOE describe como la puerta de entrada de la ultraderecha en las instituciones, aunque dependiendo de los resultados Azcón podría apoyarse en los regionalistas de Teruel Existe y el Partido Aragonés (PAR). Desde la perspectiva socialista, el objetivo es trasladar la campaña del terreno estrictamente autonómico a un debate de carácter político más amplio sobre la naturaleza de las mayorías parlamentarias y el modelo de gobernabilidad en España en su conjunto.
“Apelo a todos los votantes progresistas. En el momento en que estamos, la única papeleta capaz de frenar a las derechas y trabaje de verdad por los derechos de todos los aragoneses, esa es la del PSOE. Nadie nos podemos quedar en casa, cada voto que se quede en casa es un regalo a las derechas”, lanzó la candidata socialista.
El cierre de campaña también sirvió para proyectar mensajes de alcance estatal, desde el debate sobre la regulación de las redes sociales y el papel de las grandes plataformas tecnológicas hasta las referencias a la crisis climática o a la situación política internacional. Con ello, el PSOE buscó reforzar la imagen de liderazgo gubernamental de Sánchez y vincular la candidatura aragonesa a la agenda política del Ejecutivo central.
Esta ampliación temática responde a una lógica electoral clara: cuando el escenario regional se percibe como desfavorable, el liderazgo nacional y la confrontación ideológica pueden convertirse en herramientas de movilización del electorado propio. @mundiario


