El rechazo de Vox en Aragón y la tensión en Extremadura acercan el adelanto electoral

Génova sospecha que la estrategia de Abascal es bloquear los Presupuestos en ambas comunidades para forzar elecciones anticipadas, pero los populares ahora recelan de un superdomingo y prefieren un ciclo escalonado.
Jorge Azcón (Aragón), Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), Alberto Núñez Feijóo, María Guardiola (Extremadura), Juanma Moreno (Andalucía) y Alfonso Rueda (Galicia). / PP
Jorge Azcón (Aragón), Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), Alberto Núñez Feijóo, María Guardiola (Extremadura), Juanma Moreno (Andalucía) y Alfonso Rueda (Galicia). / PP

La ruptura entre Vox y el Partido Popular en la negociación de los Presupuestos de Aragón ha encendido las alarmas en Génova. Lo que en un principio parecía un desacuerdo puntual se ha convertido en un nuevo capítulo de la estrategia de desgaste que Santiago Abascal lanzó hace más de un año: debilitar a los gobiernos autonómicos del PP y forzar una nueva cita electoral. Con Extremadura y Castilla y León también en el punto de mira, la posibilidad de un “superdomingo” electoral vuelve a cobrar fuerza, pese a las reticencias internas del PP.

El martes, Vox rompió oficialmente las conversaciones presupuestarias con el Gobierno aragonés de Jorge Azcón, alegando una “puñalada trapera” por parte del presidente tras el cese de un asesor del partido implicado en polémicas por mensajes extremistas. El líder autonómico de Vox, Alejandro Nolasco, acusó al PP de actuar con “chulería” y “acoso político”, cerrando la puerta a cualquier negociación. En el equipo de Azcón interpretan este gesto como un movimiento calculado.

La ruptura en Aragón no es un caso aislado. En Extremadura, la presidenta Guardiola se enfrenta al mismo escenario: Vox amenaza con tumbar sus cuentas si no hay “un cambio global”, y el PSOE ha anunciado una enmienda a la totalidad. El ambiente político en Mérida se ha vuelto irrespirable, y aunque los populares confían en una posible abstención socialista, todo apunta a un nuevo bloqueo.

En la dirección nacional del PP dan por hecho que Vox busca forzar elecciones anticipadas en Aragón y Extremadura para alinearlas con los comicios ya fijados en Castilla y León el 15 de marzo. En Génova reconocen que esa es la estrategia de Abascal: “quiere el superdomingo”, aseguran fuentes del partido. Sin embargo, la cúpula popular no comparte esa visión. Alberto Núñez Feijóo y su equipo prefieren escalonar las citas electorales, como ocurrió en 2024 con las elecciones gallegas, vascas, catalanas y europeas, para maximizar el desgaste del PSOE.

Aun así, el PP se enfrenta a un dilema. Si las comunidades gobernadas por los populares se ven obligadas a prorrogar sus presupuestos por segundo año consecutivo, el discurso de Feijóo contra Pedro Sánchez por su incapacidad para aprobar las cuentas perdería fuerza. El propio líder del PP ha planteado una reforma legal para obligar al Ejecutivo central a convocar elecciones tras dos prórrogas, un argumento que se volvería en su contra si sus barones autonómicos siguen sin aprobar sus propios presupuestos.

Aragón y Extremadura, epicentro de la tensión

En Aragón, Azcón insiste en que no contempla adelantar los comicios. Considera que la comunidad “va bien” y que Vox “tendrá que explicar por qué en Murcia, en Baleares o en la Comunidad Valenciana se puede aprobar un Presupuesto y no en Aragón”. Pese a todo, el presidente autonómico presentará sus cuentas en las próximas semanas, aun sabiendo que las posibilidades de aprobarlas son mínimas.

En Extremadura, la situación es aún más volátil. Vox ha presentado una lista de 200 exigencias para apoyar las cuentas de Guardiola, incluyendo rebajas fiscales, medidas restrictivas en inmigración y la eliminación de “políticas de izquierda”. El PP mantiene contactos discretos con el PSOE, pero el bloqueo parece inevitable.

Desde Génova, Alberto Núñez Feijóo planea reunirse con los presidentes autonómicos afectados para decidir la estrategia a seguir. Aunque ha prometido otorgar “plena autonomía” a Azcón y María Guardiola para decidir si convocan elecciones, en el entorno del líder del PP son conscientes de que cualquier decisión tendrá lecturas en clave nacional.

Andalucía, por su parte, queda fuera de la ecuación inmediata. Juanma Moreno, con mayoría absoluta, pretende agotar la legislatura y mantiene el calendario hasta junio de 2026. Su posición sólida contrasta con la fragilidad de Aragón y Extremadura, donde los gobiernos populares dependen de un socio imprevisible desde que los ultras rompieron hace un año en protesta por la distribución de los menores migrantes no acompañados alojados en Canarias y que serían derivados a la Península.

El choque entre Vox y el PP no solo amenaza con bloquear los presupuestos autonómicos, sino que también redefine las relaciones dentro de la derecha española. Vox quiere dejar de ser “la muleta” del PP y aspira a ocupar su espacio político, incluso a costa de sacrificar gobiernos que apoya de manera externa. Génova lo sabe y prepara su estrategia: resistir el desgaste, evitar una convocatoria conjunta y, si es inevitable, aprovechar el ciclo electoral para reforzar su liderazgo frente al PSOE y su antiguo aliado. @mundiario

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