Sánchez acepta la ruptura con Junts, pero sigue con “la mano tendida” a Puigdemont

Ferraz asume la ruptura del acuerdo de investidura con los independentistas con “respeto absoluto”, pero el presidente insta a mantener el diálogo y descarta que la estabilidad del Gobierno esté en jaque.

Pedro Sánchez y la ejecutiva del PSOE. / PSOE
Pedro Sánchez y la ejecutiva del PSOE. / PSOE

La dirección del PSOE ha reaccionado con calma institucional al anuncio de Carles Puigdemont de romper el acuerdo de investidura con Pedro Sánchez. Durante la reunión de la ejecutiva celebrada este lunes en Ferraz, el presidente del Gobierno pidió a los dirigentes socialistas “no entrar al trapo” y continuar con una estrategia basada en “la mano tendida, el diálogo y la voluntad de cooperar”. El mensaje de Sánchez fue preservar la estabilidad de la legislatura y mantener abiertos los canales de comunicación con los posconvergentes pese a la tensión política.

Según fuentes socialistas, la reunión transcurrió sin sobresaltos y en un tono de “normalidad absoluta”. Sánchez insistió en que el Ejecutivo ha cumplido con lo que dependía de él —citando la aprobación de la Ley de Amnistía como ejemplo— y recordó que algunas reclamaciones de Junts exceden las competencias del Gobierno.

La portavoz del partido, Montse Mínguez, fue la encargada de comunicar la posición oficial de que Ferraz expresa su “respeto absoluto” e insistió en que “vale la pena dialogar, vale la pena negociar y vale la pena alcanzar acuerdos”. Los socialistas evitaron alimentar la confrontación con los independentistas, remitiendo cualquier valoración profunda a la comparecencia de Puigdemont en Perpiñán.

El PSOE ha querido marcar distancia con cualquier tono de ruptura emocional. En palabras de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, “entre todos seremos capaces de superar esta situación”. La Moncloa considera que el paso dado por Junts no implica necesariamente un colapso de la legislatura y recalca que no hay indicios de una moción de censura conjunta con PP y Vox. En ese contexto, el Gobierno confía en su capacidad para mantener los apoyos de ERC, PNV y Sumar.

Sánchez refuerza el mensaje de serenidad

Sánchez ha reforzado su estrategia de prudencia y responsabilidad institucional. En su intervención, pidió a su equipo centrarse en gobernar y en demostrar que este Ejecutivo sigue funcionando, apoyándose en los datos de crecimiento económico, creación de empleo y gestión social. El líder socialista también destacó que en los dos últimos años el Gobierno ha aprobado 45 leyes, pese a la frágil mayoría parlamentaria.

La dirección socialista quiso trasladar la imagen de un Gobierno sólido y con horizonte de legislatura. La calma de la reunión contrasta con otras crisis recientes, como la derivada del caso Koldo o las tensiones internas por la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Desde Barcelona, el líder del PSC y presidente de la Generalitat, Salvador Illa, pidió a Junts “actuar con sensatez y pensando en los intereses de Cataluña”. En una entrevista en RTVE, Illa aseguró que “este Gobierno es bueno para Cataluña y ha cumplido todo lo que estaba en sus manos”, en alusión a las acusaciones de incumplimiento lanzadas por Puigdemont. El socialista recordó además que el bloqueo del reconocimiento del catalán como lengua oficial en la Unión Europea responde, en gran parte, a la oposición del PP y de la familia popular europea.

Nunca habíamos estado tan cerca de lograrlo y, si ellos no hubieran estado hurgando, el catalán, el gallego y el euskera ya serían oficiales en Europa”, lamentó Illa, que acusó a Alberto Núñez Feijóo y a Dolors Montserrat de “boicotear un consenso histórico”. “Yo tengo mis propios acuerdos en el Parlament, pero si algo he hecho es tratar de ayudar a que la mayoría de la investidura en el Congreso de los Diputados funcione”, sacó pecho el president por la vinculación que mantiene el Gobierno central con su Govern,

Un Gobierno decidido a resistir

Mientras Junts formaliza su salida del acuerdo, Esquerra Republicana ha preferido mantener la cooperación con el Ejecutivo. Su portavoz, Isaac Albert, reafirmó que ERC no se levantará “de ninguna mesa, reunión o negociación” y que “no dimitiremos de ejercer la fuerza política que tenemos en el Congreso por el bien de Cataluña y sus ciudadanos”. “Nosotros no escenificamos, no amenazamos ni nos enfadamos”, subrayó.

En conjunto, la posición del PSOE frente a la ruptura con Junts se basa en tres pilares: respeto institucional, continuidad de la agenda de Gobierno y confianza en la vía del diálogo. Ferraz descarta responder con reproches y pretende proyectar una imagen de serenidad frente a la incertidumbre política.

En este nuevo escenario, el Ejecutivo de Sánchez afronta una legislatura más exigente, pero no necesariamente inviable. El presidente del Gobierno, consciente del impacto político de la decisión de Puigdemont, opta por el equilibrio, convencido de que el diálogo, más que un gesto, sigue siendo la herramienta esencial para preservar la gobernabilidad y la estabilidad institucional en España. @mundiario

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