Puigdemont sigue adelante con el divorcio del PSOE: ¿qué hará Junts a partir de ahora?

El líder de los independentistas escenifica la ruptura política con el Gobierno de Sánchez, al cual advierte de que no apoyará sus Presupuestos porque “un pacto que no se ejecuta es un acuerdo roto”.

Carles Puigdemont, líder de Junts. / RR.SS
Carles Puigdemont, líder de Junts. / RR.SS

La tensión entre Junts per Catalunya y el PSOE ha alcanzado su punto de no retorno. Carles Puigdemont, líder de la formación independentista, ha anunciado oficialmente la ruptura del acuerdo de investidura firmado hace dos años con Pedro Sánchez. En una comparecencia desde Perpiñán, el expresidente de la Generalitat ha declarado que “un pacto que no se ejecuta es un acuerdo roto”, acusando al Gobierno de haber incumplido compromisos esenciales con Cataluña y de haber agotado la confianza que sustentaba la relación entre ambas fuerzas.

La ejecutiva de Junts, reunida en Francia, avaló por “unanimidad” la propuesta de su líder, que implica abandonar la mesa de negociación con el PSOE en Suiza y pasar a la oposición. La militancia deberá ratificar la decisión en una consulta interna que se celebrará esta semana, aunque todo apunta a que la ruptura será confirmada. “No estamos dispuestos a seguir ayudando a un Gobierno que no ayuda a Cataluña”, sentenció Puigdemont, marcando un cambio radical en la estrategia de su partido.

Puigdemont ha enumerado varios incumplimientos como motivo del quiebre: la aplicación parcial de la Ley de Amnistía —que aún no ha beneficiado a todos los dirigentes del procés, principalmente el expresident—, la falta de transferencia de competencias en materia de inmigración a la Generalitat y la ausencia de avances en el reconocimiento del catalán como lengua oficial en la Unión Europea. A estos reproches sumó la falta de transparencia en la publicación de las balanzas fiscales y la ejecución presupuestaria, así como la desinversión en infraestructuras clave como Rodalies.

El líder de Junts sostiene que el Gobierno ha desoído sus advertencias reiteradas durante meses. “Les hemos dado muchas oportunidades para cambiar, pero el único cambio ha sido el de hora”, ironizó. En su intervención, Puigdemont acusó al PSOE de actuar con “trilerismo político” y de haber “menospreciado” la debilidad parlamentaria que le otorga una mayoría sustentada en pactos frágiles.

Consecuencias políticas inmediatas

La decisión de Junts amenaza con agravar la inestabilidad de la legislatura. Los siete diputados del partido resultan determinantes en un Congreso donde el margen del Gobierno es mínimo. Puigdemont ha advertido que Sánchez “podrá tener poder y poltrona, pero no podrá ejercer el Gobierno”. Con este paso, Junts anticipa su rechazo a los próximos Presupuestos Generales del Estado y a las medidas legislativas clave del Ejecutivo.

Aunque Puigdemont no ha pedido explícitamente elecciones anticipadas ni una moción de censura, su mensaje deja claro que Junts se situará en la oposición y adoptará una actitud obstruccionista. “No habrá confianza ni colaboración mientras no se cumplan los acuerdos”, afirmó, aunque dejó una puerta entreabierta a pactos puntuales “si benefician a Cataluña”.

El anuncio se produjo coincidiendo con el octavo aniversario de la declaración unilateral de independencia de Cataluña, una fecha simbólica para el secesionismo. Según fuentes de la formación, el momento elegido no es casual: busca reforzar el liderazgo de Puigdemont en un contexto en el que las encuestas sitúan a Junts amenazado por el ascenso de Aliança Catalana, el partido de corte radical liderado por la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols.

La ruptura también se produce en un momento en que el PSC, bajo la dirección de Salvador Illa, consolida su posición en Cataluña. Desde el entorno socialista, se había pedido “paciencia y sensatez” a Junts, alertando del riesgo de facilitar un gobierno alternativo del PP y Vox. Sin embargo, Puigdemont ha respondido que su prioridad no es “dar estabilidad a Madrid”, sino “defender los intereses de Cataluña”.

Un futuro incierto para la legislatura

Con este movimiento, Junts pasa oficialmente a la oposición, marcando el inicio de una nueva etapa de bloqueo institucional. La mesa de diálogo en Suiza, que se había reunido en 19 ocasiones con mediación internacional, queda disuelta, y la relación entre el Gobierno central y el independentismo entra en una fase de máxima desconfianza.

La decisión abre un escenario político impredecible. Sin los votos de Junts, el Ejecutivo socialista queda expuesto a un bloqueo parlamentario que podría dejar en punto muerto la aprobación de los Presupuestos y otras iniciativas clave.

La ruptura de Junts con el PSOE supone un nuevo terremoto político que pone a prueba la estabilidad del Gobierno de Sánchez y reconfigura el tablero de alianzas en el Congreso. El independentismo catalán, de nuevo, vuelve a situarse en el centro del pulso político nacional. @mundiario

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